22 de octubre de 2017 - 00:00

Impactos a distinta velocidad en la baja del impuesto a los ingresos brutos

Desde el año pasado y para los próximos, el gobierno provincial viene e irá reduciendo gradualmente la tasa del principal impuesto, el de ingresos brutos, y nos preguntamos cómo terminará afectando a la recaudación y a la actividad económica.

Para responder se debe tener en claro que estos dos indicadores, recaudación y actividad, cambiarán a distintas velocidades, un punto muy relevante para nuestras expectativas.

Cuando en 2012-13 el gobierno anterior decidió aumentar fuertemente las alícuotas de los ingresos brutos, tuvo un espectacular incremento en su recaudación, aunque luego no le alcanzó al dispararse el gasto público. Lo relevante es que la recaudación reaccionó rápidamente.

En cambio, los perjudicados, que fueron las empresas y los profesionales, reaccionaron más lentamente. Con mayores impuestos, las empresas no reducen instantáneamente su producción, pero al perder competitividad optan por reducir sus niveles de inversión. Aquel impuestazo fue un mazazo para el sector privado y contribuyó al estancamiento económico a partir de 2012 en Mendoza.

Ahora la medida cambia de sentido, pero se mantienen las velocidades de reacción. Comencemos con la recaudación. Se ha decidido reducir gradualmente y en baja magnitud las alícuotas, en algunos sectores. Como no se bajan en aquellos que aportan más a la producción total, el impacto negativo termina siendo menor en la recaudación.

Es más, en 2017 dicha recaudación de ingresos brutos ha aumentado más que la inflación, lo cual es buen dato. Sorprende porque dos de los principales sectores aportantes, Comercio e Industria, no han tenido un buen desempeño durante este año.

Entonces, hasta ahora la baja impositiva no ha afectado mucho a la recaudación. ¿Y a la actividad económica? Si la baja de impuesto es leve y gradual, y las empresas reaccionan más lentamente ante cambios impositivos, lo esperable que no se noten grandes cambios en materia de actividad económica en el corto plazo.

El rol de la baja impositiva es ir mejorando la competitividad de las empresas mendocinas, que sufren actualmente un serio problema de rentabilidad, especialmente en actividades regionales, como la vitivinicultura.

Obvio que mientras más lenta sea la baja, más lenta será la reacción en empresas. Lamentablemente, debido a los problemas de la pesada herencia fiscal, la actual administración no tiene mucho margen para ir reduciendo más rápidamente las tasas impositivas.

Pero al menos van en el sentido correcto para revitalizar la economía provincial en el mediano plazo. Ojalá los otros organismos públicos adopten esta línea de acción.

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