15 de octubre de 2017 - 00:00

Ilan Sztulman: “aceptamos un Estado Palestino, pero uno que no quiera destruir a Israel”

Visitó Mendoza para explorar posibilidades de negocios. Pero también explicó las políticas de su país ante Irán y los palestinos.

Como muchos diplomáticos y políticos israelíes, Ilan Sztulman no nació en el pequeño país hebreo sino en el exterior, en su caso en San Pablo, Brasil.

Es que, como él mismo señala, “somos un país de inmigración, al igual que Argentina; hay muy poca población de origen israelí, somos todos descendientes de inmigrantes de otras naciones”.

Y valora ese fenómeno demográfico como algo muy positivo: “Esto crea una mezcla, una dimensión, que permite a las sociedades crecer; cada onda de inmigrantes -y acá ustedes tuvieron judíos a principios de siglo- trae su bagaje cultural, su forma de vivir, y esto enriquece las nacionalidades...”

Sztulman, con 60 años y una larga carrera como funcionario y diplomático, se muestra jovial y enérgico. Desde julio de 2016 representa a su país en Argentina, en reemplazo de su antecesora Dorit Shavit.

De visita en Mendoza, en parte para conocer “una región bella y próspera, pero con mucho desierto y problemas de agua como nuestro país”, y en parte para impulsar vínculos comerciales, tecnológicos y educativos con la provincia, Sztulman retoma uno de sus temas favoritos: la inmigración.

“En Israel, el gran desarrollo es fruto de la diversidad cultural y étnica; por ejemplo, tenemos 100.000 argentinos, en un país de 8,5 millones de habitantes; hay dos argentinos en el Parlamento, hay argentinos en las universidades...”, cuenta.

Y ejemplifica: “Yo soy nacido en Brasil, y el ministro de Defensa en Moldavia, tenemos judíos etíopes, que vivieron 600 años completamente separados de los otros judíos del mundo y retornaron a Israel, y hoy los tenemos en el gobierno... Hay médicos, ingenieros, esta mezcla es enriquecedora, y es algo que tenemos en común con los argentinos, algo que genera capital humano, principalmente”.

-¿Cómo está hoy la relación entre nuestros países después del impasse generado por el memorándum de entendimiento con Irán que firmó el gobierno de Cristina de Kirchner?

-Estamos en un buen momento. Tras su reciente visita a Argentina, nuestro primer ministro, Benjamin Netanyahu, se fue muy contento, porque afianzó su buena relación con Mauricio Macri. Ellos se conocen desde hace años, y además tienen una visión similar sobre cómo manejar la economía... Como dijo Macri,  ‘hablan el mismo lenguaje’, y eso permite que los dos países abran puertas en beneficio de sus pueblos…

-¿Considera que ese entendimiento ayudará a que avance la investigación por los atentados contra la AMIA y la Embajada  de Israel?

-Es un tema argentino, sobre el que no puedo opinar, pero sí decir que hemos visto que la administración judicial argentina hizo bien su trabajo; por ejemplo, el fiscal Nisman investigó, y en base a sus observaciones salieron las ‘alertas rojas’ que identificaron a los responsables iraníes y libaneses de Hezbollah, todos chiítas; la Justicia argentina pidió a Irán que esas personas vinieran a Buenos Aires a dar testimonio y para ser investigados acá, pero Irán no lo aceptó, lo recusó y nunca vinieron; nuestra crítica al anterior gobierno argentino es que intentó ignorar el pedido de la propia Justicia local.

La actitud de esta administración actual es muy distinta; cuando vinimos en marzo al acto por los 25 años del atentado a la Embajada de Israel, el propio Macri declaró: “Vamos a continuar con la investigación”. Y el Congreso manifestó su apoyo oficial a la continuidad de la investigación. La atmósfera es completamente diferente. El tema está complicado porque Irán sigue protegiendo a los culpables. Pero, como dicen nuestros primos musulmanes, Al·lahu-àkbar (Dios es grande), y llegará el día en que esos tipos sean traídos acá.

-Israel ha manifestado su desacuerdo con el pacto sobre limitación del desarrollo nuclear iraní firmado entre Estados Unidos, varias potencias occidentales y el país persa, del que Trump acaba de anunciar que se irá... ¿Por qué?

-No estamos en absoluto satisfechos con ese acuerdo, primero porque permite a Irán continuar desarrollando misiles que alcanzan no sólo al territorio israelí sino que pueden llegar a Europa. Y segundo, porque no les impiden seguir desarrollando las bombas centrífugas necesarias para enriquecer el uranio y fabricar una bomba atómica en el futuro, cuando la vigencia del acuerdo termine o ellos mismos decidan salirse... El tema es que los iraníes consideran, y lo manifiestan a cada rato, que ‘Israel es un cáncer’, y que su ‘sueño’ es hacer una nación musulmana chiíta en todo el mundo... No tenemos ningún problema con el pueblo de Irán, pero sí con su régimen, que está completamente dedicado a su expansión religiosa, es extremista y no tiene escrúpulos en difundir el terror en todo el Oriente Medio,

-¿Y cuál sería la solución para el conflicto histórico que Israel mantiene con los palestinos, en Gaza y Cisjordania?

-En principio, nosotros creemos que la solución para el conflicto es la existencia de un Estado de Israel y también de un Estado Palestino, pero un Estado Palestino que no amenace la existencia del Estado de Israel, con un ejército limitado en capacidad, y que convivamos juntos como buenos vecinos, como vivimos nosotros con Jordania y con Egipto. Pero la sociedad palestina es muy compleja: nosotros salimos de la Franja de Gaza, allí no hay un solo soldado israelí. La Autoridad Palestina y Gaza recibieron más  plata que Europa en el Plan Marshall de EEUU... ¿Y qué hicieron con esta plata? Construyeron túneles, misiles, tienen armas... ¿Quién les ayudó a ellos en esta capacidad? Irán. Entonces, nosotros queremos la solución de los dos Estados, ¿pero con quién vamos a hacer hoy un acuerdo? ¿Con Hamas, que niega la existencia del Estado de Israel y declara en sus bases políticas que quieren destruirnos? ¿Con Abu Mazen (Mahmud Abbas, el actual presidente de Palestina), que hace un acuerdo con la misma gente que quiso matar? No tenemos interlocutores. Aunque no los reconocemos a ellos como Estado, igual trabajamos con ellos en la economía, en la educación, salud, y esperamos que un día vuelvan a la mesa de negociaciones y lleguemos a un acuerdo.

-¿Qué traba esa solución?

-La actitud palestina. Hoy, los palestinos, en vez de negociar directamente con nosotros, van a los foros internacionales a presionar contra nosotros, van a la ONU, a la Unesco, a Interpol, hacen todas las negociaciones afuera, menos con nosotros... Y nosotros no queremos el conflicto, tiene un costo altísimo, ¿pero con quién vamos a hacer la paz hoy?

Israel explora en Mendoza negocios en temas hídricos, tecnología e innovación

Sztulman vino a Mendoza a preparar el terreno para futuros acuerdos comerciales, intercambios, convenios con el gobierno y las universidades, en temas como la educación, tecnología, recursos hídricos, vitivinicultura y  agricultura.

Ante la obvia pregunta sobre el estado actual de la relación Mendoza-Tel Aviv, el embajador resumió, con franqueza: “El balance del intercambio entre Israel y Mendoza, a la fecha, no es muy positivo, comparado con el potencial de cooperación que tenemos. Israel y Argentina son dos sociedades muy complementarias y parecidas. Porque somos territorios de inmigración, básicamente, y en ambos hay mucho capital humano”.

Invitado a nuestra provincia por el empresario local Andrés Ostropolsky (titular de la firma de asesoramiento financiero y negocios CSF), Sztulman aprovechó para conocer emprendimientos agrícolas, bodegas y también industrias pesadas como IMPSA.

“Argentina y Mendoza están pasando por un proceso de apertura al mundo -evalúa-, de posicionarse como jugadores importantes, y en Israel estamos en una situación que podemos colaborar mucho más con Argentina. Por ejemplo, tenemos un clima muy parecido, con los mismos problemas que genera ese clima. Nosotros también somos desérticos, con fuentes de agua muy escasas, y ustedes también”.

-¿Qué es lo que más interesa a los empresarios israelíes en relación con Mendoza?

- Todo lo que tenga que ver con el agua. Ya hay varias compañías israelíes acá trabajando en tecnología para riego, riego de goteo, en soluciones sobre cómo controlar el agua, cuánta agua das a la agricultura, en qué proporción. En eso aplicamos nuestra experiencia, porque en Israel, aunque tenemos una agricultura que en tamaño es el 5% de la que hay acá, es muy intensiva y tecnológica... A las vacas, por ejemplo, les ponemos un chip que mide si el animal está mal, qué le pasa, si comió o no comió, donde está, entonces, obtenemos una producción de leche muy alta. Y esto es tecnología y metodología, y lo podemos hacer juntos acá en Mendoza. Queremos concentrarnos en la innovación en general, porque ustedes acá tienen capital humano, tienen qué poner, y hoy se pueden hacer negocios con recursos, con campos, con industria, pero siempre con conocimiento y tecnología, que suma mucho más.

-¿Qué es lo que más le llamó la atención en Mendoza?

-Todo... El vino, la comida, la gente, la limpieza, la cortesía de la gente, la educación. Y las acequias... Es que en Israel no se ve agua corriendo porque es un recurso muy escaso. Por ejemplo, el 70% del agua que se usa en Israel para agricultura no alimentaria, como el algodón, proviene de líquidos cloacales procesados. Y hemos solucionado el problema de la escasez construyendo plantas de desalinización del agua de mar. A punto tal que hoy exportamos agua a Jordania.

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