No se conocen con seguridad los porcentajes de daños ni las hectáreas afectadas, pero todos coinciden que las cifras concretas se podrán determinar recién en la cosecha. Ese habría sido también el motivo por el cual desde el INV se indicó que este año podría adoptarse la decisión de no dar a conocer el primer pronóstico -que suele darse a principios de enero- en razón de que puede generar tendencias que no podrían llegar a coincidir con lo que finalmente ocurrirá.
De todos modos, el de la helada siguió siendo el tema principal de las conversaciones de las mesas de café y en algunos casos, por por ejemplo entre productores de uva del Valle de Uco, se considera interesante la decisión del Gobierno de declarar la emergencia agropecuaria y lo que ello lleva aparejado en lo que hace a impuestos provinciales.
Al decir de las fuentes consultadas, hay coincidencias en señalar que "la helada hizo daño", aunque también todos coinciden en afirmar que "lo que no se sabe es si esta situación se va a reflejar en los precios". Para los profesionales, el daño existió porque cuando la sabia está en movimiento y es detenida por un período largo de frío, se produce un cambio en el rendimiento.
Pero se trata de posibilidades aletargadas y se insiste en la necesidad de generar expectativas positivas porque, de lo contrario, "la helada va a beneficiar a quienes compren barato, porque el productor va a tomar la real cuenta de lo sucedido en marzo, cuando ya vendió su uva".
En ese mismo marco de situación los dirigentes de los sectores han puesto la mira en lo que ha sucedido en Chile, donde el Gobierno debió decretar la emergencia agrícola en tres zonas como consecuencia de las heladas. El fenómeno climático, inusual en el vecino país, afectó la zona central (Maule, Valparaíso y O'Higgins), donde se concentra el 25 por ciento de la siembra de la zona agrícola.
Según se afirma, las pérdidas superan los 500 millones de dólares y las plantaciones más afectadas han sido las de nectarines, duraznos, ciruelas, cerezas, kiwis, peras, manzanas, nogales, arándanos y la uva de mesa aunque, al igual que en Mendoza, se desconoce hasta qué punto la helada pudo llegar a afectar a las otras variedades, especialmente las vitiviníferas.
Al decir de los dirigentes, esta situación, sumada a una sequía que afecta al norte de España (en Galicia), puede llegar a abrir interesantes posibilidades para el vino argentino, especialmente en los graneles. "Será cuestión de trabajar y mirar con objetividad el futuro. Porque si bien es cierto que el mosto es un producto que ha permitido regular el mercado, no debemos dejar de considerar lo que puede llegar a ocurrir con las salidas de vino a granel, especialmente hacia los mercados externos", expresó la fuente.
El tema restante para lo que sucede con el dólar oficial. Se indicó en este aspecto que si se proyecta lo que ha sucedido en los últimos tiempos, la devaluación llega casi al 40 por ciento (en números concretos un 38,5 por ciento), lo que puede llevar a mejorar de algún modo la posición exportadora.
De todos modos, hay coincidencias en señalar que aún con ese porcentaje no se alcanzará la competitividad que exige la industria en los mercados externos, pero también se señala que "al menos es un paliativo". Lo que se intenta en la industria es buscar salir de la meseta en que se encuentran las exportaciones y que se vuelva a crecer, aunque no se esperan, por ahora, los dos dígitos anuales que se habían alcanzado años atrás.
Preocupación
Desde algunos sectores se ha dejado trascender la preocupación por lo que califican de "demasiada lentitud en la toma de decisiones por parte de los funcionarios". Indican que para el miércoles pasado se había previsto una reunión con la participación del diputado nacional Miguel Angel Pichetto, el titular de la cámara, Julián Domínguez; José Luis Gioja, Beder Herrera y Francisco Pérez, para considerar la posibilidad de incluir al mosto en la edulcoración de las bebidas gaseosas.
"La reunión fue postergada con motivo de la enfermedad de la Presidenta, pero rápidamente hay que rearmar una nueva", dijo un dirigente, quien agregó que "es todo un tema. Hay 50 mil toneladas de mosto que, por problemas de precios o de otras circunstancias no se han vendido y se corre el riesgo de llegar con ese sobrante a la próxima cosecha. Es por ese motivo que ese tipo de leyes, que permitiría ?sacar' mosto, debe aprobarse lo antes posible", señaló la fuente.
El dirigente consultado hizo hincapié en el tema de la competitividad y destacó que "es un aspecto que se conversó durante el desayuno de la Vendimia y antes aún, con la visita que realizó Yahuar (el ministro de Agricultura y ganadería de la Nación), pero no se ha producido ningún avance. Creemos -señaló- que desde el Gobierno provincial se debe insistir ante las autoridades nacionales, a los efectos de alcanzar una solución".
Según señalan, la mayor inquietud se centra en el hecho de que 3estamos muy cerca de llegar a la barrera de los últimos dos meses del año. Todos sabemos que noviembre concentra la preocupación por las ventas y que en diciembre y enero es muy poco lo que pasa. De manera que, en los hechos, vamos a tener la cosecha encima", se indicó.
Los reclamos no se centran sólo en el Gobierno local, sino que abarcan también al resto de las provincias vitivinícolas. En ese sentido, destacó la fuente que "la vitivinicultura es tomada como ejemplo por las autoridades nacionales. Puede ser que crean que todo está bien y si desde las provincias no se les hace ver la realidad, es muy difícil que cambie la situación. Y no es por falta de trabajo del sector privado o por carencia de una visión estratégica o por falta de trabajo o por falta de presión de las cámaras.
Es porque el puente, que son los gobiernos provinciales deben meterse más en el problema2, aunque aclararon que "queremos separar el tiempo actual, que es electoral, con lo que estamos planteando, porque esto lo venimos diciendo desde hace mucho tiempo, no es de ahora".
En otro orden, para los próximos días se espera la visita a Mendoza del ministro de Trabajo de la Nación, Carlos Tomada. En los sectores vitivinícolas se considera que es necesario plantearle que, dada la emergencia en que se encuentra Mendoza, se reduzcan al 50 por ciento los aportes de cosecha.
"Es una situación que venimos planteando desde antes de la helada. Por lo que lo que hizo el fenómeno climático fue reafirmar el tema", se indicó, agregando la fuente que "la vitivinicultura ha hecho todos los deberes, el Estado nacional recauda más con los convenios de corresponsabilidad gremial y la industria se merece una consideración especial".