La sanción de la ley 1420 en 1884 por la que batalló el ilustre Domingo Faustino Sarmiento, tuvo repercusión en la educación pública, más allá de la Argentina. De la misma manera, en 1918 nace en Córdoba la Reforma Universitaria, con amplia expansión en el resto de las universidades nacionales.
En esta oportunidad deseo exponer el cumplimiento de uno de los principios que conforman esos ideales, con alto impacto en la dirección de las casas de estudio, al igual que en las cátedras de las diferentes disciplinas que las conforman: la periodicidad de las autoridades de las instituciones, como en los claustros de cada facultad.
El líder civil opositor más importante del siglo pasado, el doctor Ricardo Balbín, "escribía sobre momentos cruciales de su paso por la universidad: 'El movimiento estudiantil se opuso firmemente a la reelección de Nazar Anchorena. Como resultado de la lucha, Nazar Anchorena no obtuvo los dos tercios necesarios, pero le sobraban votos para imponer su candidato. Así salió Loyarte. Lo que no debo olvidar, porque cumple a mi lealtad decirlo, es que el doctor Nazar Anchorena, momentos antes de dejar su cargo, firmó una resolución dejando sin efecto las expulsiones. Esa actitud define a un hombre con distintas ideas y actitudes discrepantes, pero un hombre. Es para mí una necesidad dejarlo expresado'. Balbín, partiendo de la enseñanza de la historia, se opone a la re reelección en la universidad y también después, en la Asamblea Constituyente de 1949, por los mismos principios…" ( ).
Cabe resaltar aquí que Balbín era uno de los expulsados y debido a eso, estuvo cuatro meses fuera de la universidad, no pudiendo graduarse a los 21 años.
A través del tiempo y para poder sostener los principios de la Reforma Universitaria plenamente, la universidad debió enfrentar todas aquellas formas de gobierno reñidas con la República.
Así fue que en estos casi 100 años, fueron muchos los episodios en los que la Constitución Nacional fue avasallada, algunas veces por los militares y en otros casos por gobiernos electos.
Un ejemplo objetivo de nuestra historia, entre los innumerables existentes, lo constituye el testimonio del Dr. Emilio Gibaja cuya narración conservo entre mi material de lectura, libros y documentos, quien manifestaba: "Días atrás pude ver por televisión un programa conducido por la señora Nara Ferragut, en el que se formulaba la siguiente pregunta: ¿Qué estabas haciendo cuando murió Evita? Me sorprendió la pregunta, pero decidí contestarla públicamente.
Estaba preso en el cuadro 10 de la cárcel de Villa Devoto (desde mayo de 1952 hasta enero de 1953). Éramos más de cien los detenidos en ese cuadro: socialistas, radicales, estudiantes de la FUBA (la de entonces), anarquistas del Sindicato de Plomeros, independientes y los "eslavos" procesados por la ley 4144, que llevaban 3 años presos. Yo lo estaba en mi doble condición de radical y universitario que me oponía a la dictadura de Perón, desde ese día "viudo de Eva Duarte".
Durante 30 días debimos rendir un "espontáneo" homenaje diario, parados delante de nuestras camas a las 8.25, hora fijada para que "la señora pase a la inmortalidad".
De no hacerlo, éramos enviados por 30 días al "triángulo de castigo", por orden del director de Institutos Penales, señor (Roberto) Pettinato, a quien Kirchner rindió homenaje hace pocos días.
"Eso hacía yo y muchos en el país ese 26 de julio de 1952 en "honor" de quien era admiradora de Hitler, Mussolini, Franco, etcétera, y protegía a los nazis llegados al país…"
Debemos recordar que Emilio Ariel Gibaja, abogado, fue presidente de la FUBA en 1954; director de Prensa y Relaciones de la Presidencia de la Nación durante el gobierno de Arturo Umberto Illia, secretario de Información Pública de la Presidencia de Raúl Alfonsín hasta mayo de 1985.
La intención de esta nota es destacar a algunas personas públicas que defendieron fervientemente sus principios y, especialmente, un recuerdo a los ciudadanos anónimos que a lo largo y ancho de la República, abrazaron esos ideales.
Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.