A medida que la sociedad lo fue demandando y mientras que en todo el mundo se instalaron nuevas tendencias terapéuticas, cada vez más psicólogos se sumaron a la oferta de profesionales que trabajan y brindan asesoramiento en organizaciones públicas y privadas dedicadas a diferentes áreas (incluyendo la salud) o bien situaron su placa en la puerta de su consultorio particular a fin de dedicarse personalmente al seguimiento de sus pacientes.
Argentina y Mendoza no son ajenas a este “boom” de la psicología que hoy, lejos de limitarse solamente a los tratamientos clínicos para superar diferentes cuadros, es incorporada a casi todos los aspectos de la vida social.
De hecho, la formación superior que ofrecen las universidades donde es posible obtener el título de licenciado en esta disciplina muestra entre su oferta un amplio abanico de posibilidades, con orientaciones, títulos intermedios y tecnicaturas que hacen hincapié en problemáticas relativas a niñez, adolescencia y familia, la criminalística o la seguridad ciudadana, por mencionar sólo algunas.
Desde que se fundó en Mendoza hace medio siglo hasta la actualidad, la Universidad del Aconcagua (UDA) ha sido testigo de estos cambios. Según explicó Hugo Lupiáñez, decano de la Facultad de Psicología de esta casa de altos estudios, el incremento en la demanda de esta carrera se evidencia en que cada año la matrícula de alumnos crece entre el 5 y el 10 por ciento, siendo en la actualidad un total de 1.700 estudiantes los que estudian esta carrera.
En la provincia, la UDA -que este mes festeja su cincuentenario- fue pionera en ofrecer esta formación y de hecho, en sus inicios contaba con dos carreras: Psicología y Ciencias Sociales. Con el tiempo, y conforme a los avances relacionados en ambas disciplinas, las dos se abrieron en diferentes ramas.
“La carrera de Psicología comenzó siendo sólo clínica pero a medida que se fue requiriendo se agregaron otras especializaciones en diferentes campos, entre ellos el jurídico, el educacional y el laboral, entre otros”, destacó Lupiáñez, y aclaró que conforme a estas tendencias, la inserción actual de los psicólogos se ha amplificado.
Se estima incluso que el tiempo que transcurre desde que el estudiante obtiene su título hasta que se inserta laboralmente de manera formal es de entre 6 meses hasta un año y medio, en tanto que desde que se ingresa a la facultad hasta que se concluye el ciclo (que es de 5 años) pasan, en promedio, 6 años y medio.
A juzgar por los datos de la UDA, el panorama respecto de los porcentajes de recibidos en cada cohorte respecto del total de ingresantes es alentador, dado que oscila cada año entre el 60 y el 64 por ciento.
Más exigencia, más opciones
Tal como sucedió en su momento con Psicología, a través de los años nuevas opciones se fueron sumando dentro del listado de carreras factibles de estudiar en la UDA. Así, en la actualidad la institución cuenta con 42 carreras que se dividen entre cuatro facultades.
Tal como detalló el rector Osvaldo Caballero, entre las que se inauguraron en los últimos años aparecen, por ejemplo, las licenciaturas en Enfermería y Obstetricia (ambas se estudian en la Facultad de Ciencias Médicas) y la Tecnicatura en Sommelier. “Se trata de carreras que también son requeridas en el campo laboral mendocino”, destacó el rector al referirse al proceso de adaptación a los cambios y demandas sociales que aplica la universidad desde su formación.
En ese sentido, Caballero agregó que desde su creación la universidad ha sido una institución preocupada en garantizar la calidad académica de la educación superior, al punto de contabilizar unos 600 egresados cada año, muchos de los cuales continúan con un posgrado (maestrías, especializaciones y doctorados) o bien se dedican a la investigación.
“No es posible concebir una universidad sin investigación”, opinó el rector, y mencionó que desde la universidad lo que se busca es potenciarla. De hecho, la UDA fue una de las primeras instituciones del país en contar con un Instituto de Investigación en Psicología, del que participan alumnos y egresados.
A este espacio se suma el Observatorio de Niñez, Adolescencia y Familia, que funciona desde hace tres años con el objetivo de contar con un seguimiento de las problemáticas que afectan a la infancia y juventud mendocina. El objetivo, además de fomentar el interés por la investigación entre los alumnos, consiste en que todas las disciplinas que se estudian en la universidad tengan la posibilidad de enriquecer el conocimiento desde diferentes enfoques.
Un poco de historia
La historia de la Universidad del Aconcagua se remonta a medio siglo atrás. Fue en 1965 cuando se crearon dos instituciones para dar dar respuesta a las necesidades educativas de la época. Ellas fueron el Instituto Superior de la Empresa y el de Psicología, que comenzó a funcionar un año después. Ambos fueron fusionados en 1967 bajo el nombre de Instituto de Enseñanza Superior del Aconcagua.
Sin embargo, más tarde las autoridades del momento decidieron formalizar ambas dependencias en una universidad y le asignaron su actual nombre. Con el pasar de los años y conforme a las necesidades surgidas en el contexto local, se crearon las facultades de Economía y Ciencias Comerciales, cuyas actividades comenzaron en 1967.
En 1973, la casa de altos estudios obtuvo el reconocimiento definitivo como Universidad Privada y desde entonces se dedica a la formación académica superior, siendo cinco las unidades académicas que dependen actualmente de ella. Éstas son: Facultad de Ciencias Sociales y Administrativas, Facultad de Psicología, Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, Facultad de Ciencias Médicas y Escuela Superior de Lenguas Extranjeras.
Martín Zibelman (28) Psicólogo dedicado al tratamiento de adicciones: "Destaco la visión pluriteórica que me brindó la Universidad del Aconcagua, porque de este modo logré cumplir diversas funciones en diferentes centros y también dedicarme a la docencia una vez recibido. "Ni bien egresé, pude incluirme en diferentes espacios."
Silvina Yáñez (49) Psicóloga con 25 años de carrera: "Creo que esta universidad me dio una base muy profunda y conocimientos sólidos que me han servido a lo largo de mi carrera como profesional. "Por otra parte, el nivel de los profesores es muy alto y gracias a todo ello pude ingresar a diferentes trabajos."