El vocero del gobierno griego, Gabriel Sakellaridis, adelantó ayer que la semana que viene intentarán pagar el próximo vencimiento millonario de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), apenas un día después que el ministro del Interior, Nikos Vutsis, anunciara que no había dinero para hacerlo.
“Mientras podamos pagar nuestras obligaciones, pagaremos nuestras obligaciones. Es la responsabilidad del gobierno pagar todas estas obligaciones, pero también es la responsabilidad de los acreedores de ser fieles a las obligaciones de sus préstamos”, sostuvo el vocero griego a un grupo de periodistas en Atenas.
Apenas anteayer, el ministro griego del Interior, Nikos Vutsis, había advertido que su país no iba a poder pagar al FMI los cuatro vencimientos del préstamo que estaban programas para el próximo mes. “Los tramos de junio al FMI, desde el 5 hasta el 19 de junio son de 1.600 millones de euros. Este dinero no se pagará, porque no está. Esto se conoce y se debate sobre la base de un cauteloso optimismo de que habrá un acuerdo que permita al país respirar”, explicó Vutsis en una entrevista. Esa misma posición defendió ayer el vice canciller y encargado de asuntos europeos griego, Nikos Chountis. “No tenemos el dinero. No pagaremos, es así de simple”, sentenció en diálogo con la televisión local.
La tensión dentro del gobierno griego y del partido oficialista, Syriza, es cada vez más evidente y, por eso, aún el vocero, Sakellaridis, advirtió ayer que “existe una necesidad imperiosa para nosotros y para la Zona Euro de alcanzar un acuerdo lo antes posible”.
Hace dos semanas el ministro de Finanzas griego, Yanis Varufakis, alertó que su país padece una fuerte escasez de dinero que podría provocar su bancarrota en semanas y una posible salida del euro, según el peor escenario posible. Para evitarlo, debe alcanzar un acuerdo con sus acreedores, la Unión Europea (UE) y el FMI, sobre una serie de reformas económicas que se le piden para obtener el desembolso de 7.200 millones de dólares que forman parte de su segundo programa de “rescate”, de 2011, y que le permitiría afrontar sus compromisos. Pese a tres meses de negociaciones, las partes no se han podido poner de acuerdo en torno a esas medidas de ahorro exigidas a Grecia para calificar para obtener los fondos. El país del sur de Europa no recibe fondos de “rescate” desde agosto pasado, y se está financiando con sus propios recursos.