Sandra Bullock tuvo durante 15 años una propiedad muy distinta de las mansiones urbanas habitualmente asociadas con Hollywood. En 2007 compró por US$2,725 millones un campo de 91 acres en Valley Center, una zona rural ubicada a unos 65 kilómetros al nordeste de San Diego, California.
La actriz fue transformando el terreno hasta convertirlo en una combinación de residencia privada y explotación agrícola, donde el elemento más llamativo terminó siendo un enorme monte de paltas.
Un rancho de adobe rodeado por producción agrícola
La vivienda principal era una casa de una sola planta y estilo mediterráneo construida en adobe, con 5.938 pies cuadrados —unos 552 m²—, cuatro dormitorios y seis baños.
El interior combinaba pisos de madera ancha, vigas blancas, chimeneas y numerosas puertas francesas abiertas hacia patios y jardines.
En el centro de la vivienda había un patio interior con fuente, mientras que la suite principal comunicaba directamente con el exterior.
Con el paso de los años, la propiedad terminó reuniendo alrededor de 1.200 árboles de palta orgánicos, además de cítricos, eucaliptos, olivos, palmeras y jardines de rosas.
Una granja con pileta, gallinero y otra vivienda
El campo tampoco funcionaba únicamente alrededor de la casa principal. Contaba con una pileta de agua salada con spa, gallinero, paneles solares, generador de respaldo y cargadores para vehículos eléctricos.
Foto: Homesmart Realty West/Gtres
En otro de los terrenos que integraban la propiedad había además una vivienda independiente de tres dormitorios y dos baños.
Foto: Homesmart Realty West/Gtres
La extensión total dejaba espacio suficiente para sumar invernaderos, instalaciones ecuestres o incluso un viñedo, según la documentación de venta.
La combinación ayudaba a explicar por qué el lugar era descripto más como un refugio rural que como una típica casa de celebridad.
Cuánto tiempo la tuvo y por cuánto la vendió
Bullock mantuvo la finca desde 2007 hasta noviembre de 2022. Ese año la puso en venta por US$6 millones y recibió una oferta pocas semanas después.
Foto: Homesmart Realty West/Gtres
La operación finalmente cerró en US$5,6 millones, de acuerdo con los registros inmobiliarios. Eso representa más del doble del precio que había pagado 15 años antes, aunque comparar ambas cifras no permite calcular una ganancia real sin considerar reformas, mantenimiento, impuestos y costos de la operación.
Más que una propiedad de lujo aislada, la finca terminó siendo un enorme proyecto construido durante años alrededor de la privacidad, el paisaje y la agricultura.