El gran truco

Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Mark Ruffalo, Morgan Freeman y Michael Caine integran el elenco de "Nada es lo que parece", el thriller sobre un grupo de magos que asaltan bancos.

El arte del ilusionismo vuelve a sumarse al suspenso en la película “Nada es lo que parece”, que se estrena hoy entre nosotros y en la que un grupo de habilidosos magos llamado Los Cuatro Jinetes, liderado por el carismático y atractivo Michael Atlas (Jesse Eisenberg, el de “Red social”), realiza shows que causan sensación entre el numeroso público al que convocan.

Echando mano de dispositivos de alta tecnología y de sus amplísimos conocimientos de magia, el grupo hace desaparecer literalmente a uno de sus integrantes en escena para, según ellos, hacerlo aparecer en Francia u otro país, donde robará un banco y volverá con el dinero.

Ante la maravillada platea, el mago desaparecido vuelve a materializarse en el escenario y hace llover un montón de dinero sobre el público con la frase: “Esto es un regalo que intenta devolverles algo de lo que alguna vez perdieron por un robo, una estafa o alguien que los perjudicó”. El público boquiabierto los ovaciona.

Pero lo cierto es que sin saber cómo, el robo ha sido real. Los Cuatro Jinetes utilizan sus conocimientos para acceder fácilmente a las cajas de los bancos en cuestión sin que nadie se entere.

Sin embargo, un agente del FBI (Mark Ruffalo) comenzará a sospechar de tanta generosidad y se dedicará a investigarlos, pero también deberá asesorarse con un experto en magia (Morgan Freeman) que lo pondrá al tanto de los trucos más sorprendentes y de la tecnología que llevan aparejados.

Magos reales

El realizador de “Nada es lo que parece” (Now You See Me”, en el original inglés) es el francés Louis Leterrier quien, si bien nació en París, estudio cine en Nueva York y es recordado por la saga de películas de acción “El transportador”, que protagonizó Jason Statham, “El increíble Hulk” (2008) o “Furia de titanes” (2010), entre otros.

Para dotar de credibilidad a la historia, Leterrier y el equipo de producción contrataron los servicios de renombrados magos reales como asesores de la película. Uno de ellos fue David Kwong, quien recomendó que todas las escenas de magia de la película se hicieran en vivo durante el rodaje, por lo que se llenaron teatros de verdad y los mismos actores fueron entrenados para realizar los trucos en escena.

Kwong trabaja, además, como consultor de numerosas películas de Hollywood que requieren de los conocimientos específicos de este complejo arte del ilusionismo.

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