2 de agosto de 2013 - 00:22

La gran foto del peronismo antes de las urnas

Los gobernadores K se reunieron en La Matanza para apoyar al candidato de Cristina. El ensayo de Massa por afuera del oficialismo. Las chances, escasas, del arco no justicialista de cara a 2015.

La última semana previa a las primarias del próximo domingo 11 reafirma la conclusión que dejaron las elecciones de 2011: que el peronismo sigue siendo la principal opción en la góndola electoral.

Pasaron casi dos años, en los cuales el Gobierno nacional enfrentó una economía complicada y tomó decisiones que no tuvieron buena acogida en la opinión pública, pero el mapa del poder continúa mostrando al peronismo monopolizando las encuestas, las listas y, seguramente, los resultados de las urnas.

Lo único que han cambiado son los matices: hoy aparecen mayores componentes del lado del PJ no K en condiciones de desafiar al PJ oficialista que sigue a Cristina Fernández, lo que hace prever que la pelea real por 2015 se dará entre estos dos sectores y muy difícilmente por afuera del peronismo.

La foto del PJ oficialista se produjo el miércoles por la noche cuando la liga de gobernadores K se juntó en La Matanza para arropar al candidato de Cristina, Martín Insaurralde, en el principal distrito electoral del país, la provincia de Buenos Aires. Hasta allí viajaron desde el mendocino Francisco "Paco" Pérez y el sanjuanino José Luis Gioja al chaqueño Jorge Capitanich o el entrerriano Sergio Urribarri.

También fue de la partida esta vez el bonaerense Daniel Scioli, quien en las últimas reuniones había sido excluido por orden de la Casa Rosada. El retorno de Scioli a "La Liga" significó la amnistía para él del poder central, con quien debió negociar luego de no animarse a enfrentar al Frente para la Victoria en estas elecciones y coquetear con quien sí lo hará: Sergio Massa.

De los 24 distritos electorales del país, 14 son gobernados por mandatarios que no pueden acceder a un nuevo mandato, de manera que están atando su suerte política a la de la Presidenta Cristina Fernández, que también tiene el mismo límite constitucional.

Entre los peronistas están Pérez, Gioja, Urribarri, Scioli, Capitanich, el tucumano José Alperovich, el pampeano Oscar Jorge y el riojano Luis Beder Herrera. Entre los aliados K no peronistas están el santiagueño Gerardo Zamora y el misionero Maurice Closs. Entre los no PJ están el neuquino Jorge Sapag, el santafesino Antonio Bonfatti y la fueguina Fabiana Ríos. También en este lote está el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri.

Del lado opuesto, entre quienes pueden aspirar a un nuevo mandato provincial están 5 mandatarios K: la catamarqueña Lucía Corpacci, el rionegrino Alberto Weretilneck (proveniente del Frente Grande y con pocas chances de que el PJ lo deje aspirar a una reelección), el jujeño Eduardo Fellner, el chubutense Martín Buzzi y el eternizado Gildo Insfrán, de Formosa.

Del sector del PJ no K con chances de gobernar hasta 2019 están el puntano Claudio Poggi, el hoy enemigo de la Casa Rosada Daniel Peralta, de Santa Cruz, y el cordobés José Manuel de la Sota, quien en realidad aspira a la Presidencia. Otro que tiene acceso a 4 años más es el salteño Juan Manuel Urtubey, quien este año deberá lograr que su hermano Rodolfo, candidato a senador, gane las elecciones en su provincia y venza al ex gobernador Juan Carlos Romero quien viene amenazando su poder provincial. La lista la cierra el radical Ricardo Colombi, el gobernador de Corrientes que en setiembre se juega su reelección.

La foto del miércoles en La Matanza mostró a gran parte de los mandatarios mencionados aglutinados detrás del liderazgo de la Presidenta. Hoy Cristina Fernández tiene menor imagen positiva que hace dos años pero sigue siendo el principal activo en distritos complicados como la decisiva provincia de Buenos Aires.

El kirchnerismo sabe que sin el nombre de la Presidenta en las boletas debe entonces redoblar esfuerzos en el territorio y en los medios. Por eso el spot televisivo de Insaurralde es monopolizado por la figura y la oratoria presidencial. Por eso se forzó la foto de ambos con el Papa Francisco en Río y por eso la misma jefa de Estado se transformó en la principal violadora de la veda electoral y realizó en los últimos días importantes anuncios.

El terreno que queda para la oposición, en cualquiera de sus manifestaciones, está en los medios de comunicación y en la Justicia, justamente los dos principales enemigos elegidos por el Gobierno nacional para construir su relato. Las últimas semanas, dirigentes radicales junto a Elisa Carrió, "Pino" Solanas y partidos de izquierda llenaron los tribunales de denuncias sobre posibles hechos de corrupción del Gobierno nacional y sus socios políticos.

Tuvieron gran eco en fiscales y jueces, muy acorde con los tiempos electorales. En la Casa Rosada saben que haber perdido en manos de la Corte Suprema la batalla por controlar el Consejo de la Magistratura dio a los integrantes del Poder Judicial bríos para animarse a investigar al kirchnerismo. El costo político de haber intentando subordinar a toda la Justicia Federal lo están pagando ahora, cuando el reloj electoral corre.

Ahora bien, ¿alcanza tener eco en los medios de comunicación más influyentes y en la Justicia para que estas fuerzas políticas no justicialistas puedan construir una alternativa real al peronismo que en estas elecciones está dirimiendo la pole position de 2015 entre Massa, De la Sota, Scioli (o algún tapado que proponga la Presidenta)? La respuesta es muy incierta.

El ensayo que representa Massa es lo más atractivo de estas elecciones ya que podría ser quien venza al kirchnerismo en el único distrito donde Cristina Fernández no puede permitirse perder si pretende tener, no digamos chances de cambiar la Constitución para aspirar a un tercer mandato, sino posibilidades de definir quién será el candidato oficialista y su eventual sucesor.

En este escenario no debe sorprender la pulseada que existe en el PJ mendocino, encolumnado en el kirchnerismo, por 2015. Esta tensión saltó esta semana a los medios nacionales cuando el gobernador Pérez dijo, de manera ambigua, durante un acto en Las Heras, que firmará un decreto para llamar a la elección de convencionales constituyentes para reformar la vieja Carta Magna provincial, haciendo uso de la votación que se hizo en 2001 durante el gobierno de Roberto Iglesias (en la que el Sí no alcanzó el 50% más uno de los votos de los electores, como exige la jurisprudencia de la Suprema Corte local, motivo por el cual el radical no llamó a la elección de convencionales).

Se trata de un atajo para sortear la resistencia de la UCR y del PD en la Legislatura y, a la vez, de una jugada de alto riesgo porque si no hay consenso con al menos una de estas dos fuerzas, la elección de convencionales podría dar a la oposición mayor representación que al oficialismo y la reforma impulsada por Pérez, con la reelección para él, podría tener resultados muy diferentes a sus propósitos.

De ahí el malestar en el entorno del vicegobernador Carlos Ciurca por las declaraciones poco oportunas de Pérez, en plena campaña y cuando la oposición hace (a nivel nacional) de la necesidad de poner límites al kirchnerismo -traducido en impedir la eternización de Cristina en el poder- su principal bandera.

No son pocos los peronistas de Mendoza que piensan que el planteo de Pérez, que llegó a los medios nacionales, fue más bien un dardo disparado hacia su vicegobernador por haber dicho que invitó a Scioli a la provincia. Sería esto una muestra de una interna en el corazón del poder provincial que podría agravarse luego de las elecciones cuando se disipen algunas incógnitas en la ruta hacia 2015.

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