31 de enero de 2014 - 00:40

Génesis y futuro del Museo Sanmartiniano de Mendoza

La autora de la idea y del proyecto para construir en la provincia un museo interactivo en memoria del General San Martín, explica las razones y fundamentos del mismo.

Mendoza se prepara para celebrar, en el marco de los Bicentenarios de Mayo y de la Declaración de la Independencia, los Tiempos Sanmartinianos (2014-2023). La provincia estará en boca de los argentinos al recordar que aquí se instaló San Martín como gobernador intendente de Cuyo en 1814 y que de esta tierra salió el Ejército que consolidó la libertad de los criollos frente al imperio español. El Libertador será objeto de honores; un congreso nacional de historia lo tendrá como tema de análisis en setiembre de este año y en las escuelas, es de esperar, se lo estudiará en profundidad.

El primero en entender la llegada de este gran momento fue el gobernador Francisco Pérez quien, en abril de 2013, puso en marcha la idea y el proyecto de quien suscribe, de construir un museo interactivo para mostrar al mundo en forma integral, desde su nacimiento hasta su muerte, a San Martín. En él estarán sus colaboradores y enemigos, las mujeres que lo ayudaron, las ideologías del momento, la relación con la Iglesia y la masonería, y el contexto político, social y económico de la época.

Será un museo con imágenes y sonidos, recreaciones en 3D sobre pared y pantalla, entre otras, destinado al público en general y a los alumnos de las escuelas de la provincia y del país. También a los turistas y a las futuras generaciones que ya interactúan de manera virtual.

El sitio elegido es al Este del colegio Martín Zapata, dentro del Centro Cívico. Es un predio con historia porque fue antiguamente parte de la Quinta Agronómica y cerca de allí está el sillón sanmartiniano que ocupa simbólicamente el gobernador. También la Bandera del Ejército de los Andes que acompañó a San Martín cuando las luchas independentistas.

La primera premisa para la puesta en marcha de este proyecto que el museo se hiciera a través de un concurso nacional de anteproyectos y no por manos amigas, como ha ocurrido con otros edificios en el pasado. El país completo se sumó a la propuesta que lanzó el Ministerio de Infraestructura de Mendoza y que organizó el Colegio de Arquitectos de Mendoza, con el auspicio de la Federación Argentina de Entidades de Arquitectos.

Las mejores cabezas arquitectónicas de la Argentina se abocaron a pensar en un museo integrador para San Martín, teniendo en cuenta que no existe en el país, ni en otros sitios, un lugar que lo muestre en forma ordenada y completa en su colosal hazaña.

En tiempos en que no se proyectan museos de este tipo todos los días, los arquitectos imaginaron un espacio para la cultura sanmartiniana ajustándose a un guión museográfico preconcebido y a premisas conceptuales claras. Entre éstas, el respeto por la forestación existente, la sustentabilidad del edificio y puesta en valor del sector y la señalética, entre otras exigencias.

De las 40 propuestas que llegaron de diferentes provincias -convocatoria altamente exitosa-, resultó ganador el estudio Lesch-Alfaro y colaboradores de Buenos Aires, que recibió su premio en efectivo en un acto celebrado en diciembre de 2013. Un grupo de arquitectos locales sacó el segundo lugar.

El museo tendrá siete salas de exposiciones permanentes y una gran sala para exposiciones temporarias que nos vincularán con el país y con el mundo, según las muestras. También una biblioteca-hemeroteca, con su respectiva sala de lecturas y de investigación, y una gran sala de conferencias y microcine. Una tienda para venta de objetos y un restó y cafetería. Lo completarán áreas privadas y de servicio con que todo museo cuenta.

Los pasos dados hasta hoy son los correctos, como le gustaba a San Martín cuando estudiaba los senderos en la montaña para no perder vidas humanas ni de animales. Sin embargo, cada tanto le surgían al gobernador-intendente detractores que amenazaban con interrumpir su tarea poniendo en peligro la libertad en la región. Las biografías de Mitre, Pasquali y Lynch, entre las más destacadas, dan cuenta de esto.

El futuro Museo Sanmartiniano de Mendoza no se valdrá de ninguno de los objetos ni documentos que se conservan del Padre de la Patria en la provincia y en el país como se ha señalado recientemente (Ver: Diario Los Andes, 9-1-2014). Sacárselos a las instituciones que los conservan sería desnaturalizarlos en su esencia misma. A nadie sensato se le ocurriría, por ejemplo, pedir al Regimiento de Granaderos a Caballos en Buenos Aires que nos remitieran el sable corvo del gran general, porque sería poner en ridículo a Mendoza. Basta con conocer el recinto blindado y custodiado en donde está, y la historia de sustracciones que el sable vivió en los '70 para ver que sería una locura.

Hoy, la tecnología permite vivenciar cualquier hecho de la historia desde el presente como si estuviéramos en el pasado y sin necesidad de quitar nada a nadie. Al contrario de lo que se ha hecho circular maliciosamente en diversos ámbitos ligados a la cultura local, el Museo servirá para potenciar lo que tan honrosamente custodian el Archivo General de la Provincia, la Junta de Estudios Históricos, la Basílica de San Francisco, las Damas Pro Gloria y el Memorial de la Bandera, entre otros, mostrando lo que hay para conocer. Quien diga lo contrario no ha querido leer ni escuchar lo que se ha escrito y dicho y lo hace de mala fe. Los que lo creen sin informarse, caen en la trampa de los pícaros.

Los museos son potenciales generadores de pensamiento social. Sería preferible generar en torno del Museo un debate de ideas sobre la Mendoza que queremos proyectar y no estas mezquindades sobre algo que todavía no se materializa.

Debemos entender que los museos son también receptores de dinero producto del turismo. Si bien la responsabilidad de la concreción y financiamiento del Museo corresponderá al Estado, será la sociedad entera la que lo acompañe. Los empresarios en general, y en particular los ligados al mundo vitivinícola, deberán entender que apoyando e invirtiendo en la cultura se benefician a sí mismos. ¡Visito una bodega, pero también buenos museos! Con educación y cultura podemos revertir cualquier destino.

¿Por qué no pensar a Mendoza como un punto de turismo cultural a partir de San Martín? Los mendocinos e instituciones que así lo quieran, deberán entender como lo hicieron hace doscientos años con el Libertador, que juntos se puede potenciar a la provincia para un futuro mejor. Ya hay familias comprometidas con donaciones importantes si se construye el futuro museo.

Siguiendo las modernas tendencias museísticas, la institución tiene que ser administrada por hombres de ciencia y gestores y no por quien lo haya pensado e ideado. Hay que aceptar que las instituciones culturales no deben estar en manos de gente que abre las puertas cuando quiere. No me imagino llegar al Museo de Napoleón en Les Invalides, en París, y encontrar un cartelito que diga cerrado. Los museos tampoco deben ser dirigidos por meros administrativos de tal o cual color político. Mendoza tiene una triste experiencia al respecto. El museo Sanmartiniano debe ser ejemplo al concursar sus directivos, compitiendo los mismos con proyectos viables y a terminalidad.

Mendoza transita, desde el punto de vista cultural, un momento de excepcional importancia. La postura del Gobernador de querer construir en el futuro inmediato un museo histórico marca un hecho único en el país, y en Mendoza una verdadera apuesta histórica y cultural.

Comienza una nueva etapa en torno de San Martín y su museo. Ésta es la de sumar gente e instituciones vinculadas a él para que todos juntos hagan sus aportes. Estarán quienes pongan palos a la rueda a esta idea, como se lo hicieron a San Martín, y quienes ayuden a construir una provincia para el mañana.

Las opiniones vertidas en este espacio no necesariamente coinciden con la línea editorial de Los Andes.

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