28 de septiembre de 2013 - 22:09

La función debe continuar

Aunque con una tendencia desfavorable, el PJ mendocino busca los votos necesarios para imponer un segundo diputado nacional.

La realidad política provincial está muy relacionada al actual escenario nacional, y ello es consecuencia del irrestricto encolumnamiento con la Casa Rosada que caracterizó a estos primeros dos años de gestión de Francisco Pérez. Todas las dificultades que deba soportar su gobierno están en buena parte directamente relacionadas a ello. "Y en épocas de 'vacas flacas' los problemas se notan más", comentó un viejo observador de la relación Nación-Provincia a través de los años avalando esta situación.

El kirchnerismo está resignado a la no viabilización del tan pregonado proyecto de "Cristina Eterna" que tanto revuelo armó en la política argentina, puesto a rodar por voceros cristinistas que imaginaban, y anhelaban, la reelección presidencial perdurable.

Ahora el oficialismo nacional debe resolver cómo organizar un proceso de entrega del poder no traumática. Todo estará supeditado al resultado electoral del próximo 27 de octubre en los distritos clave del país y, fundamentalmente, a la evolución de la economía y otras variables durante un año de transición clave en muchos aspectos, como será 2014.

Sin duda, el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, y el intendente de Tigre, y casi seguro diputado nacional, Sergio Massa, serán las figuras más importantes del trasvase que se espera entre el kirchnerismo y la porción de peronismo que herede lo que quedó de "la década".

Obviamente, con esa "herencia" quien pase a ser el nuevo conductor del justicialismo seguramente tendrá que cotejar, con muchas o relativas posibilidades, con quienes consigan posicionarse desde la oposición real, porque todavía hay muchos observadores de la política que ven en Sergio Massa a un prolijo continuador de políticas kirchneristas rescatables del incendio.

Pero que se vislumbra una fuerte "interna" entre sciolismo y massismo no hay ninguna duda. Más allá de que en el Frente Renovador que encabeza el tigrense juren no tener ya nada que ver con el justicialismo, más que nada para no incomodar a dirigentes de otros sectores y empresarios que se sumaron al movimiento, mucha gente sigue identificando a ese espacio como parte del oficialismo y por eso se palpita entre Scioli y Massa una gran disputa para ver quién toma la posta del actual cristinismo.

Massa, que encabeza la lista de diputados nacionales bonaerenses por el frente que creó, obtendría hoy un 40 por ciento de los votos y estaría aventajando por 10 puntos porcentuales a Martín Insaurralde, del Frente para la Victoria, en el que Scioli ha puesto las fichas haciéndose cargo de lo más pesado de la campaña en el distrito de la gran batalla electoral del año.

Pese a esa diferencia, el gobernador bonaerense sigue apostando a ser el sucesor natural del proyecto K en retirada y cree que por no competir, quedará al margen de la casi segura derrota que soportará la lista de Insaurralde. Una audaz apuesta.

En cuanto a los demás referentes, las legislativas de octubre en la Capital Federal consolidarían a Macri como referente nacional para 2015, a través de quienes son sus candidatos a legisladores nacionales, y no hay dudas de que Binner y Cobos validarán sus intenciones nacionales con triunfos importantes en sus respectivas provincias.

Con menos protagonismo, al menos por ahora, hay quienes ven en el gobernador cordobés De la Sota una mejor alternativa dentro del PJ, desligada de los diez años de kirchnerismo en retirada.

Los sueños, sueños son... En el actual contexto, hay quienes siguen confiando en la Presidenta y en la continuidad del proyecto. Son los que, resignados a la imposibilidad de re-reelección, están convencidos de que Cristina Kirchner tendrá, pese a la casi segura derrota que le espera al oficialismo en octubre en las urnas, el suficiente resto político para sostener la vigencia del modelo político y económico y constituirse en la electora de su candidato a sucederla.

Entre esos ilusionados dirigentes se encuentra siempre Francisco Pérez, que en la semana volvió a jurar lealtad al modelo nacional en un acto organizado por sectores kirchneristas de la provincia. Lo hizo aun admitiendo que el contexto nacional y local no es el más propicio.

Pérez arrastra la pesada carga de haber presentado a nivel nacional una lista de candidatos a diputado fuertemente influenciada por el vicegobernador Ciurca y toda su línea interna, La Corriente, lo cual no le perdonan por el momento en la Casa Rosada. Por ello el apoyo en el acto del cine Selectro a su funcionaria y candidata Tatiana Mussato, kirchnerista relegada al tercer lugar en la lista por la "ingeniería" electoral gestada por el justicialismo.

El anhelado 30 por ciento. Las encuestas nacionales de cara a octubre que maneja el peronismo mendocino son un baño de realidad. No resultan para nada alentadoras. La tendencia de las PASO parece ya irreversible.

Un sondeo enviado desde la Presidencia estaría informando, encima, que en las últimas semanas la intención de voto de Cobos subió y la del PJ bajó. Sin embargo, en el oficialismo no bajan los brazos en la búsqueda de una meta que no parece imposible: llegar al 30 por ciento de los votos le permitiría al Frente para la Victoria imponer, tal vez, dos diputados nacionales, contra los tres que colocaría el radicalismo.

Hay que recordar que Omar Félix, número dos en la lista, pelea por la quinta banca nacional en juego por Mendoza con Graciela Cousinet y el sorprendente joven izquierdista Nicolás del Caño.

Además, con un 30 por ciento promediando en la provincia mantendría el oficialismo una conformación de las cámaras legislativas capaz de soportar la fuerte embestida opositora que seguramente encarará el envalentonado radicalismo.

Pero el interés por colocar dos diputados nacionales en octubre no es sólo por la imagen de Pérez y su proyección nacional futura. El resto del PJ, que observa con atención la transición hacia el sciolismo o el massismo pensando en cómo reacomodarse en el futuro, teme que la imagen partidaria local quede más alicaída si sólo llega a la Cámara baja un nuevo diputado.

Esa línea sigue la actual campaña, en la cual por el momento la estrategia tiende a priorizar los actos de gestión de Francisco Pérez y criticar desde allí las propuestas de Julio Cobos, que saben en el oficialismo que no es un candidato a vencer, pero sí a recortarle votos para poder llegar a aquel anhelado 30 por ciento. Una muestra se tuvo en La Paz, en un acto que se hizo, precisamente, para inaugurar casas.

Allí fue donde el Gobernador minimizó ante la prensa la propuesta habitacional de campaña de Cobos, que tuvo rápida respuesta en la conferencia de prensa que el radicalismo a pleno montó el viernes para fustigar al Ejecutivo provincial y acusar a la Nación de ignorar a Mendoza.

Como complemento de la gestión de Pérez, confían en el PJ en la vigencia de la tradicional fortaleza de sus intendentes para rescatar votantes "casa por casa". No pondrán distancia con el gobierno nacional, pero tampoco piensan por el momento apoyarse en la imagen presidencial, según confiaron algunos voceros de la conducción de campaña.

El radicalismo, sin confiarse, mantendrá los grandes lineamientos de la exitosa campaña hacia las primarias de agosto, basándose en la óptima imagen de Cobos y en el efecto de las recorridas por la provincia. La foto de unidad que mostró ayer, en San Rafael, en el acto de presentación de los candidatos, es un fiel reflejo del momento que vive el principal partido de la oposición, preocupado, incluso, en la reunificación definitiva luego de la deserción de la lista disidente de Roberto Iglesias.

La campaña formal hacia las elecciones definitivas de octubre está en marcha. No se esperan sorpresas con respecto a las tendencias de las PASO, pero se da la particularidad de que el radicalismo quiere acentuar su protagonismo y en el PJ creen que algo de daño le pueden ocasionar al radicalismo cobista.

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