2 de octubre de 2018 - 00:00

Frente al índice de pobreza, es momento del diálogo social - Por Guillermo Pablo Elizalde

Una vez más escribo una nota pensando en la urgencia de  conformar una Mesa de Diálogo Social.

El índice de pobreza aumenta día a día -y cuando hablamos de índice, estamos haciendo referencias no a números sino a personas, cerca de 300.000 mendocinos-, y  aquellos a quienes les costaba comer hoy ya no lo hacen, otros comen una sola vez al día y otros ya se han ajustado hasta el mínimo posible.

Hace más de un mes, le solicitamos al Gobernador Alfredo Cornejo en una Carta que se hizo pública, que  conformara una Mesa de Diálogo Social (porque entendemos que la pobreza es una deuda de toda la dirigencia) con actores sociales para hacer llegar en tiempo y forma la ayuda alimentaria.

Esto no tiene que ver con la política electoral sino con haber aprendido la lección en 2001.

En aquel momento, entre actores de toda la sociedad,  se crearon dispositivos que hoy pueden ser útiles porque muchos de ellos se han perfeccionado desde la Sociedad Civil y la comunidad organizada.

Es fundamental no esperar que las cosas se agraven para nuestros comprovincianos. 
Esta Mesa de Diálogo Social debe ser amplia, participativa, generosa (se trata de aportar), con una agenda que haga ejes en la Seguridad Alimentaria (casi la mitad de los indigentes, dolorosamente son niños y niñas) y en la sostenibilidad del empleo.

Allí es importante que participen todos los actores: Iglesias, ONG, empresarios, sindicatos, universidades, movimientos sociales e incluso, todo ciudadano que se sienta convocado en la tarea para que pueda aportar sus ideas.

Tenemos que aprender a escucharnos y así adelantarnos a lo que ya está sucediendo.

Los mendocinos poseemos capacidad de ponernos hombro con hombro y en nuestra solidaridad trabajar para aliviar al padecimiento del otro, pero para esto el Gobierno es la pieza fundamental y nosotros como dirigentes de otro partido, aún no compartiendo las políticas  y lamentando las consecuencias que han traído a nuestra gente, debemos ayudar y anteponer las diferencias.

Como dirigentes políticos, sabemos que ya no podemos volver a repetir la historia. 
Si hay quiénes están pensando que mientras peor mejor, no están en la piel de lo que más necesitan y por lo tanto no entenderán nunca el espíritu de una Mesa del Diálogo Social.

Somos una provincia que ha vencido sus limitaciones: ¿Podremos vencer  el individualismo, la falta de diálogo y así  dar batalla -no entre nosotros- sino contra la pobreza?

Los índices están mal y según el Presidente Macri estarán peor.

La Mesa de Diálogo Social es la herramienta para dar respuestas.

Apostemos a encontrarnos como mendocinos.

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