29 de agosto de 2017 - 00:00

Francisco visitará Birmania y Bangladesh

El Santo Padre viajará a fines de noviembre a estas tierras budistas, escenario de un cruento conflicto con los rohinyás, cuya defensa asumió el Pontífice.

El Papa Francisco visitará Birmania a finales de noviembre, en un inédito viaje a tierras budistas, escenario de un cruento conflicto con la minoría musulmana rohinyá, cuya defensa ha asumido el líder de los católicos.

El Papa estará del 27 al 30 de noviembre en Birmania, y luego en Bangladés hasta el 2 de diciembre, según un comunicado de la Santa Sede divulgado ayer.

La conferencia episcopal católica de Birmania se felicitó de esta visita “esperando que su presencia permita la paz y la armonía entre todos”.

La venida del Papa se produce en un momento de gran tensión en Birmania, con más de 100 muertos desde el viernes en enfrentamientos entre rohinyás y fuerzas de seguridad. Miles de civiles de la minoría musulmana han huido hasta el vecino Bangladés y algunos de ellos han sido rechazados.

El Papa se entrevistará durante su visita con la líder del gobierno y premio Nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, muy criticada en el extranjero por su forma de tratar la cuestión de los rohinyás.

La tensión aumentó ayer cuando Aung San Suu Kyi acusó a los “terroristas” rohinyás, que llevan a cabo sangrientos ataques en el oeste del país, de utilizar a niños soldados y de incendiar localidades.

Los rebeldes rohinyás del Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA) lo desmienten y acusan por su parte al ejército birmano de “estar acompañado por extremistas” budistas e “incendiar casas”.

El domingo, durante el ángelus, el Papa manifestó su cercanía con los rohinyás y pidió el respeto de sus derechos ante miles de personas que asistían a la audiencia en la plaza de San Pedro.

Francisco aludió a “la persecución de la minoría religiosa de nuestros hermanos rohinyás”, corriendo el riesgo de que su visita sea mal vista por los budistas extremistas de Birmania, donde la misma palabra “rohinyá” es tabú.

Considerados como extranjeros en Birmania -un país con más de un 90% de budistas- los rohinyás son apátridas aunque algunos vivan en el país desde hace generaciones. No tienen acceso al mercado de trabajo, a las escuelas, a los hospitales y la emergencia en los últimos años del nacionalismo budista ha atizado la hostilidad contra ellos, generando cruentos enfrentamientos.

En febrero el papa ya denunció el trato reservado a los rohinyás, “torturados y asesinados debido a sus tradiciones y a su fe” en Birmania.

Una comisión internacional dirigida por el exsecretario general de la ONU, Kofi Annan, exhortó recientemente a Birmania a dar más derechos a los rohinyás, pues en caso contrario esta minoría podría “radicalizarse”.

En este contexto la visita del papa no se anuncia fácil, ya que los budistas extremistas están dispuestos a tomar las calles y enfrentarse a quienes tomen la defensa de los rohinyás.

Santos revisó uno de los papamóvil que se utilizarán

El presidente Juan Manuel Santos inspeccionó ayer uno de los tres vehículos en los que se desplazará el papa Francisco la próxima semana durante su visita a cuatro ciudades de Colombia.

“Estamos preparados para recibir al Santo Padre. Colombia está lista e invito a todos los colombianos a atender las enseñanzas del papa Francisco y demos unidos el primer paso hacia esa reconciliación y a ese amor que nos va a permitir construir un mejor el país”, señaló Santos.

Los rohinyás, una minoría musulmana apátrida y perseguida

Los rohinyás, minoría musulmana apátrida y perseguida en Birmania, estarán en el centro de una visita inédita del Papa Francisco en noviembre a este país budista.

Desde hace décadas viven en el oeste del país, donde nuevos choques violentos se registraron en los últimos días, causando más de un centenar de muertos.

¿Quiénes son los rohinyás?

Estos musulmanes sunitas hablan un dialecto de origen bengalí utilizado en el sureste de Bangladés, de donde son originarios.

Alrededor de un millón de ellos viven en Birmania, buena parte en campos de refugiados, principalmente en el estado de Rakáin (noroeste).

Pero, este país rechaza otorgarles la ciudadanía. La ley birmana sobre la nacionalidad de 1982 especifica, concretamente, que solamente los grupos étnicos que puedan demostrar su presencia en el territorio antes de 1823, fecha de la primera guerra anglo-birmana que llevó a su colonización, pueden obtener la ciudadanía. Por lo tanto se trata de apátridas.

Sin embargo, los representantes de los rohinyás aseguran que estaban allí desde mucho antes.

Miles de ellos huyeron del país en los últimos años para dirigirse a Malasia o Indonesia. Otros decidieron hacerlo hacia Bangladés, donde la mayoría vive en campos de refugiados.

Sus condiciones de vida

Considerados como extranjeros en Birmania, los rohinyás son víctimas de múltiples discriminaciones -trabajos forzados, extorsión, restricciones a la libertad de movimiento, reglas de matrimonio injustas y confiscación de tierras.

También tienen un acceso limitado a a la educación, así como a otros servicios públicos.

Desde 2011, y la disolución de la junta militar que imperó durante casi medio siglo en el país, las tensiones entre comunidades han aumentado.

Un poderoso movimiento de monjes nacionalistas no ha cesado de atizar el odio, considerando que los musulmanes representan una amenaza para Birmania, país con más del 90% de su población budista.

Últimas grandes fases  de violencia

En 2012, estallaron violentos enfrentamientos en el país entre budistas y musulmanes, que provocaron casi 200 muertos, sobre todo musulmanes.

En octubre pasado hubo nuevos brotes de violencia: el ejército lanzó una vasta operación tras el ataque contra puestos fronterizos perpetrados por hombres armados en el norte del estado de Rakáin. Acusando a las fuerzas de seguridad de múltiples excesos de violencia, decenas de miles de civiles abandonaron sus poblaciones.

Los choques estallaron nuevamente en la región en los últimos días, provocando alrededor de un centenar de muertos.

Los ataques que provocaron la operación militar fueron reivindicados por el Arakan Rohingya Salvation Army (ARSA), un grupo conocido desde octubre pasado.

Estos rebeldes, que utilizan sobre todo cuchillos o espadas en sus ataques, reclaman el respeto a los derechos de los rohinyás.

Una comisión internacional dirigida por el exsecretario general de la ONU Kofi Annan llamó recientemente a Birmania a otorgar más derechos a su minoría musulmana rohinyá, ante el riesgo de que ésta “se radicalice”.

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