14 de julio de 2015 - 00:00

Francisco cree justa una salida al mar para Bolivia

El Santo Padre habló con los periodistas durante el vuelo que lo llevaba de regreso a Roma desde Paraguay. Postura anticapitalista.

El papa Francisco considera justo el anhelo de Bolivia de acceder a una salida al mar, según declaró a los periodistas a bordo del avión papal que lo conducía a Roma tras ocho días en Ecuador, Bolivia y Paraguay.

“Diría que no es injusto plantearse una cosa de ese tipo, ese anhelo” de una salida al mar, dijo el Papa interrogado sobre el tema por una periodista boliviana.

El Pontífice argentino, quien se concedió por una hora a los cerca de 75 periodistas que lo acompañaban en el vuelo papal, descartó que la Iglesia pueda servir de mediadora en ese diferendo marítimo.

“Siempre hay algo de justo cuando se hacen cambios de límites territoriales y sobre todo después de una guerra. Hay una revisión continua de eso”, comentó al referirse a la salida al mar que Bolivia perdió durante la guerra que libraron en el siglo XIX. Francisco aclaró que la Iglesia católica en este momento no puede ser mediadora entre Bolivia y Chile por el centenario pedido de los bolivianos, porque el caso está siendo analizado en la corte de La Haya.

“Mi intervención (en la catedral de Bolivia) fue clara. Quise intervenir sobre ese problema en Bolivia, pero respetando la situación como está planteada en este momento, ya que un tribunal internacional debe pronunciarse por lo que no se puede hablar de mediación”, explicó el papa.

“La mediación es una cosa muy delicada, sería como el último paso. Argentina vivió eso con Chile y fue para evitar una guerra. Fue una situación muy límite y muy bien llevada por aquellos a quienes la Santa Sede dio el encargo. Detrás estuvo siempre San Juan Pablo II interesándose. Con la buena voluntad de los dos países que dijeron: vamos a ver si esto sí va”, añadió al referirse al diferendo entre Chile y Argentina sobre el canal del Beagle que los llevó al borde de una guerra.

La controversia entre Argentina y Chile respecto de la soberanía de las islas del canal Beagle fue resuelta mediante la firma del Tratado de Paz Y Amistad en 1984, acuerdo alcanzado por mediación del entonces papa Juan Pablo II.

Postura anticapitalista
Se trató de uno de los grandes éxitos de la diplomacia vaticana en el siglo XX, cuyos treinta años fueron conmemorados el año pasado en el Vaticano.
También Francisco dijo que analizará las críticas que han surgido en Estados Unidos por su postura anticapitalista y solicitó un diálogo constructivo antes de su viaje al país norteamericano en setiembre. También le restó importancia a su participación en la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba.

Sectores conservadores de Estados Unidos -entre quienes se encuentran muchos católicos de alto perfil- catalogaron sus ataques contra los combustibles fósiles y el mercado libre de erróneos e irresponsables, alegando que millones de personas han salido de la pobreza gracias al capitalismo.

En su viaje de regreso el papa Francisco dijo que escuchó las críticas de Estados Unidos, pero que no había tenido oportunidad de leer sobre ellas, ya que se preparaba para su visita a los países más pobres de Sudamérica: Ecuador, Bolivia y Paraguay - “tres hermosos países, tanta riqueza, tanta belleza”, dijo.

El crucifijo que le regaló Morales no ofendió al Papa

El papa Francisco dijo no estar ofendido por el “crucifijo” que le entregó el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante su reciente gira por Sudamérica.

Morales sorprendió al Pontífice con el inusual presente, un crucifijo tallado y unido al símbolo comunista de la hoz y el martillo, cuando Francisco llegó a La Paz el miércoles.

“Yo entiendo esta obra; para mí no fue una ofensa”, dijo el Pontífice al aclarar que “hay que contextualizarla con el momento en el que vivió el artista que la creó, el jesuita español afincado en Bolivia Luis Espinal, torturado y asesinado”.

El regalo de Morales al Papa, una cruz con forma de hoz y martillo que había diseñado el jesuita Luis Espinal, generó polémica entre aquellos que lo consideraron un insulto o algo ofensivo contra la religión. Francisco dijo que Espinal era conocido entre sus compañeros de la orden como un defensor de la teología de la liberación, de orientación marxista. El Vaticano se opuso a ésta por temor de que los marxistas usaran el postulado de la teología de la liberación conocido como “opción por los pobres” para llamar a la revolución armada contra gobiernos de extrema derecha que regían en América Latina en las décadas de 1970 y 1980.

Francisco calificó a la iglesia de Paraguay como viva, alegre, luchadora y con una historia gloriosa y estimó que “merecería tener dos cardenales”, cuando un periodista observó que ese país nunca tuvo uno. “Bueno, no tener cardenal no es un pecado. La mayoría de los países del mundo no tienen cardenales”.

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