La política exterior y la permanencia o salida de la UE son algunos de los temas que se ponen en juego hoy en Francia. Si bien Emmanuel Macron (centrista proeuropeo) es el candidato favorito, el resultado del comicio podría estar determinado por el nivel
Francia: elección más allá de las fronteras
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El resultado de las elecciones presidenciales francesas que se celebran hoy, cualquiera que sea, repercutirá mucho más allá de las fronteras de Francia, desde los reductos extremistas en Siria hasta la Bolsa de Hong Kong y la sala del Consejo de Seguridad de la ONU.
Su repercusión podría ser mayor que la del Brexit: el futuro de Europa está en juego al decidir los ciudadanos galos entre el centrista proeuropeo Emmanuel Macron y la nacionalista de ultraderecha Marine Le Pen en la segunda vuelta.
El riesgo de irse
Los mercados financieros observan estas elecciones con atención especial, aterrados por el sueño de Le Pen de retirar a Francia de la Unión Europea (UE) y del euro, la moneda común. El mercado recobró ánimos últimamente al retroceder en las encuestas la probabilidad de una victoria de Le Pen, pero la perspectiva de un "Frexit" (un término que se asocia al Brexit inglés) sería calamitosa.
La salida de Francia de la UE o del euro, más que la de Gran Bretaña, podría significar la muerte de la idea de la unidad económica europea, nacida entre los escombros de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Francia es miembro fundador de la UE y su principal impulsor junto con su antigua enemiga Alemania.
Le Pen no ha dicho claramente qué haría frente a la UE si llegara a ser elegida como presidenta, pero ha aprovechado los malentendidos acerca del bloque, al que achaca muchos de los males de la economía y la seguridad. Atribuye a los pactos de libre comercio la falta de empleos en Francia y quiere renegociarlos, lo que causaría un embrollo financiero al resto de la UE y los socios comerciales de Francia.
Un eventual "Frexit" podría ser el preanuncio de controles sobre transferencias de fondos, fuga de capitales, numerosas moras de pago y demandas en los bonos y contratos. El equipo de Le Pen resta importancia a los escenarios apocalípticos: sostiene que el euro, utilizado por 19 países, marcha hacia su derrumbe y que solo es cuestión de tiempo.
Macron respondió con un video de campaña en el que varios ciudadanos británicos lamentan haber votado por la salida y dicen que no sabían en qué se metían... Adicionalmente, en el mismo video hay estadounidenses que lamentan haber votado por Trump.
Trump y el populismo
Una victoria de Le Pen lo sería también para la ola populista de la que forman parte la elección del presidente Donald Trump y el Brexit. Muchos trabajadores franceses que han perdido el empleo debido a la globalización están hartos de los partidos tradicionales y les atraen las promesas de derrotar el estatus quo.
Macron es un progresista, partidario de la globalización. Como ministro de Economía, promovió emprendimientos tipo Uber, para furia de los conductores de taxis y otros trabajadores que se sienten marginados.
Se presenta como un baluarte contra el proteccionismo de Trump y tuvo sorpresivamente el apoyo público del ex presidente estadounidense Barack Obama.
Aun en caso de ser derrotada, Le Pen ha demostrado la fuerza del populismo en Francia, capaz de dificultarle a Macron la realización de sus planes. Muchos de los que piensan votar por Macron ven en él a un mal menor, más que a un salvador.
Siria y Rusia
Francia es una potencia nuclear, miembro permanente del Consejo de Seguridad y tiene decenas de miles de soldados alrededor del mundo. Es un aliado crucial de Estados Unidos en la campaña contra el grupo Estado Islámico (EI). Aunque su fuerza diplomática ha disminuido, Macron podría insuflar nueva energía a la política exterior francesa. Una agitadora como Le Pen sin duda haría oír la voz de Francia en los asuntos mundiales.
Macron probablemente mantendría las operaciones francesas contra los extremistas en Irak y Siria y en la región africana del Sahel.
Seguiría presionando a Rusia por sus acciones en Ucrania y por su apoyo al presidente sirio Bashar Assad.
Aún en el caso de ser derrotada, Marine Le Pen ha demostrado la fuerza del populismo en Francia, capaz de dificultarle a su contrincante Macron la realización de sus planes y objetivos.
Le Pen, en cambio, es una firme partidaria de Assad y se ha distanciado de Trump a raíz de los ataques aéreos contra las fuerzas del régimen de Assad. Recientemente, se reunió con el presidente Vladimir Putin en Moscú e impulsaría el levantamiento de las sanciones a Rusia por el conflicto en Ucrania.
En resumen, dos Francias radicalmente opuestas se disputan la victoria en esta segunda vuelta.
Mientras que la candidata ultraderechista Marine Le Pen encabeza un programa contrario a la inmigración, anticapitalista y ultranacionalista, las propuestas del centrista independiente Emmanuel Macron, favorito en todas las encuestas, combinan europeísmo y liberalismo en lo económico. Dos horizontes que difieren en (casi) todas las materias.
Denuncia de "acción de pirateo masiva"
El equipo del candidato a la presidencia francesa Emmanuel Macron denunció "una acción de pirateo masiva y coordinada" que ha resultado en la difusión en redes sociales de información internas de su partido, ¡En Marcha!
La publicación de correos electrónicos, contratos y documentos contables ocurrió poco antes del final oficial de la campaña electoral y a pocas horas de la segunda ronda. Los sondeos prevén una victoria amplia del centrista Macron sobre su rival, Marine Le Pen, jefa del partido de extrema derecha Frente Nacional.
La de la víspera fue jornada de reflexión, lo que impidió a los partidos y candidatos intervenir en la campaña. La publicación anónima de los documentos, por medio de la plataforma Pastebin, llegó pocas horas antes de que por ley se impusiese el silencio electoral. En seguida cuentas en las redes sociales empezaron difundir los archivos.
La Comisión Nacional de Control de la Campaña Electoral en Francia avisó en un comunicado de las posibles consecuencias penales por difundir datos robados fraudulentos y posiblemente falsos.
Se hace difícil pensar que a horas de la cita comicial, la publicación de los correos, bautizados por sus difusores como Macronleaks, altere el resultado. “No creo en lo más mínimo que este hecho (el llamado Macronleaks) tenga un impacto”, apuntó Frédéric Dabi, del instituto de sondeos Ifop.
La batalla por los indecisos
Emmanuel Macron, gran favorito, y Marine Le Pen, aspirante a la “gran sorpresa”, utilizaron los últimos cartuchos de su campaña electoral, intentando seducir a los abstencionistas y dudosos, el gran partido mayoritario. Ambos candidatos comparten el mismo proyecto estratégico: “Crear un nuevo orden político nacional”.
El desencanto con el sistema es palpable por la elevada abstención que se espera este domingo, que podría superar el récord negativo de participación de la primera vuelta de 2002, cuando solo el 71,6 % de los franceses acudieron a las urnas. Las encuestas varían en sus pronósticos, aunque las más pesimistas estiman que más de un tercio de los votantes se quedarán en casa. Muchos franceses albergan dudas en cuanto a quién votar: el porcentaje de indecisos también ronda el 30% en la mayoría de las encuestas, lo que alimenta la incertidumbre y abre aún más la puerta a posibles sorpresas.
Quizá sea sintomático que el último duelo de la campaña tuviese una cierta dimensión religiosa, simbólica, casi mística: la batalla de las catedrales… ya que ambos candidatos eligieron un gran templo gótico para enviar a los abstencionistas y dudosos sus respectivos mensajes de “salvación de la patria”.
Hollande, un presidente vapuleado
François Hollande abandona el Elíseo con el poco honroso título de ser el presidente peor valorado de la historia de la Vª República. Tan solo un 25% de los franceses se considera satisfecho con sus cinco años al frente del Estado.
Un lustro marcado por el impás económico y el terrorismo islamista, en el que se recordará eso sí, el papel de un hombre de estado, vapuleado por su imagen pública, capaz de haber mantenido al país unido en sus peores momentos."En mi opinión la palabra que mejor describe el balance económico de Hollande es la decepción", señala Daniel Fuentes, responsable de análisis macro-económico de Analistas Financieros Internacionales. Cuando Hollande llegó al poder, la lucha contra el terrorismo no era una prioridad, mucho menos en las fronteras internas del país.
Para colmo, la política económica de Hollande no dio los frutos esperados. Mientras que durante los primeros años de crisis ésta había golpeado el país con una intensidad similar a otras economías comparables, a partir de 2012 los indicadores comenzaron a divergir de los de Alemania, en términos de desempleo, crecimiento y deuda.