La pandemia viene dictando el ritmo de la agenda en materia agrícola. Así, mientras la mayoría está preocupada por la falta de mano de obra para la vendimia, lo cierto es que otros problemas están mucho más cerca y pueden dejar consecuencias aún más graves: la polilla de la vid. Ya se sabe que para poner en marcha una campaña de control y evitar pérdidas significativas, según datos del Gobierno provincial, se requiere de un presupuesto mínimo de $683 millones. Si bien la Nación se ha comprometido a aportar unos $253,5 millones y el gobierno de la provincia pondrá otros $170 millones, ya se sabe que ese dinero no alcanza para poder realizar una campaña exitosa y baje la presión de la plaga. Cálculos de referentes locales sostienen que, con este presupuesto, sólo se podrá realizar un trabajo de “mantenimiento”, cuando tras tres temporadas exitosas hoy se podría estar encarando una campaña de erradicación. Una de las principales zonas que podría acceder a este status sería la región Sur de la provincia. Pero para alcanzar este objetivo se necesitan $259,5 millones más, un valor que quedó en la nebulosa y que hasta ahora nadie se ha comprometido a aportar.

