Exportaciones: los desafíos y oportunidades de Mendoza para 2024

Mejores cosechas y precios son una buena señal para el campo local, pero preocupa el regreso de las retenciones y el aumento de los costos.

Exportaciones: los desafíos y oportunidades de Mendoza para 2024
Las exportaciones pueden convertirse en el motor del agro mendocino en 2024.

Desde hace años, el campo mendocino dejó de mirar sólo puertas adentro y hoy la mayoría de su agroindustria tiene un ojo puesto en el mercado internacional. La pregunta ahora es qué desafíos y oportunidades se vislumbran para el año nuevo, desde el vino hasta los frutos secos.

Comenzando por la industria madre, la vitivinicultura, desde hace semanas se discute el posible regreso de las retenciones al vino, que se habían retirado en el final del gobierno anterior y que ahora volverían recargadas, al 8%. Sin embargo, la buena noticia es que, sin una helada tan fuerte como la de 2022 (una causa de la baja cosecha de 2023), en principio se espera ahora una mejor cosecha y eso daría pie a una mayor diversificación.

“La esperanza que tenemos es hacer la pauta diversificadora que corresponde y en general esa pauta va a parar al mosto”, afirmó Fabián Ruggeri, presidente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícola (Acovi). Ruggeri analizó que este año las exportaciones de mosto fueron “bajísimas” y espera que en 2024 se pueda exportar el doble y se recupere el estándar habitual.

Además de mosto, la idea de este referente es “mejorar fuertemente lo que es la exportación de productos envasados, embotellados y de ser posible recuperar, si la competitividad del dólar lo permite, algo del mercado de graneles”. Si bien la última devaluación ayudó a tener un dólar competitivo, Ruggeri advierte que si se da una devaluación del 2% mensual pero la inflación es muy superior, “prontamente va a dejar de ser competitivo”.

Para Milton Kuret, director ejecutivo de Bodegas de Argentina (BdA), son muchos los desafíos: “Hemos tenido serios problemas para los pagos al exterior tanto a los proveedores como a los clientes, hemos tenido un tipo de cambio que en buena parte del año no resultó competitivo, entonces ha sido muy difícil sostener algunos mercados y segmentos”.

Aun así, Kuret recordó que Argentina desde hace 20 años trabaja en desarrollar mercados y coincidió con Ruggeri en que puede haber mejor volumen y diversificación: “Podríamos decir que tendremos una buena cosecha dado que no hubo efectos climáticos, con lo cual vamos a tener muchos y muy buenos vinos, entonces exportar va a ser una necesidad”.

Desde el Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, la mejora en la exportación dependerá de las medidas nacionales. “Recuperar la competitividad difícilmente se pueda lograr si de pronto aparecen de nuevo los derechos de exportación o las retenciones, ya que se trata de un impuesto distorsivo y su impacto atenta contra la producción”, apuntó b, director ejecutivo de la entidad.

Lo que sí ayudaría, para Sosa, es la posibilidad de que el país vuelva a negociar con otros mercados, ya sea con convenios bilaterales o multilaterales para “llegar con aranceles cero o aranceles similares a los que llegan los competidores que tiene Argentina”.

Crecer en el mercado externo

Un producto que durante 2023 tuvo un buen precio a nivel mundial fue el aceite de oliva y como la cosecha actual de España (principal productor mundial) viene baja, se espera que se mantenga un buen precio en 2024. Mario Bustos Carra, gerente de la Asociación Olivícola de Mendoza (Asolmen), es auspicioso con los valores y considera que el aceite local está muy bien posicionado, aunque consideró necesario un plan a nivel nacional que marque un rumbo.

“Mientras se simplifiquen las cosas y recuperemos la competitividad que hemos perdido, sobre todo estos últimos 4 años, yo creo que se pueden mejorar todas las exportaciones argentinas. Habiendo libertad, mejora, seguridad jurídica y seguridad en general, yo creo que las inversiones van a llegar y Argentina tiene mucho para dar”, señaló Bustos Carra, que además es gerente de la Cámara de Comercio Exterior de Cuyo.

Por parte del durazno para industria, actualmente se exporta entre 20 y 24 millones de latas y unas 8.000 t de pulpa (estas últimas requieren de 24 a 26 millones de kilos de materia prima). “Habrá que exportar el 50% de la producción para obtener una rentabilidad razonable”, analizó José Luis Giuliani, presidente de la Federación Plan Estratégico Durazno Industria (Fepedi).

Además, Giuliani espera que haya un tipo de cambio favorable y se valore a las economías regionales. Hay, el presidente de Fepedi apuntó algunas oportunidades para tener esperanza en el durazno industria: “Se ve beneficiado el transporte, Brasil ha tenido inconveniente con excesos de lluvias y Sudáfrica tiene problemas con la generación de energía para poder regar.”

Con destino exportador

Una fruta mendocina que históricamente ha tenido destino puertas afuera es la ciruela para industria. Esta temporada, hay buenas expectativas con el pronóstico del Instituto de Desarrollo Rural (IDR) de 121.245 toneladas, un 105% más que la edición pasada. Incluso, un 30% (el triple de lo habitual) tendría un tamaño de 40 gramos o más, un calibre que aprecia el mercado internacional.

Dos cuentas pendientes para aprovechar esos valores y poder exportar más ciruela en 2024 son mejorar el coste de producción interno y lograr acuerdos comerciales, para evitar que el producto pague aranceles al ingresar a otros países. A eso, se suma la preocupación general del sector por la financiación y la mano de obra para levantar la cosecha.

Por último, desde la Asociación Frutos Secos de Mendoza analizaron que la actualización del dólar puede alentar las exportaciones y permitir pagar mejor los servicios al exterior, pero siguen de cerca que el sector quede excluido del régimen de retenciones que se pretende implementar. Así lo comentaron María Belén Bobadilla y Manuel Viera, presidenta y coordinador técnico, respectivamente, de la asociación.

“Necesitaríamos trabajar en una política de promoción comercial y apertura de mercados, en trabajo coordinado entre Cancillería, Secretaría de Bioeconomía y las empresas”, apuntó Bobadilla. Las evaluaciones sanitarias por parte de los países de destino son lentas, pero son necesarias para alentar nuevas inversiones en esta economía regional. En suma, varios desafíos y oportunidades para pensar en un 2024 son sello exportador.

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