viernes 25 de septiembre de 2020

Fincas

Banco de vinos: las claves para entender el proyecto del gobierno

El proyecto enviado por gobernador Rodolfo Suárez, tiene partidarios y detractores. Qué hay detrás de la herramienta para manejar la oferta y la demanda en el mercado de traslado.

El gobernador Rodolfo Suárez envió un proyecto de creación de un Banco de Vinos a la Legislatura. Se trata de una herramienta que tiene como principal objetivo el de estabilizar los stocks vínicos, de manera de retirar presión del mercado en las temporadas en que se superen los 5 meses de despacho y de contar con un resguardo para aquéllas en que la cosecha es limitada. También se apunta a que el vino empiece a ser pensado como un activo financiero.

A principios de año se empezó a hablar de fijar una tasa de interés por auto bloqueo, con un porcentaje atado al precio. Es decir, caería cuando el valor del vino aumente, ya que el bodeguero se estaría capitalizando. En la apertura de sesiones legislativas, el gobernador Rodolfo Suárez confirmó que se enviaría a la Legislatura el proyecto, lo que finalmente ocurrió a principios de julio. La semana pasada, las comisiones de Economía y Comercio Exterior, Legislación y Asuntos Constitucionales, y Hacienda y Presupuesto del Senado, le dieron despacho favorable y se tratará en sesión.

Alfredo Aciar, asesor del Ministerio de Economía y Energía de la provincia, explicó que el mecanismo del Banco de Vinos es muy sencillo y que seguramente la herramienta que se utilizará será la de un contrato, que deberá firmar el bodeguero -o quien elabore para terceros- interesado en depositar sus vinos en el banco. Por el tiempo en que el producto esté depositado, que en principio sería de un año, el depositante recibirá un interés, que se le abonará en dos veces.

Previo a esto, cada temporada, el consejo asesor y el director ejecutivo -que será un representante del gobierno provincial- analizarán las estadísticas del INV para definir de cuánto vino se dispone y cuánto se estima vender hasta la próxima elaboración. Si los meses de comercialización (o despacho) superan los cinco, se estudiará cómo está compuesto ese excedente: si son vinos blancos o de color, genéricos o varietales.

En función de eso, se saldrá a convocar a los elaboradores que tengan ese tipo de vino, que sea apto para consumo y cumpla con ciertas especificaciones. Cuando se presente un interesado, se le pedirá a la Bolsa de Comercio que informe cuál es el precio del producto y, en función de la cantidad a depositar, se calculará el capital aportado.

Aciar detalló que el plazo del depósito será de un año, aproximadamente entre el 31 de mayo y el 1 de junio del siguiente, y la tasa de interés estará en el orden de la que se otorgue por un plazo fijo. Los intereses se pagarán en dos veces: a los seis meses del depósito y cuando se cumpla un año. Pero con una diferencia fundamental con respecto a la inversión bancaria: si al momento de cancelar una cuota semestral el precio del vino ha aumentado, ese porcentaje de mejora se restará del interés, porque el elaborador ya se vio beneficiado.

El asesor del Gobierno provincial resaltó que no se trata simplemente de un herramienta para estabilizar el precio en valores que sean rentables para el productor, sino que lo innovador de la propuesta es que trata al mercado vitivinícola también como uno financiero y al vino no sólo como un bien transable, sino como un activo. Adelantó que, a partir de esto, se puede seguir avanzando en varias opciones más en la misma línea.

Asimismo, señaló que la ley del Banco de Vinos debe ser complementada, y está incluido en el texto, por una que regule la plantación de viñedos. Este otro proyecto ya está redactado pero no ha sido enviado a la Legislatura a la espera de que la regulación sea establecida por una normativa nacional, para que también se aplique en las otras provincias productoras.

Eduardo Sancho, presidente de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina (Fecovita), se mostró de acuerdo con el proyecto aunque señaló que falta aclarar algo que no queda claro en el texto original y podría sumarse en la reglamentación: que el Banco de Vinos debe contribuir a la exportación de vinos.

En este sentido, opinó que puede resultar un aporte cuando el tipo de cambio resulta poco favorable para la exportación. Subrayó que la vitivinicultura es competitiva en el mercado internacional pero, en momentos como el actual, en el que el dólar oficial está muy bajo (y la brecha con el blue es muy alta), la cotización le resta competitividad.

En cambio, consideró que sólo serviría al mercado interno en las temporadas en que una helada afecte la producción o que, por otras razones, la cosecha sea muy baja. En esos momentos el stock “depositado” podrá servir para cubrir el faltante y así evitar recurrir a la importación de vino.

Por otra parte, Sancho resaltó que el mecanismo tiene que funcionar a la manera de una sintonía fina y que la primera herramienta a seguir aplicando es el acuerdo Mendoza-San Juan, que define el porcentaje de la producción de cada temporada que se destinará a mosto. Sobre este punto, planteó que el cálculo es muy sencillo y se debe aplicar el que resulte de esa cuenta. Este modo de retirar excedentes del mercado, resaltó , no le insume ningún tipo de inversión al Estado.

Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina, manifestó que no fueron consultados por esta iniciativa y que se han ido enterando de los detalles por los medios, algo que les llamó la atención. Ya sobre la propuesta en sí, indicó que se trabaja sobre la oferta y no sobre la demanda, cuando una de las formas de no tener excedentes es reforzar la promoción de manera de aumentar las ventas en los mercados interno y externo.

Ortiz expresó que en la entidad consideran que el Estado debería regular lo menos posible la actividad privada, ya que los contextos y las interpretaciones cambian pero las leyes quedan. Opinó que el Banco de Vinos será un parche y que si el Estado interviene debería hacerlo sobre la demanda y en la eliminación de retenciones y aplicación de reintegros; es decir, todo lo que facilita que se vendan más vinos y no haya sobrestock.