Juventus, con Carlos Tevez como titular, se clasificó a la final de la Liga de Campeones tras igualar 1-1 en el Bernabéu con Real Madrid, en el encuentro de vuelta de una de las semifinales, favorecido por la victoria 2-1 en la ida, hace ocho días en Turín, y definirá el certamen con Barcelona, el 6 de junio en el Estadio Olímpico de Berlín.
Con la obligación que le imponía la desventaja y una estadística poco alentadora (no remontaba desde 2002 una serie europea tras caer en el primer partido, con 7 eliminaciones en fila), el Merengue se llevó por delante desde el pitazo inicial a un rival conservador, que jugó sus fichas a conservar el cero que le otorgara el pasaje a la final. La apuesta de los italianos era de alto riesgo, ante un adversario con semejante poder de fuego. Así, las ocasiones se sucedieron, primero con un tiro libre de Cristiano Ronaldo que rozó en la barrera y salió apenas alto y luego con un remate de Bale que Buffon envió al córner.
La búsqueda del local, campeón vigente del certamen, encontró su fruto a los 22’, cuando ‘ Rodríguez fue derribado en el área por ‘ Chiellini. Cristiano Ronaldo se hizo cargo de la ejecución y, con un remate al medio, engañó a Buffon, que voló hacia su derecha, rompió el cero y firmó su 10° gol en esta edición de la Liga de Campeones.
Forzado por la situación, Juventus se animó a pisar territorio adversario recién en el último cuarto de hora, aunque no consiguió gestar jugadas de riesgo. Parecía que los italianos estaban demasiado lejos del empate. Sin embargo, con algo de empuje y una pizca de ayuda de los madrileños lo consiguió en el complemento. Tras un aviso de Marchisio, con un disparo desde fuera del área que salió desviado contra el palo derecho, a los 12’ un centro desde la derecha fue despejado a medias, Lichsteiner la metió nuevamente al área, Pogba cabeceó alto, y Morata, ex Madrid, quien también había marcado en la ida, enmudeció al estadio con el 1-1.
El duelo adquirió el libreto de la épica. Porque el local se lanzó a la desesperada en búsqueda del 2-1, arrinconó a su rival y acarició el gol de la victoria, que trasladara la definición al alargue, pero Bale falló en las más claras. Y Juventus se refugió, llenó de defensores su terreno, aguantó y también estuvo cerca de ganarlo en dos contragolpes, pero Casillas ahogó los gritos de Marchisio y Pogba.
De todas maneras, el 1-1 fue suficiente para el campeón italiano, que volverá a disputar una final del principal torneo de clubes de Europa después de 12 años (en 2003 cayó ante Milan). Esta vez, el rival será el Barcelona de Messi. Una definición de lujo.