17 de diciembre de 2013 - 01:11

Final de 2013

Frente a la ola de motines y saqueos que han alterado profundamente el fin de año que estamos viviendo, el autor nos habla de un grave problema de conducción política.

En estos días (diciembre de 2013) se han producido convulsiones en varias partes del país, por amotinamientos policiales debidos a reclamos salariales. Estos a su vez han facilitado ataques a la propiedad privada y desmanes diversos.

El primer punto donde se produjeron fue en Córdoba. Como la Presidenta es enemiga del gobierno cordobés negó inicialmente ayuda federal a esa provincia, que se mantuvo tomada por su policía, y en manos de saqueadores durante muchas horas.

Recién cuando las exigencias de los policías se contagiaron a otras zonas el Gobierno central a cargo del jefe de Gabinete Capitanich tomó medidas. Tucumán se convirtió en una zona de caos y así otras provincias. El gobierno envió entonces gendarmes a las zonas afectadas.

El resto de la población ha sido víctima del miedo y de campañas de rumores, incluso Mendoza.
Hay zonas en las que la gente se atrincheraba y se veían sujetos esgrimiendo armas. Hubo muertos y heridos, y por todas partes apareció el temible rostro del caos.

Al mismo tiempo se celebran los "treinta años de democracia" y a la cabeza de los festejos estuvo la señora Presidenta. ¿Qué pueden pensar los jóvenes de la democracia frente a este caos? ¿Esto es democracia?

Mientras, la historia de los argentinos continúa su rumbo. A la fecha, esta presunta "década ganada" por el cristinismo, nos encuentra confundidos y agobiados, debatiéndonos en una nueva "década infame", como se llamó a la de los años treinta, en la que los conservadores inventaron "el fraude patriótico".

Ahora las cosas están como están, cada vez peor de lo que estaban.

Un grave problema del país es la conducta de la Presidenta. Ella no parece captar la realidad que se vive. Es sintomático el reciente período de rehabilitación que tuvo que tomarse a causa de una dolencia al parecer psicofísica. La señora no está bien.
 
Sorprendente fue cuando un lunes a la noche de este mes de diciembre de 2013, informó intempestivamente por la cadena de radio y teledifusión que ya estaba lista para viajar en avión. El egotismo de la señora es sorprendente. Su festejo de los 30 años de Democracia fue tan estridente como extraño, bailando acompañada por personajes también extraños, mientras el país está conmocionados por problemas graves, que más merecen luto que jolgorio.

¿Qué hará el país con esta situación de acefalía? No fue mérito de ella ni su culpa que la burguesía argentina la votara hace solo dos años mayoritariamente (54% de los votos). Hay que atribuírselo, sencillamente, a la tilinguería de esa clase social que la votó, nuestra famosa "clase media".

Conversando con un intelectual muy relevante, un doctor en economía y en filosofía, nos consolábamos mutuamente diciéndonos, "es lo que hay". Y es así. Es la Argentina. Somos los argentinos, y en un momento difícil con la peor conducción. Cómo será nuestra situación que el presidente Obama equiparó hace poco a la Argentina con Jamaica.

Tenemos la desgracia de ser un país rico culpable de estar lleno de pobres e, incluso, de miserables cartoneros. Un país ahora azotado por la plaga de las drogas, como han denunciado los obispos.

Por cierto también sería muy malo ser un país pobre absolutamente hablando, como hay tantos en el mundo. Pero la Argentina tiene males de otra índole además de los materiales; males morales, como la corrupción y la general irrelevancia de sus dirigentes políticos, tanto oficialistas como de la oposición. Este es un país sin liderazgo, cada vez más a la deriva.

En una de las tantas crisis sufridas, la Iglesia católica propuso una oración que decía: "Argentina, levántate y camina".Volver a rezarla no estaría fuera de lugar, dado cómo están pintando las cosas en este fin de año 2013.

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