24 de noviembre de 2013 - 13:26

La fantasía china

Ansioso por mostrar resultados, el Gobierno anunció acuerdos en la gira asiática que apenas eran intenciones. El contexto económico no ayuda a vender ni a atraer inversiones.

La lejana y poderosa China atrae, cautiva. Es el futuro, el gran mercado a conquistar, dicen. Y hacia allá fue Francisco Pérez. Tres veces en un año fue. Tres veces en las que partió con la valija llena de ilusiones. Hay que sembrar para luego cosechar, es el argumento oficial, entendible por cierto. Pero así como en el desierto los caminantes perdidos se esperanzan y a la vez confunden con los espejismos, el Gobierno mendocino, por la ansiedad, ve y anuncia oasis donde apenas hay un charco con retoños de árboles.

La premisa oficial es ir, marcar presencia y demostrar interés para ganar confianza. Saben que allá le dan mucha importancia al contacto y a la insistencia. Pero, extrañamente, los primeros en olvidarse de ese objetivo son los mismos funcionarios, que parecen verse obligados a romper con tanta monotonía de reuniones sin mucho que comunicar y fuerzan anuncios para justificar tal travesía. Y también para darle contenido a una gestión hasta ahora llena de proyectos con puntos suspensivos y flaca en logros.

"Firmamos convenio para la construcción de viviendas para todos los mendocinos", anunció el Gobernador el jueves 14, a través de sus cuentas oficiales en Facebook y Twitter. La noticia estaba acompañada por 27 fotos del encuentro. Habían pasado apenas minutos de la reunión con la cúpula de China Communications Construction Company y en Mendoza rebotaba el resultado de esa cita al otro lado del mundo. No hubo más detalles, pero sí clima triunfal en el Gobierno que se trasladó a las crónicas oficiales.

Un balance enviado a la prensa horas antes del fin de la misión ratificaba esa línea y agregaba una declaración de Pérez: "Este convenio aumentará sensiblemente el porcentaje de nuevas casas en la provincia, con lo cual se incrementará la mano de obra y el requerimiento de varios proveedores vinculados con la industria de la construcción".

No se sumaban detalles, pero tampoco se  bajaban las expectativas ni se incluían potenciales. Por las informaciones previas, dadas ya en viaje, se sabía que ese préstamo sería por 400 millones de dólares y que alcanzaría para unas 6.000 casas. Omar Parisi, presidente del IPV, sumó  que la tasa sería de entre 4,5 y el 5% anual en dólares y con una amortización a 20 años

Pero cuando volvió el Gobernador, lejos de despejar dudas, las aumentó: el acuerdo bajó a la categoría de carta de intención, la tasa está por verse y la llegada del dinero más aún. Algo así como la diferencia que hay entre una ley y un proyecto de declaración.

En el Ministerio de Infraestructura admiten que falta "una vuelta de rosca administrativa" y que la tasa dependerá finalmente del plazo de devolución elegido. A más tiempo, mayor será la tasa. De optarse por 20 años, el plazo actual de los créditos que otorga el IPV a los adjudicatarios de casas, la tasa podría superar el 7% anual en dólares, muy alta para este momento de incertidumbre.
 
"Tenemos el cupo asegurado. CCCC ya asignó esos 400 millones de dólares a Mendoza. Ellos tienen plata ociosa y quieren invertirla. Hay otras empresas chinas que ya ejecutaron proyectos similares de viviendas en Ecuador y Venezuela", enfatizó una fuente del Ejecutivo.

"Lo que pasó allá fue lo que dijo Pérez cuando volvió. Hay un camino por recorrer y se ha dado el segundo paso", contó alguien que participó de aquella reunión en CCCC.  "Tal vez se apuraron o se equivocaron al anunciarlo", analizó y sumó una infidencia: "El Gobernador allá decía que Parisi se había apresurado".

La otra gran esperanza que surgió en China se llama CSR, un gigante que fabrica vagones ferroviarios y pretende instalar en la Argentina un megataller para proveer a América Latina. Pérez se reunió con el presidente de la compañía y ofreció la infraestructura ferroviaria ociosa que hay en Palmira.

El relato de Pérez interesó al presidente de CSR, tanto que le pidió a su segundo, que estaba justo en la Argentina cuando fue el encuentro en Pekín, que visitara el predio. Así, acompañado por funcionarios provinciales, los ejecutivos chinos recorrieron durante la mañana del viernes 15 el predio de la estatal Belgrano Cargas (ex ALL).

Desde entonces, no hubo nuevos contactos, tal vez porque nuestra provincia es la tercera opción: los chinos ya estaban interesados en Córdoba y Rosario. Igual, en el balance oficial de la gira se dice que Pérez  consideró "muy posible" la radicación de la fábrica de trenes y vagones...

Mal momento

Esta obsesión por China comenzó durante el gobierno de Celso Jaque, aunque tardíamente: faltaban sólo seis meses para terminar su mandato cuando el entonces gobernador, acompañado por una nutrida comitiva, pasó dos semanas de viaje por la potencia asiática. Pérez retomó el contacto hace un año, volvió en abril e insistió nuevamente tras la derrota electoral de octubre.

El objetivo que se ha planteado el Gobierno es hacer al menos un viaje por año. Según Martín Hinojosa, subsecretario de Industria y Tecnología e integrante de la comitiva en los tres últimos viajes, es la única manera de vencer la barrera inicial de gobernantes y empresarios chinos. "Tenemos que mirar más allá de los cuatro años de una gestión", insistió el funcionario.  
¿Ya dio resultados esta política de "seducción"? Uno de los viajeros que integró la delegación mendocina reconoce que la recepción fue muy buena y en el Gobierno enfatizan que en 2012 las exportaciones a China crecieron 49% respecto de 2011.
 
El porcentaje asombra, pero las cifras de las que se habla son pequeñas: 17,75 millones de dólares en 2011 y 26,5 millones el año pasado. Y si se mira un poco más atrás, se verá que en 2011 crecieron más respecto de 2010: 54%. Salvo que aquel viaje de Jaque de mediados de 2011 haya influido mucho, parece que estamos ante una tendencia, que se registra también a nivel nacional, aunque con porcentajes algo menores.

El problema es el momento. Porque difícilmente hoy Mendoza y la Argentina puedan captar inversiones. Y salvo los commodities de la Pampa Húmeda, también es duro  por estos días vender productos regionales en las condiciones de competitividad actuales, explica un economista mendocino. Dólar bajo e inflación alta juegan en contra de cualquier intento. A esto hay que sumar las condiciones propias de China, con su moneda devaluada y la decisión oficial de volcarse al mercado interno.

Pero no sólo cuando se apunta al mercado chino, sino a cualquier país del mundo tenemos ahora problemas para vender, aclara el especialista, que duda de la utilidad de las misiones comerciales al exterior ahora.

El dueño de una bodega pequeña, que participó de una misión anterior, lo explica claramente: "Los chinos buscan vino desde 1,80 a 2,50 dólares por botella y quieren malbec porque no saben que producimos otras variedades. Para vino de alta gama, se quedan con el francés. Y la competencia en la gama baja es muy fuerte porque en Chile consiguen a 1,80 dólar la botella de carmenere. El tema es que todo el mundo quiere venderles a los chinos y ellos se pueden dar el lujo de exigir precio y elegir".

En el viaje hubo un nuevo intento por el proyecto de la minera Vale en Malargüe y la respuesta fue similar a la de abril: no interesa. Por eso, la única esperanza es que las empresas chinas se decidan a invertir en las nuevas áreas petroleras que va a licitar la empresa provincial de energía. El problema es que no hay nada concreto aún.

El Gobernador debió escuchar en China los mismos reclamos que le hacen los empresarios mendocinos. El primero fue el dólar: el tipo de cambio actual no les rinde como ellos desearían o como sí les rinde en otros países cuando invierten. También objetaron los impuestos internos argentinos. Pero hubo una pregunta en una reunión que quizá resumió todas las objeciones anteriores y que incomodó a la comitiva oficial: qué pasó con Vale, por qué se fue. La respuesta, dicen, no sonó convincente.

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