15 de mayo de 2018 - 09:35

Familias asesinas: cometen atentados suicidas con sus propios hijos

Son aparentemente familias tipo. Pero capaces de llenar a sus chicos de explosivos. Así funcionan

En la foto, los Oepriarto parecen una familia musulmana normal de clase media. Padre, madre, dos hijas pequeñas y dos hijos algo más mayores. Todos van bien vestidos, mantienen una postura erguida y miran directamente a la cámara. La cortina a sus espaldas está planchada. Además de la camiseta pop del hijo menor, también llama la atención algo más: que además de la madre, las dos niñas ya cubren su cabeza con un pañuelo.

Con esta imagen, los habitantes de Indonesia acaban de descubrir qué aspecto tiene una familia de terroristas suicidas.

Los Oepriarto, él un hombre de negocios y ella una enfermera, están detrás de la serie de ataques contra tres iglesias cristianas, que dejaron al menos 13 muertos en la ciudad de Surabaya. Tampoco los echaba para atrás que sus propios hijos se inmolaran.

Ninguno de ellos era mayor de edad: los niños tenían 15 y 17 años, las niñas nueve y 12. El padre cargó su coche con explosivos y también las motocicletas de sus hijos. La madre y las hijas llevaban un cinturón de explosivos bajo su ropa. Los vecinos dicen que no les había llamado la atención nada. "Eran una familia musulmanda normal, como todos nosotros", asegura una mujer. ¿Pero islamistas? No hay unanimidad sobre si los niños son autores o víctimas. O quizás ambas cosas.

Indonesia se encuentra ahora en estado de shock. Para el país con la mayor población musulmana del mundo -casi el 90 por ciento de sus 261 millones de habitantes son musulmanes- esto significa una nueva forma de terrorismo. Y es que los Oepriarto no han sido la única familia asesina. El domingo por la noche explotó una bomba en una vivienda en la ciudad de Sidoarjo causando la muerte de tres personas: el presunto terrorista, su esposa y su hijo. La Policía está segura de que además planeaban un atentado.

El lunes otra familia se inmolaba frente al cuartel general de la Policía de Surabaya, también con motocicletas y de nuevo, un matrimonio con dos hijos. La niña de ocho años, que iba sentada en una de las motos, sobrevivió. El jefe de Policía, Machfud Arifin, declaró: "Me desgarra el corazón". Pero esto no es todo. Las autoridades buscan por todas partes a una cuarta familia islamista de la zona que también planea un atentado.

El balance hasta el momento de las dos jornadas de atentados es de 25 muertos, más de la mitad de ellos de familias islámicas. Se trata de los ataques más graves ocurridos en Indonesia desde hace más de una década. El país, compuesto por más de 17.500 islas, siempre ha sido considerado un ejemplo de convivencia entre islam y democracia. Sin embargo, desde hace algún tiempo las tendencias son cada vez más radicales, también en política.

La Policía está segura de que el grupo terrorista indonés Jemaat Ansharud Daulah (JAD) está detrás de los atentados. La gran mayoría son hombres, aunque no todos. El Instituto para la Investigación de Conflictos en Yakarta (IPAC, por sus siglas en inglés) los considera "la mayor fracción de seguidores del Estado Islámico (EI)" en Indonesia.

Dita Oepriarto, el padre de la primera familia, era el presunto líder de la célula local de JAD en Surabaya. Al principio, la Policía también aseguró que se encontraba en Siria con su familia, una información que, sin embargo, resultó ser falsa. Entretanto, el EI ha reivindicado los ataques contra las iglesias, algo que todavía se tiene que demostrar.

Muchos expertos critican que hasta ahora Indonesia no se haya tomado lo suficientemente en serio la amenaza del terrorismo. El IPAC calcula que cientos de indonesios combaten en Siria e Irak en las filas del EI. Muchos de ellos ya habrían regresado. En este momento se está intensificando la colaboración con otros países de la zona que sufren los mismos problemas, especialmente Filipinas.

El presidente de Indonesia, Yoko Widodo, llamó al Parlamento a allanar el camino para endurecer las leyes antiterroristas antes de finales de junio, para que la Policía tenga mejores posibilidades para prevenir atentados. De lo contrario, Widodo amenazó con decretar el estado de emergencia. Los críticos temen que con ello se recorten derechos básicos.

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