24 de noviembre de 2013 - 02:40

Expectativas y pocas definiciones

Ya han asumido los nuevos miembros del gabinete nacional y, como es lógico, todas las miradas están puestas en las medidas que pueda adoptar el gobierno en materia económica. La inflación está en la mira de los consumidores, pero también de los empresarios, los cuales, a su vez, miran la paridad cambiaria. Los más técnicos siguen además, con preocupación, la caída permanente en el nivel de reservas del Banco Central.

Hay una cuantas miradas adicionales, pero estos son los temas centrales que dominan la agenda y sobre los cuales se esperan anuncios para este fin de semana largo. Las primeras declaraciones, tanto del ministro Kicillof, como del jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, han intentado marcar definiciones muy vagas llenas de postulados generales que no permiten avizorar el derrotero que se proponen.

Capitanich dijo que no “habrá anuncios grandilocuentes”, y que buscan “coherencia en la política fiscal, monetaria y cambiaria”. El ministro, por su parte, afirmó que “no vamos a hacer nada que genere bruscos cambios  en la economía”, y además explicó que “las preocupaciones de la gente son las nuestras” y aclaró que lo importante es lograr “consistencia entre lo monetario y lo cambiario”. En este caso, Kicillof evitó hablar del tema  fiscal ya que para él la emisión monetaria y el déficit no explican la inflación. En este caso, confirmó que se mantendrán los acuerdos de precios para controlarla.

Ambos funcionarios hicieron hincapié en el próximo índice nacional de precios, el cual -remarcaron- “está elaborado en coordinación con el FMI”. Por supuesto, no hubo menciones de ningún tipo, ya sea para el tema de los subsidios como para el tratamiento de la brecha cambiaria entre el oficial y el paralelo.

El jefe de gabinete dijo que en Argentina hay una flotación “administrada”, evitó hablar de desdoblamientos del mercado, y dijo, con respecto a las reservas, que hay que preservarlas “evitando que se destinen a asignaciones de carácter suntuario”.

Con estas pocas definiciones lo único que se puede hacer es especular. Entonces, especulemos.

Déficit fiscal

Está claro que el déficit fiscal es un problema porque requiere emisión monetaria y, al estar vigente el cepo cambiario y no existir herramientas de ahorro que permitan cubrirse de la inflación, las personas recurren a dos vías: comprar bienes importados al dólar oficial o billetes de dólar en el mercado paralelo, por todas las vías que puedan.

El gobierno tiene dos formas de cerrar el bache y terminar con el déficit fiscal: una es eliminando gran parte de los subsidios. La otra es elevando la inflación a niveles superiores al 40%, de manera de licuar sus efectos. Es elegir entre un ajuste nominal, en el primer caso, o un ajuste real, por el otro. Lo que los entusiasma de la última alternativa es que nadie los podrá acusar de hacer ajustes y ellos podrán culpar de la inflación a los grupos concentrados, a los formadores de precios y los monopolios u oligopolios.

De hecho, el nuevo secretario de Comercio, Augusto Costa, llega con un estudio muy pormenorizado de costos de producción y márgenes de comercialización como herramienta para domar a los precios. Hay que recordar que Kicillof está convencido de la maldad natural de los empresarios y que éstos, por definición, son siempre sospechosos.

Esto sonaría simple si no fuera porque una parte de los subsidios benefician al consumo domiciliario de gas y electricidad, dos rubros que, además, requieren ser importados a precio internacional, con la consiguiente sangría de divisas, para luego ser vendidos con subsidios.

No sabemos si primará el sentido común o el fundamentalismo dogmático, pero lo cierto es que algún ajuste explícito tendrá que hacer y seguramente le están buscando algún título que suene Nac & Pop.

Reservas

Desde que asumió Cristina, el BCRA ha perdido más de 20.000 millones de dólares de reservas, mientras que se fugaron 100.000 millones. Es más, en dos días de funciones del nuevo presidente de la entidad se gastaron 270 millones de dólares para evitar que suba el dólar blue, algo que no tiene ningún sentido.

Las reservas se alimentan de los ingresos por exportaciones y turismo, así como por el ingreso de transferencias de empresas para invertir, ya sea capital propio o en forma de préstamos. Las salidas tienen varios destinos. Por una parte, el pago de importaciones. Pero además se pagan deudas contraídas por argentinos en el exterior por compras, turismo o deudas. Entre las importaciones se computan las compras de energía y combustibles. Desde hace dos años, con las reservas, además se pagan vencimientos de deuda pública.

El problema es que, por la pérdida de competitividad del tipo de cambio, las exportaciones no crecen, pero sí lo hacen las importaciones. Esto llevó a poner el cepo cambiario ante la gran demanda de particulares que querían ahorrar en dólares. Además, los turistas no venden sus divisas en el mercado formal, sino que lo hacen en el informal.

Si no se modifica la ecuación cambiaria, la pérdida de reservas se puede acelerar porque no van a mejorar los ingresos por exportaciones. En el gobierno confían en poder conseguir préstamos del exterior para aumentar las reservas, algo que aún está muy verde.

Dólar

Aunque lo nieguen públicamente, el dólar paralelo es un dolor de cabeza para el gobierno, ya que las empresas y particulares tienden a calcular todo en base al dólar informal, y esto fomenta la inflación.

Pero tienen miedo de sincerarlo por las consecuencias que tendría sobre las deudas de particulares y del propio Estado, sobre todo las provincias. Lo real es que mantener el dólar oficial tan atrasado hace que no ingresen inversiones ni dólares de turismo, mientras los exportadores ya no tienen capacidad para seguir absorbiendo costos.

Los tres temas están encadenados y no pueden tomar soluciones parciales. No pueden corregir el tipo de cambio si no frenan la emisión. No puede parar la emisión si no eliminan subsidios y paran la inflación. Si no corrigen estas dos variables, la pérdida de reservas los llevará a un mal trance.

Como dijimos al principio, son especulaciones. Esperemos ver las decisiones que se toman y en qué secuencia.

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