Tres acontecimientos importantes se sucedieron durante los últimos días. El primero de ellos, la nueva edición de Vinandino que alcanzó una respuesta interesante en cuanto a las muestras presentadas, al número de países participantes y a la cantidad de medallas -doble oro y oro- alcanzados por los vinos argentinos, lo que determina una muestra más de la calidad alcanzada. Un aspecto que, además de reconocer el trabajo de los enólogos locales, incentiva a continuar en esa senda marcada durante las últimas décadas.
El segundo acontecimiento, la nueva edición de la bodega abierta organizada por Familia Zuccardi. Fueron miles de personas, entre mendocinos y turistas que se acercaron a degustar los distintos productos, un nuevo ejemplo del interés alcanzado por quienes quieren conocer las bondades de los vinos locales.
El tercero, la inauguración de la bodega Sin Fin, en Pedregal, Maipú, de moderna construcción, equipada con tecnología de primer nivel y con vinos de calidad excelente. Un emprendimiento importante, impulsado por su propietario, Carlos Caselles, con el acompañamiento de su familia y que cuenta con el asesoramiento de la española María Isabel Mijares en la elaboración de los vinos.
Hechos importantes que demuestran que gran parte de la vitivinicultura mendocina sigue el rumbo adecuado en lo que a iniciativas de calidad se refiere y que determinan también que, de mejorar las condiciones de competitividad, no resultará difícil -pero que de todos costará tiempo y trabajo- recuperar los espacios perdidos en los últimos años.
Sin embargo, no todo es color de rosa en la industria. Hay preocupación entre los diferentes actores, especialmente por lo que sucede actualmente con el precio del vino y con la situación en que pueden llegar a quedar los productores.
Y que alcanza a todos los niveles, desde las uvas de mesa hasta los varietales. Según se indica, con los precios actuales ni unos ni otros alcanzan a cubrir los costos de producción en razón de que se están pagando precios similares -y en algunos casos inferiores- a los del año pasado, mientras la inflación supera el 25 por ciento anual y un porcentaje similar se acordó respecto de los salarios.
Dirigentes y funcionarios sanjuaninos manifestaron también su preocupación sobre el tema y se enfrentan a una gran disyuntiva. Consideran que debería bajarse el porcentaje a mosto para la próxima cosecha en razón de que han caído los valores internacionales del producto.
Pero también reconocen que, si frente a esa situación los productores se vuelcan a elaborar vino, los precios caerían en el caso de estos caldos. Una situación similar se plantea desde la zona Este y ya lo han advertido en distintas oportunidades los dirigentes de la entidad que los agrupa.
En el mismo sentido se han expresado productores del Valle de Uco, quienes señalan que con los valores actuales que se están pagando por los vinos y con los trascienden respecto del valor de las uvas, no alcanzarán para cubrir los costos.
La gran incógnita pasa por establecer cuál es la salida. Para algunos, los cambios que se han producido en el Gabinete nacional pueden resultar positivos para la industria. Señalan que el nuevo jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, es un hombre del interior que conoce los problemas de las economías regionales y que se ha manifestado abierto al diálogo, mientras que el titular de la cartera de Agricultura, Ganadería y Pesca, Carlos Casamiquela está en mejores condiciones de conocer los problemas de la industria por el hecho de haber presidido el INTA.
"El problema que teníamos con Yahuar (el ministro saliente) era que no conocía nada de la industria porque provenía del sector pesquero", dijo un dirigente consultado. A esos aspectos se suman las versiones que indican que podría establecerse un dólar preferencial que posiblemente pueda llegar a favorecer las exportaciones vitivinícolas.
Pero, para otros, esas medidas recién tendrán efecto en el mediano plazo, mientras la industria necesita medidas urgentes "a los efectos de no llegar a la próxima cosecha con precios deprimidos", se indicó.
El viernes hubo una reunión de la Coviar y el primer punto considerado fue el de la competitividad, a los efectos de establecer medidas que permitan reducir el actual stock de seis meses de despachos.
"Si tuviéramos 3 ó 4 meses, no tendríamos problemas y los precios serían superiores", destacó una fuente. Se supo que la industria pedirá una reunión con Casamiquela y con Axel Kicillof a los efectos de plantearles los problemas, expresando la fuente que "a Costa (que suplanta a Moreno) lo conocemos y hemos tenido reuniones con él y lo mismo sucede con Capitanich, con quien nos entrevistamos algunas veces cuando era senador, por el tema corresponsabilidad gremial".
El dirigente consultada consideró que los productores se encuentran actualmente en "una situación crítica" y señaló que "en las actuales condiciones, puede llegar a estar más golpeado, porque la inflación ha hecho mucha mella en ese sector, mientras ellos reciben los mismos precios del año pasado y en muchas cuotas".
Estiman que históricamente el esquema se regula cuando la cantidad de vino es escasa y por ello consideran que los esfuerzos deben dirigirse a sacar excedentes y apostar fuertemente a la exportación de graneles para bajar los stocks. "Cualquier otra acción, como financiar o bloquear, seguirá influyendo en el mercado", se indicó, agregando la fuente consultada que "esto implica decisiones políticas en las que debe intervenir directamente el gobernador".
Consideraron que en su momento se apostó a un precio de la uva para mosto que no fue sostenible en el mediano plazo y que ese error táctico está siendo pagado ahora con los valores más bajos.
"No podemos volver a repetir el error de pagar alto el precio de la uva para mosto porque caeríamos en el mismo error", expresó el dirigente quien, de todos modos, destacó que "actualmente la realidad nos marca que hay dos meses de despachos (200 millones de litros de vinos) que deben ser sacados vía exportación. Ello limpiaría el mercado y todo lo demás son paliativos", dijo.
También hubo coincidencias en señalar que si no se adoptan medidas inmediatas y los problemas subsisten, puede plantearse un panorama preocupante por la posibilidad de reclamos de parte de los productores. "Muchas veces esa posición de reclamo genera más problemas porque el que compra advierte que los productores están desesperados por vender y se aprovecha de la situación", dijo uno de los dirigentes consultados.
Para muchos, las luces amarillas comienzan a convertirse en rojas, porque la inflación está castigando inclusive a quienes venden a precios moderados pero con mucho financiamiento.
"Es el momento de que apoyemos al sector industrial para que mejore la competitividad, para que pueda exportar y para que saque excedentes, pero es el momento de ocuparnos, ahora, de lo que está pasando con los productores y eso no se arregla con créditos blandos, porque después no podrán hacer frente a las obligaciones", concluyó la fuente consultada.
