16 de noviembre de 2017 - 00:00

Estrés de fin de año ¿cómo vencerlo?

El conferencista y motivador Daniel Colombo estará hoy y mañana en Mendoza para brindar dos charlas.

Desde las góndolas de los “súper” la presión visual (con adornos navideños, arbolitos, obsequios etc.) de un año que ya casi concluye se suma a las presiones que el ambiente laboral y personal ejerce sobre cada uno de nosotros.

Agotamiento, cansancio, y un estrés que nos golpea a paso constante y creciente, se deja sentir y pasa factura.

“¡Paren el mundo, que me quiero bajar!”, piensa la mayoría, pero el ritmo de la vida continúa y nos interpela para adaptarnos.

¿Cómo enfrentar esta situación?

El especialista bonaerense Daniel Colombo (motivador, alta gerencia y profesionales; conferencista internacional; y autor de 21 libros ) que estará hoy y mañana por Mendoza hablando sobre innovación emocional explica: “En la Argentina hay un aspecto en general de las personas que hablan de estrés (psicólogos y  profesionales afines) y que a veces no abordan y pasan por alto. Esto tiene que ver con la ‘inestabilidad y los ciclos que puntualmente tenemos en nuestro país’, algo que genera  un efecto de desgaste muy fuerte en todas las personas que hacen lo que hacemos todos: sobre adaptarse a la situación”.

–Para colmo los contextos son demasiado cambiantes...

–¡Exacto! Algo que no contribuye para poder desarrollar una estrategia anti-estrés y poder fluir mejor. La sensación es la de quedar “pedaleando en el aire”, para que la situación tenga el menor impacto posible. Pero lo que sucede muchas veces es que como no se habla de esto, sino como un desencadenante de las situaciones de estrés, la mayoría de las personas no lo tienen en cuenta.

De hecho en los años electorales se arma toda una cadena de tensión y dificultad para poder llevar adelante los planes de las empresas. En nuestro país estas etapas definen un mapa emocional en el que se posponen proyectos, o se deja de invertir en algo, o incluso se espera a  que pasen las elecciones para tomar decisiones. Todo este contexto se suma a ese estrés que como sujetos sufrimos por estas fechas.

–¿Por qué?

–Porque ante este panorama se entra en una cadena de cambio de planes, de verificación de proyectos, presiones en el trabajo en donde hay que tomar decisiones, aunque no se tenga toda la información de lo que va a pasar.

–¿Cómo hacemos para sobrevivir ante este panorama?

–Hay muchos aspectos que trabajar y que nos pueden ayudar. El primero es el conocimiento de nosotros mismos, cuanto más nos conocemos, más conciencia poseemos de nuestros propios límites y hasta donde podemos y queremos participar.

–¿Algunas sugerencias?

–Por ejemplo: para bajar el nivel de estrés de esta altura del año lo ideal sería limitar el consumo de malas noticias en todos los medios o redes sociales. No se trata de vivir en un foco, sino más bien de poner un filtro a las mismas, ya que nos aportan nada más que negatividad.

–¿Y después?

–El segundo consejo es trabajar con el núcleo directo, ya sea el propio jefe, o grupo de trabajo, familia o amigos. Por ejemplo, no alterar lo que nos hace bien en el alma es muy importante, ya que con todos los compromisos laborales de fin de año, se suele dejar de lado a las personas más queridas. En realidad hay que hacer todo lo contrario: conectarnos más que nunca con nuestro círculos más queridos.

–Lo que se dice dejar el "deber ser..."

–Tal cual. Eso significa dejar de lado todas las obligaciones ocultas que muchos las asumen como reales, acudiendo a cenas o compromisos con quien no se desea. Lo importante es dialogar, pautar acuerdos y manifestar cómo se desean pasar las fiestas de fin de año.

–¿La planificación ayuda a aliviar el estrés?

–Lo que puede contribuir mucho es que cada persona comience a armar un plan estratégico personal para el año que viene. Si bien a muchos les asusta porque piensan que es algo muy sofisticado, básicamente se trata de agarrar  el calendario y fijarse dos o tres metas importantes y posibles de realizar.

Desde bajar el sobrepeso por salud hasta proyectos o sueños. Lo importante es escribirlo en un calendario porque esa forma física de precisarlo hace que lo veamos escrito todos los días y lo trae a nuestra conciencia, algo que va a ayudar a atraer el resultado. Trabajar la auto charla negativa es otro aspecto a tener en cuenta...

–¿De qué se trata?

–Cuando estamos muy ligados al estrés nos ponemos irascibles, tenemos cambios de humor repentinos. Hay personas que pasan de la euforia al bajón... Todo debido a un gran agotamiento que nos lleva a la sobreadaptación permanente para resolver todas las cosas a la vez.

Hay que comenzar a bajar el nivel de autoexigencia, pero sobre todo desarrollar la auto-charla positiva y dejar de lado esos mitos de que si no llegamos  a tiempo con todo, se va a dejar de ser considerado por los demás. Tenemos que ser más suaves y comprensivos con nosotros mismos, para comprender que hay etapas de mayor y menor rendimiento.

El "top 5" de prácticas de afrontamiento

1) Organizar el último trimestre del año, y los dos primeros meses del siguiente. La productividad y la adicción a alcanzar las metas y objetivos cada vez más rápido sume en una carrera inusitada, con el alto costo que implica la ansiedad, que termina mal canalizada. Para llegar bien a fin de año, lo ideal es:

A) No dejar todo para último momento.

B) Tomar el último trimestre como clave para planificar el final y el inicio del próximo año -al menos los dos primeros meses-.

C) Articular estas metas con los colaboradores o personas cercanas.

D) Llevar un registro del proceso de los objetivos de cierre del año, y programarlos en un calendario físico o sistema donde se pueda visualizar muy claramente.

Además, es fundamental no perder los espacios personales, ni de descanso, con tal de llegar con el trabajo acumulado o los compromisos. Esto es clave para mantener el sentido y propósito del disfrute de la vida.

2) Fijarse objetivos y priorizar lo importante por sobre lo urgente. Durante todo el año es fundamental establecer metas, basadas en el propósito global que se desea obtener en cada aspecto personal y profesional. Un correcto balance en la administración y gestión de lo urgente vs. lo importante traerá el resultado de un fin de año más fluido y descomprimido de tanta vertiginosidad.

3) Ser razonable con la probabilidad de que no se alcanzará a hacer todo lo que se desea. Una cosa es lo que se desea, y otra lo que es humanamente posible lograr, sin que esto signifique justificar o procrastinar tareas. Ubicando en un marco de equidad entre lo posible y lo realizable, se podrá depurar lo pendiente, para hacerse cargo de aquello importante.

4) Pedir ayuda, compartir responsabilidades y fijar metas razonables. Otra creencia de las personas que se sobre-exigen a fin de año es que lo tienen que hacer solos. Así, terminarán exhaustos, de mal humor, irascibles y con poca flexibilidad ante los imprevistos que pudiesen surgir.

5) Hacer un balance sólo con fines de auto evaluación positiva, y re-pactar los aspectos no alcanzados por ahora. El típico balance que hacen muchas personas cobrará un nuevo significado si te enfocas, exclusivamente, en aquellos aspectos positivos.

Como habrás tenido también cosas inevitables o negativas, una forma de resignificarlas es expresar y traer consciente qué aprendiste de ese proceso; y de qué forma podrías hacerlo mejor la próxima vez.

Cada año trae una carga de aspectos positivos y negativos; esto no significa tener que quedar enganchado sólo en el último momento, ya que la balanza no será demasiado equilibrada. Cualquier año de desafío, problemas, pérdidas y situaciones complicadas, puede encontrar un nuevo significado si se observa el aprendizaje detrás de lo que se ha vivido.

Estresante

5 motivos culturales del estrés de fin de año

1. La sensación de no haber cumplido las metas del año.

2. La presión auto impuesta o externa de que hay que cerrar temas sí o sí (balances, evaluaciones de desempeño en el trabajo, proyectos, etc.).

3. La disyuntiva que siempre se presenta acerca de cómo atravesar las Fiestas.

4. Una visión desmesurada de lo que significa "el año nuevo" con su cúmulo de buenos deseos, proyectos e intenciones.

5. La inevitabilidad de que el año se termina, y quedarán varias cosas sin haberse concretado o alcanzado.

“En su combinación, estos factores (entre otros) producen una particular destilación de adrenalina, vértigo y hasta confusión respecto a la mejor forma de encarar este tránsito hacia el nuevo año que comienza.

En la pérdida del equilibrio vital, se potencian otros aspectos como la irritabilidad, la imposibilidad de decir que no a cúmulos de compromisos, y hasta el disfraz que muchos suelen ponerse para "parecer" felices y con buenas intenciones, por más que por dentro las emociones digan otra cosa”, nos cuenta Daniel Colombo, autor especializado en temas de estrés.

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