23 de febrero de 2019 - 00:00

Estos casos le exigen a la Iglesia preocuparse por su comunidad - Por M. Colombo

Estos días la Iglesia, a partir de la convocatoria del Papa Francisco, ha vivido un tiempo muy particular de reflexión, de oración; pero sobre todo de confrontación. Con un tema doloroso, arduo de tratar y que requiere la máxima dedicación por  parte de obispos, sacerdotes y fieles en general.

El problema de los abusos en la Iglesia, nos exige preocuparnos por nuestra comunidad para cuidar todos los aspectos de la atención pastoral. Especialmente en este caso, no dejar reclamo alguno sin atender, ninguna víctima sin escuchar ni medida sin tomar. La palabra del Papa Francisco nos invita fundamentalmente a escuchar a las víctimas y a acompañarlas en su dolor, pero también a no dejar de dar los pasos concretos para afrontar las situaciones planteadas y tomar las medidas que haga falta adoptar en la reparación y también en la restauración de la justicia.

Dolor y vergüenza que no deben quedar estancados, sino que deben promover un cambio en las actitudes, capacidad de vivir la fe con autenticidad y trabajar todos en una conversión auténtica para servir mejor a nuestro pueblo. En los casos resonantes que nos tienen como parte de esta temática dolorosa, se han tomado siempre las medidas canónicas exigidas por el derecho de la Iglesia y el derecho argentino. Pero a la luz de estos encuentros del Santo Padre será necesario mejorar los procedimientos. En esa línea, la Santa Sede seguro nos dará nuevas indicaciones para una mayor eficacia en la instrucción de estos procesos canónicos al servicio de la verdad.

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