Stanley Kubrick, una leyenda intachable del séptimo arte

Stanley Kubrick, una leyenda intachable del séptimo arte
El director Stanley Kubrick, creador de grandes éxitos como La naranja mecánica, 2001: Odisea en el espacio, y El resplandor, cumpliría 93 años.

El cineasta neoyorkino cumpliría 93 años este mes. Un director que marcó técnicas en el mundo del cine. Recordamos sus comienzos, su filmografía y las claves de sus obras.

¿Qué hace a un cineasta trascender? La realidad es que no existe una respuesta concreta a ello. Pero como sucede en cualquiera de las artes, ¿a qué artista recordamos?

Fácilmente podemos responder: a aquel que sobresale entre el montón. Stanley Kubrick hizo y continúa haciéndolo. Como los grandes músicos, pintores y cineastas de la historia, sus obras reflejan características que lo diferencian de los demás.

Grandes e icónicas obras como La naranja mecánica, 2001: Odisea en el espacio, El resplandor, Lolita, entre otras, han sido producto de su genio y su capacidad por destacarse.

¿Por qué el nombre de Kubrick trasciende? ¿Qué tiene su filmografía que no tienen los demás? ¿Cuál es su ADN? En esta nota, intentaremos resolver, mediante algunos indicios, esta incógnita: ¿qué lo hace un maestro en su materia?

El nacimiento de un ícono

Stanley Kubrick nació en 1928, en el seno de una familia judía acomodada en el barrio neoyorkino del Bronx. Dotado de un coeficiente intelectual superior a la media, nunca fue un buen alumno, él mismo se valió de su educación superior.

Tres aspectos fueron claves durante sus años más prematuros: la fotografía, que practicaba con su cámara réflex y que más adelante le daría un ojo muy entrenado para el mundo del cine; la música especialmente el jazz, la cual le dio la base para discutir bandas sonoras en sus películas; y el ajedrez, gracias al cual subsistió durante un período turbulento de su vida y al que homenajearía en algunas de sus películas.

La fotografía, la música y el ajedrez, tres aspectos fundamentales en su vida.

Probablemente su obsesión por el perfeccionismo venga de la mano de su afición al ajedrez, al igual que su frialdad profesional. Aunque él mismo contradijo a aquellos que utilizaban el “perfeccionismo” como un insulto. “Si intentas hacer algo, procuras que resulte lo mejor posible. Nunca desperdicio ni mi tiempo ni mi dinero; solo trato de hacer bien las cosas.”

Desde joven asistía al cine y en sus tiempos libres, visualizaba películas mediocres. En ese entonces trabajaba en la revista Look, aunque finalmente la abandonó para dedicarse al cine. Cuando aún escribía, se dirigía a Max Ophüls y Serguéi Eisenstein como sus dos referencias, uno por su trabajo con la cámara, el otro por su técnica de montaje.

Su primer proyecto se trató de un documental de trece minutos. Titulado Day of the Fight y estrenado en 1951, se trata de un trabajo acerca del boxeador Walter Cartier. Hizo dos documentales más, Fliying Padre de nueve minutos y The Seafarers (Los marineros) de 30 minutos y su primer trabajo a color.

Su obsesión por la perfección estética y el uso de simbolismos en sus filmes son características principales del cine de Kubrick.

A lo largo de su carrera, fue cosechando conocimientos de directores que fueron influenciando su cine, de alguna u otra manera. Algunos de ellos: Charles Chaplin, Fritz Lang, Orson Welles o Federico Fellini.

En 1961 se trasladó a Reino Unido, donde se estableció definitivamente. Fue nacionalizado inglés.

Murió a los 70 años de un ataque cardíaco, el 7 de marzo de 1999, cuatro días después de una sesión privada para su familia y actores en honor a su último filme Eyes Wide Shut.

Las obras que lo enorgullecían, y las que no

Su primer largometraje de Kubrick fue Fear and Desire, en 1953. El director recuerda que pidió prestados $ 10,000 a sus familiares para hacerla, aunque finalmente es una película artística que consideraba “vergonzosa”.

Con el filme que se consagra y el cual se considera revolucionario fue Paths of Glory (1957). Basado en la obra de Humphrey Cobb, se trata de un filme que fue considerado histórico, cultural y estéticamente significativo. Fue la primera de sus polémicas, aunque no sería la última.

La siguiente película de Kubrick fue Spartacus (1960), una obra que el director encuentra decepcionante. Fue contratado para dirigir después de que la estrella, Kirk Douglas, a quien había dirigido en su anterior cinta, tuviera una pelea con el director original, Anthony Mann.

Jack Nicholson en El resplandor.

A Kubrick no se le dio el control del guion, que en su opinión estaba lleno de fácil moralización. Le irritaba la idea de tener que dirigir algo que no había hecho a su manera, por lo que fue la primera y última vez que renunció al control de sus películas.

Convenció a Vladimir Nabokov para que le vendiera los derechos de su novela Lolita (1962), además de pedirle que fuera él mismo quien escribiera el guion. La película estuvo envuelta en escándalos para los estándares de la época. Por temas económicos y de censura, la película se filmó en Inglaterra, donde finalmente Kubrick se estableció.

Lolita. 1962.

Dr. Strangelove (1963), basada en la novela Red Alert, fue concebida como un thriller tenso sobre la posibilidad de una guerra nuclear accidental. Jugando con el guion y buscando diferentes enfoques oscuros, dirigió la cinta como una comedia negra. Es considerada una de sus obras maestras.

Llegó la hora de alcanzar su cénit con 2001: A Space Odyssey (1968). En la edición Kubrick alcanzó la diferencia de este filme a lo que había hecho hasta el momento. La película solo contiene 40 minutos de diálogo para un metraje de 141 minutos, además de contar con efectos especiales sin precedentes. Kubrick realizó finalmente una de las películas más complejas, vanguardistas y arriesgadas de la historia del cine.

Años después llegaría otra de sus obras maestras: A Clockwork Orange (1971). El avance tecnológico en los lentes de la cámara y la banda sonora fueron dos puntos claves para su éxito.

La naranja mecánica despertó debates alrededor del mundo, dividiendo a la audiencia entre aquellos que la creían una obra de arte y aquellos que la consideraban un impulsor de la violencia. La película fue censurada en muchas partes del mundo, pero le dio a Kubrick el logro más grande de su carrera: el control total sobre sus cintas, a nivel técnico y sobre todo artístico, e incluso de distribución.

Algunos críticos ven una sutil caída de la calidad en Barry Lyndon (1975), la cual falló en la recaudación de taquilla inicial a pesar de los 4 premios Óscar que obtuvo en 1975, y The Shining (1980), protagonizada por Jack Nicholson y adaptada del libro de Stephen King, quien siempre sostuvo que no se encuentra de acuerdo con el resultado de su obra.

Sin dudas, El resplandor tiene algunos puntos para destacar. Comenzando por la actuación de Nicholson, quien se presenta como un ser temperamental y una progresiva perturbación. Por su parte, Kubrick instaló un giroscopio estabilizador que permitía a la cámara desplazarse a través del espacio sin vibraciones.

Sus dos últimas películas se dieron en un marco de una década aproximadamente. Full Metal Jacket (1987), donde vuelve a tocar el tema bélico, ahora en la Guerra de Vietnam. Luego de varios intentos en los que finalmente no se sumergió, llegó su última película Eyes Wide Shut (1999), lanzada el mismo año de su muerte.

La particularidad de Kubrick

Ambicioso, talentoso y muy confiado de sí mismo. Kubrick tenía “un cerebro acerado y unas enormes pelotas de latón”, según el periodista Michael Herr, quien trabajó junto a él en su obra Kubrick.

A lo largo de sus años como cineasta, Kubrick ha hecho desde adaptaciones literarias, dramas bélicos y ciencia ficción, hasta historias de época y sátira política. Si debemos destacarlo por algo es su inteligente utilización de simbolismos y la perfección estética de sus obras.

Era muy minucioso con los detalles, no se ocupaba de los aspectos visuales hasta tener un panorama claro de la puesta en escena y las actuaciones del elenco.

Se basaba en la teoría de autor, la cual propone al director en el mismo rol de guionista, algo que ya veníamos hablando. Era muy minucioso con los detalles, no se ocupaba de los aspectos visuales hasta tener un panorama claro de la puesta en escena y las actuaciones del elenco.

Se ocupaba de los efectos de cámara y la iluminación. Era uno de los pocos directores capaces de indicar a sus directores de fotografía el efecto preciso que buscaba.

Era perfeccionista a tal punto de hacer repetir la escena una y otra vez (hasta cincuenta, según Jack Nicholson). Buscaba sacar al actor de su “sentido del yo”, lo cual él consideraba que explotaba su mayor potencial.

El resplandor.

Para algunos era un sentido de valor, para otros resultaba insoportable. La realidad es que se trataba de un hombre comprometido con su arte, con su esencia y sus obsesiones. Pasaba horas hablando con los actores sobre su personaje, sus matices y la forma en que debían interpretarlos.

Algunas de sus obras han sido analizadas desde una perspectiva relacionada con la lucha interior, aunque el director siempre sostuvo que no daría su propia perspectiva de los filmes que realizaba.

Spartacus. 1960.

Kubrick logró el tan ansiado control total sobre sus películas, con el fin de que su visión fílmica no se viera afectada más que por lo que él entendía como coherencia artística. Sin estudios de cine, el director logró plasmar en sus obras sus rasgos característicos.

Stanley Kubrick revolucionó la forma en la que la música y el sonido, interactúan, complementan y unifican, las imágenes. Siendo una gran influencia para los directores actuales, a 93 años de su natalicio continúa sembrando interés en el mundo cinematográfico.

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