Santa Evita: La miniserie que cuenta el tormentoso destino del cuerpo de Eva Perón

Santa Evita Oreiro
Santa Evita Oreiro

Protagonizada por Natalia Oreiro, la historia cuenta tanto los hechos que sucedieron a la muerte de Evita como la vida de la mujer que despertó pasiones y odios por igual

Al cumplirse 70 años de la muerte de Eva Duarte de Perón, Star+ estrena la miniserie inspirada en la obra de Tomás Eloy Martínez “Santa Evita”, enfocada el destino del cuerpo embalsamado, que se convirtió en un objeto codiciado tanto por los fanáticos como por los enemigos.

Protagonizada por Natalia Oreiro como Eva Duarte y Darío Grandinetti como Juan Domingo Perón, la miniserie  Santa Evita, -estrena el 26 de julio en Star+- cuenta los hechos ocurridos tras su muerte, el periplo del cuerpo y las reacciones que producía la figura de Eva en aquellos tiempos. Además, la historia relata por medio de flashbacks su vida como actriz y luego al lado de Perón.

Al elenco se suman Ernesto Alterio, como el Teniente coronel Moori Koenig y Diego Velázquez, como Mariano Vazquez, el periodista encargado de cubrir los acontecimientos tras la muerte de Eva y que se termina convirtiendo en un investigador casi policial vinculado al destino de los restos.

Ernesto Alterio y Natalia Oreiro en "Santa Evita"
Ernesto Alterio y Natalia Oreiro en "Santa Evita"

La serie está basada en la novela de Tomás Eloy Martinez, publicada en 1995, Santa Evita,  fue un hito de la literatura argentina, premiada y convertida en best-seller. En la miniserie de 7 capítulos hay por lo menos tres líneas temporales centrales: la que ronda su muerte, en 1952; la de 1955, el año en que el cadáver es secuestrado; y la de 1971, cuando el periodista Mariano Vázquez sigue el rastro del cuerpo.

El trabajo de producción ubica la historia entre la frontera de la biografía, la novela histórica y la crónica, tomando, obviamente, atributos de la biografía novelada para relatar la vida de la actriz, la mujer de una figura fuerte como Perón, la abanderada de los pobres y finalmente, del cuerpo convertido en objeto de obsesión. Amada y odiada, materia de himnos y leyendas, de anécdotas apócrifas y musicales de Broadway, replicada hasta el cansancio como santa o como impura dependiendo de los intereses de cada quien.

A los 33 años moría Eva y su cadáver embalsamado por el doctor Pedro Ara, destinado a reposar en un monumento que nunca se construyó, inició un largo periplo a lo largo de la historia argentina, que incluyó todo tipo de desatinos.

"Santa Evita", con Natalia Oreiro (Foto: Star+)
"Santa Evita", con Natalia Oreiro (Foto: Star+)

“Trabajamos en conjunto con los directores –Rodrigo García, quien también oficia como showrunner, y Alejandro Maci-, una colaboración que no es tan usual en televisión”, explica Pamela Rementería, co-autora de la adaptación, en una entrevista con La Nación. “Eso nos permitió ajustar los guiones a la puesta en escena y concebir una idea conjunta de cómo recrear en imágenes ese universo literario. En general los guionistas trabajamos en una instancia anterior a la llegada de los directores, por ello concertar nuestras inquietudes con las de ellos no siempre es posible. Pero en Santa Evita fue diferente, logramos un intercambio muy enriquecedor entre las propuestas que ellos tenían sobre el lugar de la cámara, la atmósfera de ciertas escenas y el tono que nosotras estábamos buscando”, aseguró.

Los personajes centrales por orden de importancia son, por supuesto, Eva Duarte, que conoció a Perón en 1946 y se casó con él. Ya como Primera Dama, fue la presidenta del Partido Peronista Femenino y creó la Fundación Eva Perón para ayudar a los más desprotegidos. En 1952, fue declarada oficialmente Jefa Espiritual de la Nación. Falleció en 1952, a raíz de un cáncer de cuello uterino. En la serie la veremos representada como niña, adolescente y joven, hasta que falleció con tan solo 33 años.

En segundo plano se encuentra el general Juan Domingo Perón, padre de uno de los movimientos sociales y políticos más importantes de la argentina, que fue duramente afectado por la enfermedad y la muerte de su esposa. En la serie se lo ve en distintas etapas que van desde que conoce a Eva Perón en 1946, cuando él tenía 51 años, hasta que le devuelven el cuerpo en 1971, cuando estaba exiliado en Madrid, España.

En tercer lugar, el doctor Pedro Ara, interpretado por Francesc Orella (el de Merlí), es el médico español al que le asignan la tarea de embalsamar el cuerpo de Eva Perón bajo la idea de poder exhibirlo en un mausoleo. Apasionado por la anatomía, trabaja por tres años en la conservación del cuerpo en la Confederación General del Trabajo (CGT), y llegó a considerar esta su mejor obra.

El cuarto en importancia en esta historia es Mariano Vázquez, un periodista de 40 años que comienza a cubrir las noticias vinculadas a la desaparición del cuerpo de Eva Perón. La pasión que lo mueve por su trabajo es la misma que comienza a poner su vida en riesgo, cuando empieza a hacer preguntas que incomodan y meterse en lugares donde no lo quieren.

Por último, pero con una figura no menos impactante, está el Teniente coronel Moori Koenig, que aunque trabajaba inicialmente para Juan Domingo Perón, tras el golpe de 1955 contra el presidente argentino comienza a responder a los militares de turno y se convierte en el responsable de hacer desaparecer el cuerpo embalsamado de Eva. Como si esto no fuera suficiente, este plan hace que se obsesione con el cuerpo, a quien había espiado inicialmente en sus años de enfermedad, por pedido de Perón.

La serie "Santa Evita" se verá por Star+
La serie "Santa Evita" se verá por Star+

La historia de la historia

Los hechos históricos que rodearon la desaparición del cadáver de Evita, tuvieron también ribetes ficcionales, en los que entraron en juego las ambiciones de poder y la necesidad de borrar de la historia a una de las figuras más emblemáticas. Según el historiador Felipe Pigna, los militares propusieron “arrojar el cadáver de Evita al mar desde un avión de la Marina o incinerarlo, pero finalmente se decidió que, ante todo, debía sacársela de la CGT para evitar que el edificio de la calle Azopardo se transformara en un lugar de culto y por lo tanto de reunión de sus fervientes partidarios. Como se le escuchó decir al subsecretario de Trabajo del gobierno golpista: “Mi problema no son los obreros. Mi problema es ‘eso’ que está en el segundo piso de la CGT”.

El secuestro del cadáver se realizó el 22 de noviembre de 1955, pero lejos de ser sepultado en forma clandestina como ordenaban los jefes de la Libertadora, Moori Koenig, desobedeció las órdenes del presidente Aramburu y sometió el cuerpo a insólitos paseos por la ciudad de Buenos Aires en una furgoneta de florería, recuerda Pigna. “Intentó depositarlo en una unidad de la Marina y finalmente lo dejó en el altillo de la casa de su compañero y confidente, el mayor Arandía. A pesar del hermetismo de la operación, la resistencia peronista parecía seguir la pista del cadáver y por donde pasaba, a las pocas horas aparecían velas y flores. La paranoia no dejaba dormir al mayor Arandía. Una noche, escuchó ruidos en su casa de la avenida General Paz al 500 y, creyendo que se trataba de un comando peronista que venía a rescatar a su abanderada, tomó su 9 milímetros y vació el cargador sobre un bulto que se movía en la oscuridad: era su mujer embarazada, quien cayó muerta en el acto”.

Darío Grandinetti y Natalia Oreiro en "Santa Evita" la nueva miniserie de Star+.
Darío Grandinetti y Natalia Oreiro en "Santa Evita" la nueva miniserie de Star+.

Luego de este hecho, Moori Koenig fue relevado de su cargo y Aramburu decidió el llamado “Operativo Traslado” en el que intervino el teniente coronel Alejandro Lanusse, y que consistió en el traslado del cuerpo a Italia para enterrarlo en un cementerio de Milán con el nombre falso de María Maggi de Magistris.

En 1970 Aramburu, secuestrado por Montoneros, se declaró responsable de la profanación del cuerpo de Evita y un año después, durante la presidencia de Lanusse y en plena formación del Gran Acuerdo Nacional, como gesto de reconocimiento, devolvió el cuerpo a Perón en su residencia española de Puerta de Hierro.

El cuerpo de Evita regresó finalmente al país el 17 de noviembre de 1974 y fue depositado junto al de Perón en una cripta diseñada especialmente en la Quinta de Olivos para que el público pudiera visitarla. Tras el golpe de marzo de 1976, los jerarcas de la dictadura accedieron al pedido de las hermanas de Eva y trasladaron los restos a la bóveda de la familia Duarte en la Recoleta.

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