martes 19 de enero de 2021

Ibis Lusetti de Cepparo, una actriz que es hoy a sus 85 años, una referente de la historia del teatro local.
Espectáculos

Ibis Lusetti recuerda sus inicios en la TV mendocina

Las actuaciones en vivo y los comienzos de la televisión, son evocados con lucidez por la actriz, quien en abril pasado cumplió 85 años.

  • miércoles, 2 de diciembre de 2020
Ibis Lusetti de Cepparo, una actriz que es hoy a sus 85 años, una referente de la historia del teatro local.

Ibis Lusetti de Cepparo, una de las grandes representantes del teatro, con proyección provincial y nacional, ha cumplido 85 años de vida. En el primer bimestre del año próximo, se cumplirán seis décadas desde que comenzó a actuar en la televisión mendocina, como integrante de los planteles de Canal 7 de Mendoza.

“Fui convocada por la teledifusora para hacer programas en vivo y también avisos comerciales. Corría 1961 y hacía ya un tiempo que había egresado del Conservatorio Nacional de Arte Dramático, en condiciones de transmitir los conocimientos que había obtenido en ese centro de formación, de donde egresé junto a quienes serían grandes actores, como Alfredo Alcón y Julio de Grazia”.

Pero estamos recordando 1961, cuando la joven actriz, de 26 años, ya casada con Américo Rodolfo Cepparo (m. en 2007), integra la programación del flamante canal e inicia actuaciones en los ciclos de espectáculos en vivo de la emisora, para adultos y también para la platea infantil.

“Había que ser muy cuidadosos porque si alguna escena salía mal había que borrar y volver a grabar. Eran ‘trabajos’ artesanales. En esas primeras ediciones hubo programas con nada menos que Cristóbal Arnold, Eloísa Cañizares y Luis Politti, grandes compañeros y profesionales. Son los tiempos de los primeros ciclos de televisión, producción en vivo”.

Cristóbal Arnold e Ibis Lusetti, en uno de los ciclos de teatro en vivo en canal 7, década del '60.

La intérprete echa mano a la memoria y trae al presente la serie “Recluidas”, de la autora y guionista Luz Tambascio, a quien no conocía y quien me mandaba los libretos por correo y así se iban resolviendo las entregas diarias. Ante las dudas en algún tramo de la obra, Ibis hablaba extensamente por teléfono con la autora y, de esa forma, se ‘pulía’ la actuación. “Fue un ciclo muy popular -recuerda la actriz-. La trama era tan imprevisible que, en una casa de modas de calle General Paz, me anunciaron que si les decía cómo terminaba la historia, me iban a regalar el vestido de novia con el que tenía que salir en un determinado momento. Pero realmente yo no sabía cómo continuaban las secuencias porque, como dije, el libreto nos llegaba desde Buenos Aires”. Recordó al entonces director de cámara, el lujanino Victorio Stocco.

Otro éxito que recuerda nuestra entrevistada es la presentación en la pantalla chica de “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona, y con Eloísa Cañizares. La obra fue filmada como versión teatral para televisión. “Iba a las 18, y no quiero decir que todo se paralizaba a esa hora, pero sí que la audiencia en el hogar era importante, especialmente entre las amas de casa. La filmamos en estudios que estaban en los pisos cuarto, quinto y décimo del emblemático Edificio Gómez (Garibaldi 7). La decoración era nada menos que de Federico “Chipo” Céspedes”.

La charla con la figura de la escena mendocina estaba orientada a pasar revista de esos años de actuación en vivo en la televisión local, pero no margina, sino que deja de costado, para otra oportunidad, treinta y cinco años en el elenco de teatro de la Universidad Nacional de Cuyo y los de enseñanza del arte escénico en su academia particular “Blanca de la Vega”, nombre que rinde homenaje a su profesora de la infancia y la adolescencia en Buenos Aires (falleció en 1996), donde asiste como alumna a las clases de Blanca en el porteño Teatro para Niños. “De ella –dice- yo y muchos actores de mi generación aprendimos el valor del buen decir y la sensibilidad artística”.

También de los sets televisivos, recuerda la obra “Estampas de Navidad”, que tuvo mucha repercusión en la platea infantil y que implicó llevar al piso donde se filmaba animales ‘vivitos y coleando’, como una oveja, conejos, un perro y hasta un monito. Todo un problema para los auxiliares de producción, que los depositaron en el piso de actuación, tras subirlos por el montacargas del edificio, no sin antes debatir si era posible hacerlo o no. Y el bebé que hizo de niño Jesús, se lo pidieron a una joven madre que caminaba por el centro con su hijo en brazos.

La actriz mendocina en una escena de la obra "Recluidas", de Luz Tambascio.

-¿Qué pasó con las actuaciones en vivo en televisión?

-Bueno, el trabajo artesanal del que hablábamos fue dejándose de lado. Comenzaron a llegar filmaciones en rollos, en ‘latas’, como se dice en la jerga del espectáculo, y la labor en vivo fue desplazándose.

En paralelo se inició mi actividad local y en otros países.

Otras dos entregas que le traen buenos recuerdos de aquellos tiempos son “La señora Morly” de Luigi Pirandello y “Mariana Pineda”, de Federico García Lorca, “que hicimos tantas veces en el Centro Catalán y otros escenarios, con la puesta en escena de un grande, Rafael Rodríguez. Y un poco más adelante en el tiempo, ‘El juego que todos jugamos’, del chileno Alejandro Jodorowsky. Pero esta entrega corresponde a otra etapa, a la mitad de los años ’70”, aclara.

Cine, poco y nada

La intérprete, nacida en Junín, incursionó poco en el cine. “No sé por qué se dio así. Recuerdo haber participado de una película con Juan Carlos Thorry y Analía Gadé (eran esposos). Luego hubo un hecho muy curioso porque Hugo del Carril inició, a principios de los 70, un casting fotográfico para encontrar el rostro más parecido a Eva Duarte, ya que había iniciado un proyecto: recrear la vida de la ‘abanderada de los humildes’. Por el peinado y el maquillaje di el rostro más parecido a la segunda esposa de Perón. Por lo menos así me lo hicieron saber los allegados a Del Carril, y él mismo, con quien hablé por teléfono, pero finalmente no pasó nada”.

Para la misma época se efectuó el rodaje de “Viña en celo”, basada en una obra de Rosa Antonietti de Filippini, que se hizo a fines de 1971, con escenas filmadas en fincas de Mendoza, pero confiesa que nunca vio el producto terminado y tampoco supo de su destino.

Ibis Lusetti juega una escena con Roberto Battistón, alrededor de los años 60.

La última alegría de la artista data de los últimos meses del año pasado, cuando se impuso su nombre a un espacio del Teatro Independencia, con motivo de cumplir 94 años la sala mayor de Mendoza, tributo que también recayó en Isolde Klietmann, Lita Tancredi, Galina Tolmacheva, Gladys Ravalle y otros hacedores locales cuyos nombres figurarán en salas, palcos y camarines.

Comerciales: cerveza y un dolor de pie

La intérprete admite que había que reforzar los presupuestos haciendo comerciales.

Hizo varios, pero recordó dos: uno que difundía las bondades de una conocida cerveza mendocina, y el restante, de una zapatería de calle Buenos Aires. “Tenía que simular –rememora- un dolor de pie por estar mal calzada, que se solucionaba cuando me ponía el calzado del negocio”. También filmó un aviso con “Beba” Bidart, que al parecer no fue efectivo porque pronto dejó de verse.