6 de enero de 2015 - 00:00

Estados Unidos y Cuba en clave alberdiana

Es difícil no coincidir con quienes han calificado el acuerdo entre los EEUU y Cuba como un hecho histórico, cotejable en su significado con la caída del Muro de Berlín.

La ruptura de las relaciones diplomáticas y económicas se inició en 1961, este muro ha durado más que el otro.

El acuerdo, en el que el papa Francisco ha jugado un papel decisivo, consiste básicamente en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y comerciales limitadas.

Se abrirán embajadas en ambos países; ello no implica designar por ahora embajadores, cuestión que requiere pasos legales difíciles dar en EEUU. Hubo un simbólico intercambio de un empresario norteamericano preso en Cuba desde hacía cinco años, acusado de espionaje, y también un espía al parecer detenido desde hacía 20 años. EEUU devolvió tres agentes del servicio secreto cubano detenidos en ese país.

Las medidas de flexibilización de bloqueo son un aumento de U$S 500 a U$S 2.000 en la autorización de envíos trimestrales de estadounidense a Cuba. Una ampliación de los permisos para viaje de turismo y compras en Cuba. Estas medidas producirán efectos inmediatos en la Isla.

Hay dos medidas muy importantes, se facilitarán las transacciones financieras entre bancos de los dos países y las tarjetas de crédito y débito de de EEUU tendrán vigencia en la Isla. Los proveedores de telecomunicaciones podrán establecer en Cuba los mecanismos para proporcionar telecomunicaciones comerciales y servicios de internet.

Como es lógico suponer, ante una decisión de tanta trascendencia y que enfrentan posiciones políticas e intereses que han echado raíces profundas en los EEUU, el debate se ha desatado de inmediato.


Las razones de Obama
Las razones esgrimidas por el presidente Obama son sencillas y difíciles de rebatir, "estos 50 años muestran que el aislamiento no funcionó", es decir, no logró modificar el régimen político cubano.

“Para los estadounidenses que no están de acuerdo conmigo piensen en esta pregunta ¿para qué nos han servido décadas de bloqueo?”. “EEUU aprendió que es mejor fomentar y respaldar las reformas que imponer políticas que convierten a los países en Estados fallidos”. “Hoy vamos a renovar nuestro liderazgo en el continente”.


Las razones de Castro
Sin dudas son esencialmente económicas. Desde que asumió la presidencia Raúl, en reemplazo de Fidel, fue adoptando medidas económicas en dirección a introducir algunas libertades en materia de trabajo, comercio, acceso a la propiedad de la tierra y vivienda. Medidas limitadas pero que, dados los 50 años de férreo comunismo, eran bien recibidas.

De todos modos hay que tener en cuenta que la economía cubana se sostuvo por los subsidios soviéticos hasta la caída del Muro. Luego de varios años de severas penurias, el auxilio vino de petróleo, casi regalado, de Venezuela. Con la baja del precio internacional del petróleo, Cuba atisba que a esa ayuda le puede quedar corta vida.

Por otro lado hay que tener en cuenta un tema biológico; los Castro tienen 83 y 88 años. Es posible que el relevo abra una brecha generacional muy amplia, con las consecuencias políticas que ello apareja.


La reacción Republicana
Por cierto los republicanos, que controlarán ambas Cámaras del Congreso a partir de enero, han reaccionado con dureza, más aún los congresistas de origen cubano.

El presidente de la Cámara de Representantes, y muy influyente figura del Partido Republicano, calificó la medida como “una serie de concesiones sin sentido a una dictadura que maltrata a la gente y conspira con los enemigos.

Las relaciones con el régimen de Castro no deben ser revisadas, y mucho menos normalizadas hasta que el pueblo cubano pueda disfrutar  de la libertad". Otros legisladores han expresado que el Congreso no levantará el embargo.
Para levantar el embargo se requiere una ley del Congreso ya que por ley fue impuesto. Para desig

nar embajador se requiere acuerdo del Senado. Los republicanos tiene mayoría en ambas Cámaras luego del amplio triunfo en las elecciones de principios de noviembre. Difícilmente pueda ocurrir.


El conflicto y las ideas de Juan B. Alberdi
El conflicto que se ha planteado en EEUU es el antiguo y difícil de las relaciones entre las libertades políticas y las libertades económicas.

Mientras el presidente Obama piensa que otorgando libertades comerciales a los cubanos es posible que se llegue a la democracia en la isla, los republicanos quieren que primero haya democracia y libertades políticas para que luego haya libertades comerciales.

A mediados del siglo XIX, cuando se sancionó nuestra Constitución Nacional, el gran Juan Bautista Alberdi expresó con notable crudeza su opinión sobre este dilema: “No participo -dijo- del fanatismo inexperimentado, cuando no hipócrita, que pide libertades políticas a manos llenas para pueblos que sólo saben emplearlas para crear sus propios tiranos.

Pero deseo ilimitadas y abundantísimas para nuestros pueblos las libertades civiles, a cuyo número pertenecen las libertades económicas, de adquirir, enajenar, trabajar, navegar, comerciar, transitar y ejercer toda industria. Estas libertades, comunes a ciudadanos y extranjeros, son las llamadas a poblar, enriquecer y civilizar estos países”.

Por cierto esto fue escrito hace más de un siglo y medio y en otras circunstancias, pero en el caso de los EEUU y Cuba está claro que las sanciones económicas no llevaron a la libertad política, es posible que el camino inverso resulte mejor. Y si no lleva a la libertad política al menos aliviará el interminable sufrimiento de muchos cubanos.


Una reflexión final para nosotros
En el largo ciclo kirchneristas la restricción o pérdida de libertades civiles, en el sentido alberdiano, ha sido enorme, el avance del Estado ha reducido la iniciativa hasta convertirla en una caricatura de los derechos y garantías de la Constitución Nacional. ¿No estará ocurriendo algo similar con las libertades políticas?

LAS MAS LEIDAS