3 de enero de 2015 - 00:00

Estados de reposo

El amanecer del año electoral encuentra a los tres poderes en un período de letargo, en oposición al estado de actividad de precandidatos y candidatos.

El inicio del año electoral encuentra a la Presidenta recuperándose en El Calafate de una fractura en el tobillo izquierdo que la tendrá oficialmente fuera de la aparición pública hasta el lunes 12, aunque hay especialistas médicos que sostienen que una rotura tal requiere de, al menos, sesenta días de reposo.

Reposo es también el estado en el que estará el Legislativo hasta marzo, apertura de las ordinarias. Después de las maratónicas sesiones de diciembre, que cerraron un año inédito en la productividad del Congreso, se especuló con extraordinarias para tratar “urgencias” del Ejecutivo: ratificación en Diputados del controvertido acuerdo económico con China antes de que Cristina Fernández viaje a Pekín; cambios en las normas en función de la caducidad de la cláusula Rufo.

Nada de eso pinta suceder. En el caso de los holdouts, el Gobierno podría prolongar el suspenso: como no habrá otra oferta que la del canje de 2005, buscará, de seguro, sacarle el mayor rédito político-electoral, como lo hizo a nivel nacional e internacional, en la pelea con los “buitres”: darle largas, ahora que el fiel de la balanza le favorece.

También de reposo es la situación en la que este mes estará el Judicial. Hubo un agitadísimo fin de año, a toda máquina, con cruces sin antecedentes entre estamentos del mismo poder (fiscales contra la jefa de los fiscales, y viceversa; jueces contra fiscales; el Consejo de la Magistratura contra magistrados, y al revés), como con el Poder Ejecutivo. Y con una Corte que en su última reunión del año, postrera también con cinco miembros (el afín gubernamental Raúl Zaffaroni dejó de serlo desde el jueves), puesto en términos futboleros, terminó con un 3-1 en contra de la Rosada.

Falló: devolución por la Anses de aportes voluntarios hechos por un jubilado a una AFJP; rechazo del “per saltum” de la Afsca por la adecuación del grupo Clarín a la Ley de Medios, y confirmación de que la chilena Lan (rival de Aerolíneas) podrá seguir en el Aeroparque porteño; el rechazo a un pedido de una ONG contra la flamante designación del nuevo juez electoral bonaerense resuelta por la mayoría kirchnerista en el Consejo de la Magistratura.

“La pelea político-institucional con el Gobierno se va a profundizar en este año electoral ni bien se reabran los tribunales” tras la feria, en febrero. Previsible, el pronóstico lo hizo ante este periodista una fuente del cuarto piso del Palacio de los Tribunales, donde tienen sus oficinas los ministros de la Corte. No hay allí preocupación por haber quedado reducida a cuatro integrantes, lo que sería, a criterio de oficialistas, una limitante del debate previo a los fallos. “La decisión -confió aquella fuente- es llegar a la mayoría sin necesidad de recurrir a conjueces”. A favor juega que la Corte no tiene plazos para fallar.

De todos modos, en la Corte, como en medios oficialistas, se descuenta que la Presidenta propondrá a un candidato para ocupar el lugar quinto que dejó la ida de Zaffaroni. No sólo por imperio legal sino hasta por conveniencia político-electoral. Semanas atrás los principales referentes de la oposición en el Congreso, entre ellos candidatos y precandidatos presidenciales, firmaron un compromiso común de rechazar al quinto que pueda proponer la Rosada, en la convicción de que al mismo debe proponerlo el gobierno que surja en octubre.

Como se sabe, el propuesto debe contar con dos tercios de los votos del Senado; es decir, requiere una negociación, que sin duda se habilitaría en caso de un proyecto para ampliar el número de miembros de la Corte (¿a 9? ¿a 11?), como proponen algunos desde el Ejecutivo. Pero, de no ser así, ¿hasta dónde aguantará aquel compromiso de la oposición si para reemplazar a Zaffaroni la Rosada lanza a candidatos “irresistibles”? Más que al radical Julio Maier, por caso, a León Carlos Arslanian, inobjetable tanto para la academia y radicales, como para peronistas no kirchneristas, con el agregado de que integró el tribunal que juzgó a la dictadura.

El reposo no será, en cambio, en el estado en el que los días por venir estarán los precandidatos y candidatos, oficialistas y opositores, empeñados en convencer de sus potenciales bondades presidenciales a los ciudadanos, particularmente a los vacacionistas en los centros veraniegos, que empezarán a decidir su suerte final en agosto, cuando las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). ¿Las PASO? Qué es eso, se preguntan oficialistas y opositores. Como razonó ante este periodista un “perokirchnerista” histórico: “Si ni (Mauricio) Macri ni Sergio (Massa) van a ir a internas, ¿por qué tendríamos que ir nosotros? Aunque no entusiasma, el candidato será (Daniel) Scioli”.

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