Las obras de remodelación y construcción de la nueva Maternidad del hospital Lagomaggiore implicaron realizar una redistribución del estacionamiento.
Las obras de remodelación y construcción de la nueva Maternidad del hospital Lagomaggiore implicaron realizar una redistribución del estacionamiento.
En ese contexto se habilitó una playa que ocupa una colectora al sur de la calle de ingreso, Timoteo Gordillo. Lo que se hizo es cerrar perimetralmente ese tramo y colocar una casilla en el ingreso donde se cobra la estadía a 20 pesos la hora.
La disposición se debe a que en el espacio donde antes estaba ubicada la playa es donde ahora está en proceso la construcción (ver aparte) y donde también se cobraba por hora.
El lugar ha sido dispuesto para el personal del establecimiento y los usuarios, pero las críticas no se hicieron esperar.
Hay que tener en cuenta que el estacionamiento es una de las problemáticas que tiene el nosocomio, dado que en la calle de ingreso no está permitido hacerlo en tanto los cordones están pintados color amarillo que indica la prohibición.
Parte de quienes se quejan son padres del Liceo Militar General Espejo, que tienen sobre esa arteria dos ingresos pero con la playa uno quedó clausurado. “Entran y salen gran cantidad de autos y en horas pico es un problema hacerlo por un portón que es para un sólo vehículo”, contó una mamá.

Por otra parte, Pablo, quien concurre asiduamente al hospital porque su esposa es una paciente crónica se mostró disconforme. Dijo que antes estacionaban en el mismo lugar, porque es lo que había pero se daba una colaboración a voluntad a los cuidacoches, sin embargo ahora debe gastar bastante dinero para dejar el auto al rayo del sol y lejos, es decir, sin ningún beneficio extra. Dijo que además suele estar llena con los vehículos de los empleados.
En el mismo sentido se manifestó Juan, quien también acude habitualmente ya que su esposa es paciente oncológica. “Me parece malísimo, hay que pagar mucho dinero cuando en realidad venís a un hospital público, encima tuve que dejar el auto casi cerca de calle Boulogne Sur Mer”, opinó.
Una médica de la guardia también se manifestó e desacuerdo con las medidas: ahora tienen una playa exclusiva para quienes trabajan en ese sector pero dice que es incómodo y debe dejar el auto al sol por lo que ha tenido que optar por ir en taxi.
Ariel tuvo una mirada positiva sobre la medida. Dijo que hace años va muy seguido hasta allí y que era peligroso dejar el auto afuera, debido a lo cual muchas veces elegía ir en colectivo, por lo que esta alternativa ha dado mayor seguridad.
Idea original
Tanto el director del efector, Mario Bustos Guillén, como personal de hace tiempo señalaron que el espacio ahora ocupado estaba contemplado en los planos originales del hospital como playa y no como calle.
Esto fue confirmado por Carmelo Giarrizzo, a cargo de la dirección de Administración de Contratos de la Obra Pública (Dacop), a cargo del proyecto en el Lagomaggiore. Explicó que con los años los empleados dejaron de usarla para estacionar porque les resultaba más cómodo hacerlo en el predio detrás del edificio (donde ahora se construye). A partir de esto, el Liceo comenzó a utilizar este espacio para el tránsito de los alumnos.
Explicó que por no estar liberada al uso público -sino que sólo beneficia al Liceo- no hacía falta pedir autorización a la Municipalidad de Capital. Sin embargo aclaró que mantienen diálogo con ella y por toda esta situación es que se sabe que la instalación de la playa allí es provisoria.
La comuna espera seguir con su plan de obras en la zona. En tanto, se está en diálogo con el Liceo y se ha acordado abrir un egreso para que pueda entrarse por un lugar y salir por otro de manera de descongestionar el tránsito. Esto será sobre esta misma calle y a partir de la próxima semana.
Giarrizo explicó que se está en tratativas con la institución para ver si logran la donación de parte de la superficie que tienen para construir una playa de estacionamiento definitiva. De esta manera quedaría liberada la calle para que sea usada por esta comunidad como hasta ahora.
Por su parte, Bustos Guillén, advirtió que la medida era necesaria: “Hay que darle a la gente una solución porque no tiene donde estacionar, la calle está toda pintada de amarillo. Esto especialmente para el personal que entra y sale de noche, de esta manera se le da la posibilidad de dejar el vehículo en un espacio cerrado”, destacó.
Agregó que ya existe una pequeña playa para pacientes que llegan con urgencias y otra que se creó recientemente para médicos de la guardia.
Al igual que la playa anterior esta está a cargo de la cooperadora del hospital, la que terceriza el servicio. La capacidad aproximada es de 350 vehículos.
Viento en popa
El director del hospital Lagomaggiore, Mario Bustos Guillén dijo que las obras de la nueva maternidad avanzan en los tiempos estipulados. Se comenzó con los trabajos en diciembre y se habían contemplado 20 meses.
En estos casi 4 meses se comenzó a remover el suelo, que como no es virgen implica sacar caños y cables. Como hay una parte de la actual edificio que debe ser demolida, debe trasladarse la administración y la farmacia que allí funcionan. Lo primero ya se concretó y se reubicó entre los 25 módulos habitacionales que compró el nosocomio (aclaró que se compraron porque costaba 5% menos que alquilarlos y así pueden utilizarse luego con otras finalidades).