22 de abril de 2026 - 21:47

Viuda e hijas: La comedia que pone a la herencia como excusa para decir lo que nadie quiere escuchar

La comedia con Nora Cárpena, María Valenzuela, Iliana Calabró y Paula Morales llega con una historia donde el dinero y los vínculos se ponen a prueba.

En esta comedia, una ex cantante lírica y sus dos hijas llegan al estudio de una abogada para escuchar el testamento de un hombre que acaba de morir. Lo que parece un trámite más se convierte en otra cosa cuando aparece la condición para acceder a la herencia: enfrentar, sin filtro, una serie de verdades que el propio difunto dejó grabadas.

Viuda e hijas
La obra cuenta con grandes actrices, reconocidas tanto en televisión como en teatro.

La obra cuenta con grandes actrices, reconocidas tanto en televisión como en teatro.

“Viuda e hijas, hasta que la herencia nos separe”, se presenta a partir del jueves en varios escenarios mendocinos. Para empezar, arranca la mini gira el jueves 23 en el Teatro Roma, en San Rafael, a las 21. El viernes 24 se presenta en el Cine Teatro Real, en La Consulta, San Carlos, a las 21.30, para terminar el el Teatro Mendoza, de Ciudad, el sábado 25 a las 21.30. En todos los casos las entradas están disponibles en entradaweb y en las boleterías de los teatros.

Por qué es una comedia incómoda

La obra pone en marcha una situación un tanto inverosímil y la sostiene durante toda la obra: no tanto la pelea por el dinero, sino la incomodidad de lo que queda expuesto cuando nadie puede esquivar lo que se dice. Ahí es donde la comedia encuentra su eje. Más que la plata, lo que está en juego son los vínculos.

La historia reúne a Lucía, la madre; Irene y Daniela, sus hijas; y Andrea, la abogada encargada de conducir un encuentro que rápidamente se desordena. Hay un cuarto heredero que nadie conoce y una serie de mensajes grabados por el padre que van marcando el ritmo de la situación. A medida que avanzan, aparecen reproches, versiones cruzadas y miradas opuestas sobre una misma historia familiar.

Gonzalo Urtizberea.
Gonzalo Urtizberea.

Gonzalo Urtizberea.

La puesta se sostiene en ese ida y vuelta constante. Hay rivalidades, tensiones y momentos de desborde que se apoyan en la experiencia de las actrices, sobre todo en los cruces entre madre e hijas y en el rol de la abogada, que intenta ordenar un escenario que se le va de las manos. Lo que se dice importa, pero también cómo se dice: gestos, silencios y reacciones terminan de construir esas escenas familiares cargadas de incomodidad.

El padre, que aparece a través de videos, funciona como disparador de todo lo que sucede. Su presencia, aunque indirecta, condiciona a los personajes y empuja a que cada uno muestre lo que venía guardando.

En ese recorrido, la obra va dejando en segundo plano la herencia como objetivo concreto y se concentra en el efecto que produce. Lo económico queda ahí, pero lo que termina pesando es otra cosa: lo que cada uno está dispuesto a escuchar y, sobre todo, a aceptar.

Iliana Calabró
Iliana Calabró

Iliana Calabró

En una entrevista con Los Andes, Paula Morales habla de su personaje, de los vínculos que se tejen en la obra y de cómo cada uno de los personajes adquiere peso propio.

—En “Viuda e hijas” tu personaje queda atrapado en una situación donde el dinero obliga a decir verdades incómodas. ¿Qué tan lejos creés que puede llegar alguien por plata cuando hay vínculos familiares en juego?

Sí, mi personaje y todos los personajes quedan atrapados no en decir verdades, sino en tener que escuchar verdades de la boca de su padre fallecido para poder recibir esa herencia. Pero en esta obra y en esta familia lo principal no es el dinero, porque uno puede pensar, por el título, que están peleando por plata o que eso es lo más importante, y en realidad no es así: el dinero pasa a un segundo plano. Lo que ellas no quieren es que se develen sus propios secretos y tienen miedo de escuchar lo que su padre tiene para decir, esa sinceridad descarnada que él plantea como condición para cobrar la herencia. Entonces la obra empieza a ir más por ese lado, por las verdades que salen a la luz, más que por la herencia en sí. En la vida real también depende de cada familia. Hay familias que matan por plata, que son capaces de llegar a cualquier cosa por una herencia. Hay hermanos que se pelean, familias muy unidas que, cuando hay dinero de por medio, se rompen y no se ven nunca más. En este caso, no es la plata lo que las enfrenta, es otra cosa.

Paula Morales
Los Andes habló con Paula Morales antes de la presentación en el Teatro Mendoza.

Los Andes habló con Paula Morales antes de la presentación en el Teatro Mendoza.

—La obra pone mucho el foco en los vínculos familiares. ¿Qué te resultó más interesante a la hora de construir a Daniela?

La obra trata muchísimo de los vínculos y eso fue lo que más me interesó cuando la leí y a la hora de encarnar el personaje. Me basé mucho en la relación de Daniela con su hermana y con su madre. Lo que más me llamó la atención, y que también observo en la vida real, es cómo dos hermanas criadas en la misma casa pueden tener una mirada completamente distinta sobre sus padres. Daniela percibe a su madre como alguien casi abandónica, que priorizó su carrera antes que la crianza, mientras que Irene la ve como una madre presente, una gran madre. Y con el padre pasa al revés. Eso me resultó muy interesante: cómo, con la misma historia, cada una construye su propia versión. Y eso me sirvió para componer a Daniela desde el dolor, la carencia y el enojo, tanto con su madre como con su hermana.

—Tu personaje parece tener un costado más liviano, pero también atraviesa momentos intensos. ¿Cómo trabajaste ese equilibrio?

No, en realidad es al revés. Daniela no es un personaje liviano, es el que más sufre. Tapa ese sufrimiento con enojo, con ironía, con chistes que pueden ser agresivos, pero en ciertos momentos eso explota y aparece todo ese dolor, ya sea en gritos o en llanto. Es de esas personas a las que les cuesta demostrar lo que sienten, entonces reaccionan desde un lugar más duro, pero en el fondo es porque sufren mucho.

María Valenzuela
María Valenzuela

María Valenzuela

—Compartís escenario con actrices muy reconocidas. ¿Cómo es ese trabajo en conjunto?

Es un lujo, un placer, un honor subirme al escenario con actrices con tanta trayectoria. Las observo, las admiro y aprendo de ellas. Y nadie se come a nadie, porque es un grupo muy respetuoso. Todos estamos ahí para sostenernos: Nora, María, Iliana, Gonzalo. Si algo pasa, nos cubrimos entre todos. Se respetan los momentos de cada uno, la letra, las marcaciones de Héctor, nuestro director. Es muy placentero trabajar en un elenco donde hay armonía, buena onda, predisposición y generosidad. Nunca fue un problema.

—La obra tiene un ritmo muy marcado de comedia. ¿Cómo hacen para sostener esa frescura en cada función, sobre todo en gira?

Es difícil que se pierda, sobre todo en gira. Hacemos funciones en lugares distintos todo el tiempo y eso exige estar muy atentas, porque cambia el público, cambian los espacios, el escenario, las distancias. A veces el público está muy cerca, otras muy lejos. Eso hace que sea difícil que algo se vuelva monótono. Tenemos que estar muy presentes, muy despiertas, en situación. Hay funciones mejores que otras, eso pasa siempre, pero tratamos de vivir cada función como única, en ese momento con ese público. Esa es la magia del teatro: nunca una función es igual a la otra.

Nora Cárpena
Nora Cárpena.

Nora Cárpena.

—En la obra aparece el padre a través de videos. ¿Cómo influye eso en la dinámica en escena?

Impacta igual que si estuviera en vivo. Como estamos en gira, el video nunca sale exactamente igual: cambia la imagen, el sonido, a veces entra antes o después, incluso puede trabarse. Entonces siempre estamos interactuando con ese material como si fuera la primera vez, adaptándonos en el momento.

—¿Qué te da el teatro, y en particular la comedia, que no encontrás en otros formatos?

El teatro te da algo que la tele y el cine no: el contacto directo con el público. Podés sentir sus reacciones en el mismo momento en que todo está pasando, sus risas, sus aplausos, su devolución. Y la comedia me encanta porque permite llevar a la gente a otro lugar, más liviano, donde puedan desconectarse de su realidad por un rato. Poder generar eso, alegría y diversión, es muy gratificante.

—La obra plantea una pregunta fuerte: qué pesa más, si el dinero o la familia. En tu caso, ¿qué lugar ocupa cada cosa?

Para mí pesan mucho más los vínculos. Es algo muy personal y no necesito hacer funciones para confirmarlo. Si estoy mal en un vínculo importante, con mi familia o con gente cercana, no puedo seguir adelante hasta resolverlo. Nunca pondría el dinero o una herencia por encima de eso.

—¿Notan diferencias en la reacción del público en cada lugar de la gira?

Sí, muchísimas. No solo entre Buenos Aires y el interior, sino entre todos los públicos. Eso es increíble. Siempre terminamos la función comentando cómo funcionó tal momento en un lugar y no en otro, o cómo impacta distinto un mismo chiste. Eso es lo que tiene el teatro y la gira: cada función es distinta y siempre te sorprende.

—¿Qué se lleva el público después de ver “Viuda e hijas”?

Creo que el público se lleva esperanza, alegría, unión. En síntesis, la gente sale con una sonrisa.

Viuda e Hijas
La comedia plantea los vínculos familiares desde una mirada diferente.

La comedia plantea los vínculos familiares desde una mirada diferente.

Grandes actrices juntas en una comedia imperdible

La Paula Morales es actriz, conductora y modelo argentina, con una trayectoria que combina televisión, cine y teatro. Participó en ficciones como Casados con hijos, Herederos de una venganza y Historias de corazón, donde transitó distintos registros, desde la comedia hasta el drama. En cine, formó parte del elenco de Dos más dos (2012), una de las comedias más convocantes del cine argentino reciente.

Hija del periodista Víctor Hugo Morales, desarrolló su carrera con perfil propio dentro del medio, sumando también trabajos como conductora en televisión. En los últimos años puso el foco en el teatro, con presencia en producciones de Calle Corrientes y giras nacionales, consolidando un vínculo más directo con el público.

En ese recorrido escénico fue profundizando en personajes con mayor carga emocional, algo que se refleja en su trabajo actual en “Viuda e hijas”, donde interpreta a Daniela, una de las hijas atravesadas por tensiones familiares, secretos y miradas opuestas dentro de un mismo núcleo.

Nora Cárpena es una figura histórica del teatro argentino, con fuerte presencia en comedias de Calle Corrientes y ciclos televisivos desde los años 60, además de integrar durante años el grupo de “Las chicas de la esquina” junto a otras referentes de la escena. María Valenzuela, en tanto, tuvo una larga carrera en televisión con títulos como Costumbres argentinas, Campeones y Son amores, además de trabajos en teatro y cine que consolidaron su perfil como actriz popular y versátil.

Iliana Calabró desarrolló gran parte de su carrera en el teatro de revista y la comedia con participaciones en ciclos televisivos y una presencia sostenida en espectáculos de temporada. Gonzalo Urtizberea, por su parte, cuenta con una amplia trayectoria en cine, televisión y teatro, con trabajos en películas como Tiempo de revancha y participaciones en ficciones como Los simuladores, donde construyó personajes de fuerte impronta.

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