Pablo Alarcón, de setenta y ocho años, afrontó en julio uno de los episodios más delicados de su vida cuando una descompensación mientras manejaba lo dejó inconsciente y obligó a su internación de urgencia en el Instituto Médico de Alta Complejidad (IMAC). El diagnóstico reveló un síncope por falta de pulsaciones que derivó en la colocación de un marcapasos.
Pablo Alarcón
Pablo Alarcón
El delicado momento de salud que vivió el actor
La situación movilizó a familiares, amigos y colegas, y dejó en el actor la certeza de que la vida es frágil y que todo “pende de un hilo”. Aun así, lejos de frenar su actividad, eligió regresar a su lugar de mayor felicidad: el escenario, donde comparte funciones con Claribel Medina en la comedia Es Complicado.
Tras su recuperación, Alarcón retomó la gira prevista por 15 ciudades, que comenzó el 7 de agosto en Macachín, La Pampa. La obra, escrita y dirigida por Ernesto Medela y producida por Damián Sequeira, explora el reencuentro después de un divorcio, el aprendizaje del perdón y la posibilidad de transformar las heridas en vínculos renovados.
En escena, Alarcón y Medina, que fueron pareja y son padres de dos hijas, combinan humor y emoción para transmitir un mensaje de amor y reconciliación.
El relato de Pablo Alarcón
El actor relató que durante la internación recibió atención constante de médicos, de la Obra Social de Actores y del doctor Edgardo Zimmermann, además del acompañamiento diario de Claribel y el apoyo a distancia de sus hijas. No sintió miedo, pero sí tomó conciencia de su vulnerabilidad.
Asegura que su cuadro es más genético que consecuencia de malos hábitos: mantiene dieta saludable, hace ejercicio y no fuma. Considera que el episodio fue una llamada de atención, aunque no un castigo, y que su trabajo es un “premio” que la vida le permite seguir disfrutando.
Pablo alarcón y Claribel Medina
Sobre la posibilidad de suspender la obra, explicó que ni los médicos lo indicaron ni él lo contempló, ya que actuar le da sentido y sustento. Apenas una semana después del alta ya estaba en ensayos, convencido de que el dolor puede enseñar y no necesariamente debe vivirse como una condena.
Para Alarcón, el oficio de actor implica explorar vulnerabilidades y miedos propios para dar vida a los personajes, y en este caso también ha fortalecido sus lazos familiares, con un contacto cotidiano con Claribel y sus hijas. Alarcón desea que el público que asiste a Es Complicado salga entre risas y lágrimas, reconociéndose en las historias que presenta. Afirma que muchas personas se acercan al final de las funciones para agradecer el mensaje y compartir experiencias similares, algo que para él confirma el valor sanador del teatro.