14 de octubre de 2014 - 00:00

Robert Duvall, casi un argentino

El actor tenía que promocionar su película “El juez”, que se estrenó aquí el jueves. Pero terminó hablando de Messi, de Buenos Aires y de Ricardo Darín.

Robert Duvall parece más interesado en saber qué pasó con Messi en la final del Mundial, si es verdad que se sentía mal antes de entrar al partido como escuchó decir, que en promocionar la película “El juez”, que protagoniza junto a Robert Downey Jr., en una de las actuaciones más intensas de su larga y exitosa carrera.

Es setiembre en Los Angeles y Duvall ha descubierto que entre las periodistas que se sientan a su mesa del Four Seasons para entrevistarlo hay una argentina y una alemana. No puede dejar pasar la ocasión. Dice que vio el Mundial porque le encanta el fútbol y que obviamente hinchaba por Argentina, el país de su esposa desde hace diez años, la salteña Luciana Pedraza.

“Esos once jugadores alemanes tuvieron su oportunidad y la aprovecharon. No pensé que Argentina iba a llegar tan lejos. Estuvieron cerca del quedarse con el título”, se entusiasma con la periodista de diario Clarín que lo entrevista mientras la alemana pide disculpas por existir.

El resto se admira de que elogie tanto a su esposa. “Es una mujer muy bella y muy inteligente, y me mantiene alerta”, asegura el actor. Una británica se envalentona y le dice que él dobla en edad a su esposa. Duvall se ríe y recuerda una anécdota familiar.

“La primera vez que me encontré con mi suegro, de Salta, me dijo: ‘no sé si llamarte hijo o padre”. En cinco minutos ya tiene atrapada a la audiencia, que quiere más.

David Dobkin, el director de “El juez”, confió un rato antes que Duvall se había negado a encarnar a Joseph Palmer, el estricto juez de una ciudad del interior del país, peleado con su hijo abogado (Downey Jr.), a quien nunca le perdonó un pecado de juventud. Se verá pronto que está enfermo. Y esa es una de las dos razones por las que Duvall dice haber rechazado de entrada el rol.

“No me gustó el aspecto negativo del personaje, su ética tan particular, y tampoco me gusta filmar escenas de enfermedad, pero una vez que digo que lo voy a hacer, salto al ruedo y lo hago. ¿Y quién lo convenció de hacer la película que quizás le pueda traer otro Oscar? “Mi agente me decía que no había estado en una película grande desde ‘Apocalypse now’ (1979, y eso fue hace siglos”.

Vuelve entonces a hablar de Buenos Aires, comenta que le encanta visitarla, pero que la última vez sacó plata de un cajero y le tocaron varios billetes falsos. Cree recordar que Federico Luppi, uno de sus actores argentinos favoritos junto a Ricardo Darín, se fue a vivir a España porque un banco se quedó con su dinero. A Darín lo menciona al hablar de la película de bajo presupuesto que acaba de dirigir, “Wild Horses”, en la que actúa su esposa Luciana con James Franco.

“Quería tenerlo a Ricardo, pero no quiere venir a trabajar a los Estados Unidos, no sé por qué, me hubiera encantado, es tan talentoso”, elogia. Cuenta que le costó mucho conseguir 2 millones de dólares para financiar su proyecto y que lo que más le entretiene de la profesión, después de tantos años, es charlar con gente de otros países, “como estoy haciendo ahora”.

Alguien se asombra de que a los 83 todavía ande a caballo en vez de estar hamacándose en una silla en el porche. “Me encantan las mecedoras, pero más me gustan las siestas”, retruca Duvall sin ofenderse.

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