10 de enero de 2026 - 07:00

Pepe Cibrián: del Circo Rodas a la resurrección de Drácula

A punto de estrenar una nueva versión de Drácula en 2026 y con un pie entre el circo y el teatro, Cibrián despliega en esta entrevista su visión del oficio, la tecnología y la pasión por el teatro que lo mantiene vivo.

En un escenario que no conoce guiones estrictos, Pepe Cibrián Campoy traza líneas entre la memoria, la vocación y el teatro como forma de vida. Esta vez bajo la carpa del legendario Circo Rodas, habla de roles que se despliegan más como destinos que como títulos: padrino, narrador, cronista de su propio viaje artístico. La conversación se despliega como un pentagrama abierto, llenándose de notas que van del circo al teatro y de ahí a reflexiones intensas sobre la profesión, la modernidad y la esencia del arte mismo.

La anécdota que abre esta charla no es menor: la llegada al Circo Rodas y la conversación con sus dueños que lo llevó a sumarlos al proyecto de Drácula Resurrección, el nuevo musical que prepara para abril de 2026 en coproducción con la legendaria troupe circense. Con la energía de quien disfruta cada reportaje, Pepe Cibrián habló con Estilo sobre el origen de su vínculo con el Circo Rodas. Entre carcajadas y pausas reflexivas, el actor y creador evocó los orígenes del teatro argentino en las arenas del circo de José Podestá, trazando una genealogía afectiva entre su propia familia de actores y aquellos artistas itinerantes que transformaron el suelo en teatro. Para él, no hay jerarquías en las artes escénicas: cada género, bien hecho, sintetiza un gesto de resistencia cultural y una forma de hablarle al público sin intermediarios. Pero también se explayó sobre su amor por Mendoza, la terapeuta mendocina que lo trata, la tecnología y el mundo convulsionado que nos rodea.

—¿Cómo es que surgió esta incursión tuya como maestro de ceremonias del Circo Rodas?

—Maestro de ceremonias, no. En realidad vengo a ser como un padrino. Te explico: dentro de unos meses estreno Drácula Resurrección, un nuevo musical sobre Drácula. Pero pasaron 30 años y es una producción muy grande y muy costosa. Un día hace 4 meses, un amigo de toda la vida, de Tucumán, que es el director del Teatro Mercedes Sosa, me dice: "Mira, Pepe, estuve ayer con uno de los dueños del Circo Rodas, que está en Salta y va a venir a Tucumán. Hablamos, salió tu nombre y salió lo del proyecto Drácula. Entonces, me preguntó si alguien te lo producía. Y yo le dije que estás en tratativas con productores. Me pidió tu teléfono; por si te llama, que sepas quién es.” Afortunadamente, al día siguiente me llama Marcelo, me pregunta si la obra tiene ya producción firmada. No estaba aún firmado nada. Entonces, me invita a Salta donde estaba la carpa del Circo Rodas. Y fui con mi marido para hablar del proyecto. Esto fue un 14 de febrero. Y el 15 de febrero nos juntamos y llegamos a un arreglo. Ellos traen una carpa nueva de México, para adentro instalar un teatro con 1.300 localidades. Entonces, como comprenderás, la alegría que me causó fue enorme. Producir el espectáculo cuesta 100 de mil dólares, es muy caro. Me pidió que si yo podía ser el padrino del Circo Rodas y de paso le dije, "Bueno, yo te ayudo y voy y hago reportajes para ayudar, que se entere la gente, la prensa." Y efectivamente llegué el lunes pasado y entre ayer y hoy me hice como 16 reportajes, que me encanta hacerlos.

—¿Y qué cosas te genera el ambiente del circo?

—Vos sabes que el teatro argentino empezó en un circo. En el circo de José Podestá. Entonces, en La Plata, si vas al teatro del Coliseo Podestá, debajo está la arena donde se hizo en 1888 todo el nacimiento del teatro argentino. Y aparte de eso, vos pensá que yo tengo más de siete generaciones de actores, que eran muy pobres unos, de la legua, otros muy ricos, en fin, la lucha de la profesión. Y yo me siento muy comunicado con el circo, porque la historia de sus artistas es igual a la mía: el abuelo, el padre, el tío, el sobrino, hay una cosa hereditaria, todos siguen la línea. O sea que me conmueve mucho.

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—Y aparte de ese rol de padrino, ¿está previsto que actués en algún momento?

—No, no, vine para estar simplemente en la inauguración. El lunes ya empiezo a ensayar Drácula. Trabajaría encantado, pero no puedo ahora. Sería un placer, porque el mundo del circo es maravilloso. Hay mucha gente intelectualoide que lo desvaloriza, lo pone como un género menor. Es muy difícil, todos los géneros son difíciles. La revista bien hecha es un género importante, el circo es importante. Todos son importantes, bien hechos. Al circo lo han homenajeado grandes cineastas como Bergman, Fellini… Giulietta Massina cuando hacía de payaso, en La Strada. En fin, además un espacio que a mí me causa cierta nostalgia y me conmueve…

—¿Por qué esa conmoción?

—Porque realmente es un espectáculo nuevo todo lo que han hecho. Se han gastado fortunas, se gastan fortunas. Tienen como 80 vehículos, no paran para cuidar a su gente, para que todo esté impecable. Es muy conmovedor verlos trabajar, porque uno que hace el trapecio, en el entreacto vende pochoclos y luego baila y luego se disfraza de payaso. Y llegan a hacer cinco funciones por día. Los jóvenes de ahora se cansan. ¿De qué te cansás? Es como hacer el amor. ¿Vos te cansás de hacer el amor? Para mí la vocación es lo que me hace ser vivo.

—Esta vez viniste a Mendoza por más tiempo…

—Sí, sí. He estado disfrutándola. A mí me gusta la ciudad, las acequias, la limpieza de este aire y el trato de la gente, su acento tan particular. En Mendoza también tengo amigos muy bellos, que han hecho una obra mía el año pasado que se llama “30 días”. Y Mendoza es una ciudad muy pujante en arte y en cultura. Soy muy feliz, me encanta, me encanta.

—¿También tenés a tu terapeuta acá?

—Sí, es una mujer, Constanza, ella es de Mendoza. Hago la terapia vía Zoom. Nunca la había conocido en persona, porque hace 6 que empecé a trabajar con ella, pero por videollamada. Entonces, imagínate la alegría que tuve de ir a su casa esta semana. No sé cuándo la veré de nuevo, porque a menos que vaya ella a Buenos Aires por ahora no puedo moverme.

—Es una terapia sin ataduras…

—No, no, no, todas las semanas tengo una sesión por videollamada. Es que hoy en día se hace todo por videollamada. Podemos escribir una obra juntos por Zoom, puedes dirigir a un actor por Zoom. Lo ideal es el cara a cara, por supuesto. Un beso no te lo puedes dar por Zoom. Es que esto va tan rápido, es brutal. A mí me asusta mucho lo de la inteligencia artificial, te juro que me asusta. El otro día le dije: "A ver: prepárame un boceto de una obra sobre Nerón al estilo de Pepe Cibrián”. A los 2 segundos, ruk, me bajó toda la obra. No tiene poesía, no tiene nada, pero la bajó. Yo creo que en 5 años nos comen a todos.

—¿Y eso te causa temor?

—Me causa mucho temor, sí. Me parece que todo esto es como el átomo. A mí el átomo me salvó por su radioactividad de dos cánceres, pero también destruyó Hiroshima. Entonces, lo que es muy bueno, si está mal usado, es muy malo.

—¿Y cómo estás viviendo este momento tan convulsionado?

—Lo que yo creo, me da la sensación, que es muy difícil que alguien apriete el botón rojo. Porque ya lo hubiesen apretado. Pero como sabemos y saben que lo aprietan ellos y adiós a ellos también, me parece que son más cuidadosos. Pero lo que está pasando con Trump es brutal. Es como el Imperio Romano, es lo mismo. Entran y avasallan, ponen su cultura, sus religiones. Te juro que ya no entiendo nada. Lo único que siento es que hay que hacer la plancha en algunas cosas, pues no puedo resolver más. Hablo cuando tengo que hablar, hablo de lo que quiero hablar, pues estoy en democracia. Mientras no ofenda digo lo que me da la gana. Hablé en el Senado por la ley igualitaria y salió la ley. Mucha gente la peleó antes que yo pero, bueno, da la casualidad que hablé ese día y salió la ley. Entonces eso me hace sentir muy orgulloso de ser argentino.

A la espera del nuevo Drácula

El nuevo musical Drácula Resurrección, ideado por Pepe Cibrián Campoy, se perfila como uno de los proyectos más ambiciosos de su trayectoria reciente, con estreno confirmado para abril de 2026 en una coproducción con el Circo Rodas. Esta obra retoma y actualiza el universo de Drácula más de tres décadas después de que el primer musical inspirado en la novela de Bram Stoker se convirtiera en un hito del teatro musical argentino.

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La producción incluye música de Pablo Flores Torres y coreografías de Hernán Piquín, reflejando una puesta en escena que propone fusionar el espíritu del teatro musical con la espectacularidad del circo contemporáneo. Para sumar intérpretes a la obra, la compañía de Cibrián llevó adelante audiciones en Corrientes dirigidas a bailarines y actores que canten, confirmando el interés de abrir el elenco a nuevos talentos.

Este regreso a la figura de Drácula no solo revisita un clásico del repertorio teatral argentino, sino que lo reimagina en clave contemporánea, convocando a artistas plurales y aspirando a una puesta que dialogue tanto con la tradición del género como con nuevas formas escénicas y narrativas.

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