16 de marzo de 2026 - 19:08

Oscar 2026: ¿"Una batalla tras otra" merecía ganar como Mejor Película?

Finalmente, los Oscar se rindieron ante el director Paul Thomas Anderson y la Academia le dio seis estatuillas, incluida la más importante de Mejor Película. Los méritos y las lecturas del filme, y las reflexiones que dejó la gala.

Cuando la gala del Oscar finalizó, casi a la medianoche, muchos habrán apagado el televisor diciendo: " Se hizo justicia". Esa fue la sensación general de los amantes del cine, que vieron cómo Paul Thomas Anderson, ampliamente considerado como uno de los más virtuosos cineastas contemporáneos (y para muchos sencillamente el mejor), salía del Dolby Theater de Los Angeles con seis estatuillas bajo el brazo, incluida la de Mejor Película.

El director acumulaba hasta el año pasado 11 nominaciones de la Academia y ningún hombrecillo dorado. Y lo logró gracias a "Una batalla tras otra", una monumental película con escenas de persecución, secuencias de escala épica y una atmósfera que oscila entre la actualidad más literal y la distopía (¿o será que ya vivimos en una?). Ciertamente, que la Academia se volcara al favor de Paul Thomas Anderson justo ahora fue, más que una sorpresa, pura justicia poética.

La victoria y la política

El filme, que se puede ver en HBO Max, es la adaptación libre de la novela "Vineland" de Thomas Pynchon, y el guion (que mereció una estatuilla propia) es el reflejo del meticuloso trabajo del director durante 20 años. Es decir que, aunque parezca que por momentos la película habla demasiado literalmente del presente, se trata de una historia madurada durante muchos años.

Es que, en manos de Anderson, la historia de un ex revolucionario paranoico que vive escondido con su hija y se ve obligado a enfrentarse a los fantasmas de su pasado se transforma en algo mucho más grande que una mera trama política. La película funciona al mismo tiempo como una comedia negra, una distopía política y un thriller vertiginoso, que nos dio una de las persecuciones en ruta más ingeniosas y épicas de la historia del cine.

Embed - Una batalla tras otra | Tráiler Oficial | Subtitulado

Lo que no quita que, según algunas lecturas, los miembros de la Academia hayan visto en "Una batalla tras otra" un instrumento para sentar postura en contra de Donald Trump. De hecho, toda la primera secuencia del filme, en un centro de detención de inmigrantes, resuena demasiado a las redadas del ICE. Y la ridiculización del ambiente castrense, personificado en el grotesco y genial villano interpretado por Sean Penn (ganador en Mejor Actor de Reparto), podría ser vista como una crítica al belicismo inocultable del presidente.

El caso es que, más allá de sus interpretaciones políticas, la película tiene innegables méritos. Leonardo DiCaprio, Sean Penn y Benicio del Toro orbitan en un reparto con poderosas presencias femeninas (Teyana Taylor y Chase Infiniti, principalmente). Y es tal la química con la que se relaciona ese grupo de magníficos intérpretes, que Cassandra Kulukundis resultó ganadora en Mejor Dirección de Casting, una categoría debutante.

Camino al centenario

Más allá de los ganadores, esta 98° edición del Oscar dejó algunas reflexiones. Algunas nos invitan a pensar en las transformaciones profundas que están ocurriendo en la sombra, más allá del glamour hollywoodense.

Una tiene que ver con la vigencia de este formato de gala. Al cierre de esta edición, aún no se conocía el rating de la transmisión televisiva, que viene cayendo en picada año tras año. Muchos optaron directamente por seguir la premiación a través de redes sociales, de hecho, al no contar con suscripción de canal de cable ni de HBO Max.

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La Academia sabe esta pérdida de audiencia, por lo que de cara al centenario anunció que desde 2028 la gala solo será transmitida a través de YouTube. Conan O'Brien, en su monólogo de apertura del domingo, también se animó a bromear con la posibilidad de que él sea el último conductor "humano" de la gala, por la posibilidad de que una Inteligencia Artificial, o un robot, se encargue de eso más pronto que tarde.

Por otra parte, se hizo evidente la transformación de la industria, con el poder cada vez más grande de las plataformas, con Netflix a la cabeza.

Este año, si Netflix hubiera adquirido Warner Bros., la compañía habría abandonado la gala con cerca del 70% de las estatuillas en su poder —y si se dejan de lado las categorías de documentales y cortometrajes, la cifra treparía hasta el 75%—. El estudio histórico se llevó 10 premios, mientras que la plataforma sumó 7.

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