24 de enero de 2026 - 00:00

Martín Bossi consolidó su vuelta triunfal a Mar del Plata con la exitosa comedia "La cena de los tontos"

A veinte años de su debut en Mar del Plata, Martín Bossi vuelve a consagrarse como figura central con el espectáculo más recaudador de la temporada. Entrevista.

Veinte años después de su debut en esta ciudad con Match Humor, Martin Bossi, actor, humorista e imitador que supo poblar pantallas y escenarios con mil rostros regresó con “La cena de los tontos”, la comedia francesa de Francis Veber que se convirtió en un suceso rotundo en Buenos Aires y ahora arrasa en la costa atlántica.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

Desde el 26 de diciembre, la obra que encabeza junto a Laurita Fernández y Gustavo Bermúdez agota entradas, con dos funciones por noche, en el Teatro Neptuno, donde se presenta de martes a domingo. El elenco se completa con Esteban Prol, Guillermo Arengo y Robertino “El Romi” Benemino. Según registros de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales (AADET), lidera tanto el número de espectadores como las recaudaciones, no solo en Mar del Plata sino en todo el país.

Adrian Suar y Guillermo Francella detrás del éxito

“La cena de los tontos” llegó precedida de un histórico recorrido porteño que la llevó a convocar más de 150.000 espectadores en el Teatro El Nacional de la Avenida Corrientes antes de su desembarco en la costa. La pieza, producida por Adrián Suar y Guillermo Francella, cuenta la historia de un grupo de amigos que organiza cenas semanales con invitados que consideran “tontos”, hasta que un invitado inesperado desata una sucesión de eventos hilarantes.

Para Bossi, el éxito no es casualidad: reconoce con humor y honestidad que celebrar dos décadas de teatro en La Feliz con una obra así es un regalo. En conversaciones con la prensa, subrayó que la temporada 2026 en Mar del Plata ha sido su “cable a tierra” y un espacio para reconectar con su público, su familia y su rutina diaria, lejos de cualquier impostura.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi y Laurita Fernández en

Martín Bossi y Laurita Fernández en "La cena de los tontos".

El fenómeno de La cena de los tontos está respaldada por los números. La respuesta del público es constante y sostenida, función tras función, convirtiendo a la obra en una referencia obligada dentro de la cartelera marplatense. El humor directo, buen ritmo y un elenco aceitado hacen que la comedia funcione tanto para quienes ya la vieron en Buenos Aires como para quienes la descubren por primera vez en la costa.

Con dos décadas de escenarios encima y el vínculo siempre fresco con el público, el actor encuentra en esta obra un punto de equilibrio entre comedia popular y actuación precisa. Desde ahí se abre el diálogo con Los Andes acerca de esta obra, el oficio, el éxito y el lugar que ocupa el teatro en su vida.

-“La cena de los tontos” habla de reírse del otro. ¿En la obra funciona el axioma de que el tonto termina siendo el que se cree más vivo?

-Hacer “La cena de los tontos” es para mí un placer, ya que esta comedia del gran dramaturgo francés Francis Veber la hicieron los más importantes actores del mundo en los cuatro continentes, y acá tengo el precedente que mi personaje lo hizo Francella. Para mí, es un desafío. Y ver que todas las noches 1100 personas por función se ponen de pie para aplaudirme en un trabajo que hicieron los más grandes comediantes del teatro francés e inglés y nada más y nada menos que Guillermo Francella me llena de emoción. La historia es simple, pero a la vez muy compleja. La gracia es no contarla, el resultado final es aleccionador, nunca hay que reírse de nadie, pero la obra tiene muchas vueltas de tuerca y son esas vueltas de tuerca que te llevan al enredo de la vida porque la vida sí o sí, con sus idas y vueltas, está llena de enredos. La cena a los tontos es de esas comedias de enredos donde las carcajadas surgen al instante.

Esta obra tiene años, versiones, fama mundial. ¿Qué tuviste que desaprender para hacer tu versión y dónde está el mayor desafío técnico de este personaje?

-Cuándo 1100 personas por noche llenan un Teatro y llegamos ya casi a los 200.000 espectadores, el desafío de un personaje crece día a día. Yo soy un observador de la vida, nací con ese don, ese instinto. Observo a Suar, a mi mamá, a mi primo Román (Vargas) que es productor de la obra, o al Romi (Robertino "El Romi" Benemino) que está a mi lado hace años y hoy es una de las revelaciones actorales de Mar del Plata, y de todos ellos saco algo, aprendo, lo llevo a cada personaje que interpreto. Esa es la magia que tiene un actor… y tuve que sacar algo de todo, y de todos para hacer mi Pignon (su personaje es Francisco Pignon). El verdadero desafío que tiene el personaje son su autenticidad y bondad, y ahí está la técnica jugando con las máscaras de actor de la tragedia y de la comedia. Todos me dicen que yo hago un tributo a esa personaje que es tan querido por todos en el mundo del teatro en Mar Del Plata.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

La risa que incomoda

-El humor acá no es solo chiste: es crueldad, incomodidad y espejo social. ¿Dónde sentís que el público se ríe sí mismo?

-Yo te diría que no es el humor así, sino que el mundo es así. Nosotros somos un espejo de cómo es el mundo hoy. ¿Vos cómo ves al mundo? ¿Cómo lo ven todos en este país, en este continente? Este mundo tal como está hoy, no me gusta, no es el mundo que yo quisiera vivir. Yo estoy en contra de las crueldades, de las miserias, de los egoísmos, y a este siglo lo veo así: Muy incómodo y en un espejo social donde muchos no quieren reflejarse. Obviamente cuando aparece la risa es por algo que nace, y que muchas veces incomoda. El ser humano se expresa de manera muy diferente, el Teatro es un espejo de la vida y obvio es un espejo del mundo.

-Mar del Plata es una plaza difícil ¿Qué te exige este público que no te exigen en Buenos Aires?

-Para mí, Mar del Plata tiene el público más hermoso del mundo, y no digo como demagogia, porque acá nacieron mis grandes éxitos, yo no puedo dejar de acordarme de mis padres, de la Kela y el Bossi que me llevaban desde que tengo uso de memoria a ver cuánta comedia y cuanto recital existía en las temporadas de verano. Eran otros tiempos: papá, mamá y los de su generación podían ir al teatro y ver hasta veinte espectáculos en un mes. Hoy soy un privilegiado, yo no puedo creer que 1100 personas por función, vengan a aplaudirme, ¡ovacionándome de pie a mí y a mis cinco compañeros! Hoy se cumplen 20 años desde que debuté en Mar del Plata con un espectáculo teatral. Desde entonces no paré y hoy mirando atrás, como dice la canción “A mi manera”, agradezco a Dios, a la vida y al público todo lo que me dieron en Mar del Plata. Eso me pasa, por ejemplo cuando voy a Mendoza el público es tan cálido, como el público argentino. Los argentinos somos un público no se puede comparar con ninguna otra parte del mundo, yo que he trabajado para estadounidenses, españoles y latinoamericanos en distintos escenarios, soy tan patriota, amo tanto a mi país que digo ¡“La puta que vale la pena ser argentino”! Pero tu pregunta me llega al corazón, porque en esta bendita ciudad, yo gané el Estrella de Mar de oro y gané muchos otros premios, pero el premio que yo más amo ese es del amor, la devoción y el cariño del público de mi país, por eso soy tan agradecido a Dios y el público porque sin ellos yo no sería nadie.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi y Laurita Fernández en

Martín Bossi y Laurita Fernández en "La cena de los tontos".

El secreto del éxito de la temporada

-¿Por qué pensás que “La cena de los tontos” sigue funcionando, temporada tras temporada, frente a públicos tan distintos?

-La cena de los tontos es una obra mágica. En breve en España, llega el estreno de la versión musical, desde hace 30 años es la comedia más representada en París, Madrid y Londres. En la Argentina tuvo una versión maravillosa con Adrián (Suar) y Guillermo (Francella). Pero yo te voy a hablar de esta versión cada noche que salgo al escenario y me encuentro con Gustavo, Lauraa, Esteban, Guillermo, y el Romí para mí es una fiesta, nos esperan a la salida y te das cuenta que la obra es actual, todos se sienten Pignon. Cuando ves la obra descubrís cuál es la magia de La cena de los tontos y entendés por qué todas las noches trabajamos con localidades agotadas.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

Martín Bossi junto a Gustavo Bermúdez.

-La obra expone el clasismo y la burla al ‘distinto’. ¿Sentís que hoy el público se ríe con más culpa que antes?

-La obra tiene su moralina pero nosotros la aggiornamos al hoy. Y damos una cátedra de moral desde mi personaje. No quiero contarte la obra, pero sí puedo decir que al final la gente se va entendiendo que nunca hay que reírse del otro y saber que el que ríe último ríe mejor. Desde mi personaje les doy una lección de moral a esos que creen que se pueden subir el mundo por delante, riéndose del diferente.

-¿Hay alguna risa del público que te haga pensar: ‘acá tocamos algo sensible’?

-La risa es sana, la risa es salud y la risa también es sensibilidad. Cuando ves la obra, y ves a mi personaje, no puedes dejar de amarlo porque Pignon, desde su inocencia es todo lo que está bien, y todo lo que el mundo debería ser. Es muy sabio Francis Veber, el autor de la cena de los tontos, porque te propone un juego de gato y ratón, donde el ratón se convierte en el gato del que le quiso molestar con una altura única y una carcajada que se convierte de risa.

Martin Bossi - La cena de los tontos
Martín Bossi y Laurita Fernández en

Martín Bossi y Laurita Fernández en "La cena de los tontos".

-Después de tantas temporadas y personajes ¿Qué te sigue dando miedo arriba del escenario, incluso en una comedia probada como esta?

-A un actor, lo que le da miedo es que el espectador no le guste lo que está viendo, entonces cuando salgo al escenario salgo a conquistar el afecto, la risa, el cariño y el amor. Todos los actores buscamos eso y obviamente el aplauso es un reconocimiento, la risa es un bálsamo de paz, a mí me hace muy feliz el escenario. Hay días que siento que quiero descansar, pero cuando estoy en casa digo: ¿A qué hora empieza la función? Si no tengo el teatro, el público, un espectáculo, si no estoy arriba del escenario, no soy yo. Soy feliz cuando estoy arriba del escenario, cuando la gente me aplaude, me quiere, yo busco amor, yo busco que me quieran. Y quiero decirle a la gente “Gracias por seguirme, por estar siempre, por el aliento, el cariño, las palabras de amor que me dan en las calles y en las redes sociales”. Soy un bendecido. Y gracias por este reportaje, porque significa que alguien soy y algo puedo dar. Gracias.

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