Un thriller protagonizado por Jodie Foster volvió a captar la atención del público y ya acumula más de 6 millones de vistas en Netflix. A casi 20 años de su estreno, "Plan de vuelo" se posiciona entre lo más visto de la plataforma.
Es un clásico del thriller de suspenso, protagonizado por Jodie Foster, que no cautivó a la crítica pero fue un éxito en cines.
Un thriller protagonizado por Jodie Foster volvió a captar la atención del público y ya acumula más de 6 millones de vistas en Netflix. A casi 20 años de su estreno, "Plan de vuelo" se posiciona entre lo más visto de la plataforma.
Una película del año 2005 se convirtió en tendencia en Netflix gracias a su atrapante trama de suspenso. Se trata de "Plan de vuelo". En el largometraje Foster interpreta a una madre desesperada en busca de su hija desaparecida en pleno vuelo transatlántico. Su éxito reciente en la plataforma lo posiciona entre los contenidos más vistos de la semana, con más de 6 millones de visualizaciones.
Tras la inesperada muerte de su esposo, Kyle Pratt (Jodie Foster) aborda un vuelo de Berlín a Nueva York junto a su hija Julia de seis años. Agotada y emocionalmente afectada, Kyle se queda dormida durante el viaje.
Al despertar, descubre que su hija desapareció sin dejar rastro. Lo más desconcertante es que nadie en el avión recuerda haber visto a la niña, y no hay registros de que haya subido a bordo.
En medio de la confusión y el escepticismo de la tripulación y los pasajeros, Kyle lucha por demostrar que no está perdiendo la razón. Lo que sigue es una carrera contrarreloj para resolver el misterio y encontrar a su hija en un lugar donde, aparentemente, es imposible que alguien desaparezca.
Si bien la película del director, Robert Schwentke, no fue un fenómeno crítico, fue un éxito comercial: recaudó más de 223 millones de dólares en todo el mundo, con un presupuesto de unos 55 millones.
“Plan de vuelo” fue reconocida en premios como los Saturn Awards, donde recibió nominaciones a Mejor actriz y Mejor thriller, y obtuvo un galardón técnico en los BMI Film & TV Awards por su banda sonora, compuesta por James Horner. Aunque no fue aclamada por la crítica, el film se consolidó como un clásico del suspenso psicológico de los 2000.