Raúl Taibo, el eterno galán de la televisión argentina, decidió dar un giro radical a su existencia y dejar la actuación. Tras décadas de éxito masivo, se alejó definitivamente de los flashes y el rating para instalarse en Mendoza. Allí, rodeado de naturaleza, vive una etapa de introspección marcada por la espiritualidad y un perfil bajo.
El protagonista de "Una voz en el teléfono" dejó atrás las jornadas de grabación de doce horas. Su última aparición en televisión fue en 2016 y su retiro oficial de los escenarios ocurrió en 2019 con la obra teatral "Perfectos desconocidos". Desde aquel momento, su refugio es la pausa y el silencio de la montaña.
Entre el chamanismo y la grabación de la Biblia
Con 72 años, el presente de Taibo dista mucho de su pasado mediático. Luciendo ahora el cabello largo y barba crecida, el actor profundizó en prácticas como el chamanismo y diversas terapias holísticas. Estas disciplinas no son solo un interés pasajero, sino el eje de su crecimiento personal en esta nueva etapa.
La decisión de este retiro voluntario responde a un cambio profundo en su concepción de la realización personal. El actor buscó romper con el ritmo frenético de la industria para recuperar su bienestar y habitar el presente con total libertad y conciencia. Para él, el éxito ya no se mide en cifras de audiencia, sino en la posibilidad de disfrutar una vida nómade y tranquila.
La paternidad como motor principal del cambio
Uno de los grandes motivos de su mudanza cerca de la cordillera fue el deseo de ejercer una paternidad plenamente presente. Raúl fue padre nuevamente a los 64 años y hoy su prioridad absoluta es ver crecer a su hija Francesca, quien tiene 8 años. Esta experiencia lo transformó, permitiéndole conectar con lo esencial de una manera diferente a su primera paternidad hace décadas.
Aunque se mantiene incomunicado para la mayoría de sus colegas, conserva gestos afectuosos como su cábala anual de saludos con Carolina Papaleo. Su único vínculo profesional actual es un proyecto internacional: ponerle su emblemática voz a la grabación de audiolibros de la Biblia. Es una tarea que le permite seguir conectado con su faceta artística pero desde la calma de su nuevo hogar mendocino.