Si es de Liam Neeson, es de acción. Netflix sumó a su catálogo una nueva película que tiene al hombre implacable como su protagonista y, por supuesto, ya lidera el ranking de lo más visto de la plataforma de streaming.
El actor implacable, de 73 años, demuestra que la acción sigue siendo lo suyo. El filme dura casi dos horas y promete tensión a cada paso.
Si es de Liam Neeson, es de acción. Netflix sumó a su catálogo una nueva película que tiene al hombre implacable como su protagonista y, por supuesto, ya lidera el ranking de lo más visto de la plataforma de streaming.
Dura casi dos horas y es una precuela de un éxito en taquilla. Se trata de “Ice road: vengeance”, donde Neeson se vuelve a poner al camionero Mike McCann al volante, pero esta vez no en las rutas de Canadá, ahora la acción se traslada al Himalaya, con el Everest como telón de fondo.
El actor irlandés comparte pantalla con un elenco internacional integrado por Fan Bingbing, Bernard Curry y Geoff Morrell, entre otros. La propuesta apuesta por el pulso del cine de acción clásico, aunque incorpora un matiz emocional: el peso del pasado y la memoria familiar.
A sus 73 años, Neeson amplía su trayectoria como héroe de acción, un rol que lo consagró desde Venganza (2008). Es la segunda película que estrena en el año, además del éxito con Pamela Anderson del regreso de "La pistola desnuda".
En esta secuela de "The Ice Road" (2021), Mike McCann es un hombre marcado por la pérdida. Su viaje lo lleva a Nepal, donde busca cumplir el último deseo de su hermano Gurty: esparcir sus cenizas en el monte Everest.
Lo que parecía ser una travesía emocional pronto se convierte en una lucha por la supervivencia. Al contratar a Dhani Yangchen (Fan Bingbing), una experimentada guía de montaña, Mike inicia un trayecto en autobús por la peligrosa “Road to the Sky”. Sin embargo, el viaje es interrumpido cuando un grupo de mercenarios armados secuestra el vehículo con oscuros planes.
Durante la película, Mike, Dhani y otros pasajeros quedan atrapados en un conflicto que revela la corrupción local, la explotación de tierras y la violencia de grupos criminales en la región del Himalaya.
La tensión crece con persecuciones, enfrentamientos y sacrificios, en un entorno que combina la majestuosidad de las montañas con el peligro constante de la emboscada.