Michael B. Jordan es hoy uno de los nombres más poderosos de Hollywood tras el éxito histórico de Blood & Sinners. Sin embargo, pocos recuerdan que su carrera comenzó hace casi tres décadas con un cameo de segundos en una de las series más aclamadas.
Michael B. Jordan acaba de hacer historia en los Oscar con dieciséis nominaciones por su película de terror musical Blood & Sinners. Aunque su consagración definitiva parece reciente, su vínculo profesional con la pantalla comenzó en 1998. En la séptima entrega de la primera temporada de Los Soprano, Jordan aparece en una visión del pasado que narra la infancia de Anthony Soprano.
En esa breve secuencia, un joven Tony baja de un autobús y arroja un papel al suelo. Detrás de él caminan tres chicos; el del medio es un Jordan de apenas once años que le exige al futuro jefe mafioso que recoja su basura. Fueron solo unos segundos frente a cámara, pero marcaron el inicio de una trayectoria que no se detendría hasta llegar a la cima de la industria mundial.
El salto de Los Soprano a The Wire y el éxito masivo
Cuatro años después de su debut, el actor consiguió un papel con mayor peso dramático en otra obra maestra de HBO: The Wire. Allí interpretó a Wallace, un joven traficante, durante doce episodios que demostraron su potencial para roles complejos y emotivos. Antes de conocer al director Ryan Coogler, con quien formaría una de las duplas más exitosas del cine actual, Jordan también pasó por series como CSI y Cold Case, además de haber sido rostro publicitario de la desaparecida juguetería Toys R Us.
Michael B Jordan: de actor promesa a ganar un Oscar
La relación profesional con Coogler, iniciada en 2013 con Fruitvale Station, fue el motor que lo llevó a protagonizar la saga Creed y a encarnar al villano Erik Killmonger en Black Panther. Este último papel fue tan exigente emocionalmente que el actor confesó haber necesitado terapia tras el rodaje para desprenderse de la carga negativa del personaje y recuperar su estabilidad personal.
Hoy, con treinta y nueve años y un Oscar a Mejor Actor bajo el brazo, Jordan lidera proyectos ambiciosos que rompen récords de taquilla y crítica. Su historia demuestra que incluso en los roles más pequeños de las series legendarias pueden esconderse los grandes protagonistas del futuro del cine.