El actor argentino Gerardo Romano vivió horas de extrema angustia tras sufrir un intento de estafa virtual que lo obligó a interrumpir su actividad laboral en Mar del Plata. El episodio ocurrió el jueves pasado y derivó en la suspensión de la función de la obra El Secreto, en la que el artista participa durante la temporada teatral.
Gerardo Romano creyó en el llamado de su supuesta hija
Según relató el propio actor, todo comenzó con una llamada telefónica en la que una persona se hizo pasar por su hija, una joven de 20 años que vive en Montevideo. Durante la conversación, la supuesta hija describió una situación dramática que buscaba generar desesperación y urgencia.
El relato señalaba que había sufrido un ataque de un delincuente y que un tercero había intervenido en el hecho. “Fue un momento horrible, porque la que estaba involucrada era mi hija de 20 años que vive en Montevideo y casi suspendo todo y viajo para allá”, explicó Romano a La Capital de Mar del Plata.
El actor también reconoció que la situación lo descolocó por completo y que durante varios minutos creyó en la veracidad de la historia que escuchaba del otro lado de la línea.
“Justo yo que soy un probador de actuaciones, que me doy cuenta cuando alguien sobreactúa, miente o exagera, estuve 20 minutos hablando con una actriz extraordinaria que se hacía pasar por mi hija”, agregó.
El relato de la estafadora incluía un supuesto episodio violento que terminaba con la muerte del asaltante. De acuerdo con esa versión, la joven había quedado involucrada en el hecho y se encontraba detenida. La llamada avanzó hacia una segunda etapa del engaño cuando otra persona tomó el teléfono y se presentó como un efectivo policial.
Gerardo Romano junto a Jorge Lorenzo, en "El Marginal"
Gerardo Romano junto a Jorge Lorenzo, en "El Marginal".
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Le pidieron 55 mil dólares a Gerardo Romano en una estafa virtual
Según explicó el actor, ese supuesto agente le exigió el pago de 55 mil dólares para permitir la liberación de la joven. Además, le indicaron que no cortara la comunicación, con el argumento de que era la única llamada que la detenida tenía autorizada.
“Era mi hija que me contaba todo lo que había pasado. Jamás dudé porque era totalmente creíble y me empecé a desesperar. Estaba por suicidarme, pensando ya en llamarlo a Rottemberg para que levantemos la función y yo viajar de inmediato a Montevideo”, contó Romano.
Con el correr de los minutos, el actor logró establecer contacto con su hija real y comprobó que se encontraba en perfecto estado. La joven estaba en una playa y desconocía por completo la situación que su padre atravesaba en ese momento.
“Cuando me volvió a llamar para contarme, me sentí muy feliz. Yo mientras había llamado a Diego Durán, un abogado muy prestigioso de allá. Creo que los que hicieron esto tenían muchos datos míos, así que vamos a ver cómo seguimos, si se puede investigar algo”, explicó.
Después del episodio, Romano reflexionó sobre el impacto que pueden tener este tipo de maniobras. El actor señaló que siempre le resultó difícil comprender cómo alguien podía caer en una estafa de este tipo. Sin embargo, la experiencia personal cambió su mirada: “Yo, que soy un profesional de darme cuenta si algo es falso o no, no pude saberlo”, concluyó.