El reconocido dúo teatral Sutottos, integrado por Andrés Caminos y Gadiel Sztryk, llega esta semana con una mini gira por Mendoza con su más reciente espectáculo “Feliz Día”, después de un extenso recorrido que incluyó funciones en España, Uruguay, Buenos Aires y Mar del Plata.
La obra, que ya agotó localidades en el Teatro Picadero, en CABA, propone una mirada irónica y a la vez profunda sobre el mandato social de ser felices, incluso cuando eso parece una tortura.
Programada en tres fechas clave, la pieza subirá a los escenarios mendocinos en distintos puntos: el jueves 26, a las 21.30, en el Cine Teatro Cervantes, en San Martín; el viernes 27, a las 21.30, en el Auditorio de la Facultad de Ciencias Aplicadas a la Industria (Bernardo de Irigoyen 375), en San Rafael; y el sábado 28, a las 21.30, en elTeatro Independencia, en Ciudad. Las funciones forman parte de una gira regional 2026 que continuará en San Juan.
La felicidad que incomoda
La trama de “Feliz Día” gira en torno a dos hermanos mellizos que, a punto de cumplir cuarenta años, siguen viviendo en la casa de su madre, con quien sostienen un vínculo tan exagerado que funciona como eje dramático de la historia. En el día de su cumpleaños, mientras esperan invitados que nunca llegan, atraviesan intentos y fracasos por alcanzar aquello que creen que deberían sentir, en un entramado que convierte la celebración más esperada del año en una obligación insoportable.
Como señala la sinopsis de la obra: “En un mundo donde pasarla bien aparece como una imposición constante, el cumpleaños se convierte en el punto máximo de ese mandato social. En ese contexto, ‘Que los cumplas feliz’ deja de ser un deseo para transformarse en una obligación imposible de sostener.”
La puesta, de unos 90 minutos, combina humor físico, situaciones absurdas y una tensión permanente entre el desborde cómico y la reflexión íntima. El público se ríe de sí mismo al reconocerse en conductas cotidianas atravesadas por la necesidad de validación y la búsqueda permanente de bienestar.
Sutottos
Jugo Cultural
El elenco y el estilo de Sutottos
Andrés Caminos y Gadiel Sztryk no son novatos a la hora de poner en cuestión las convenciones sociales desde la risa. Como dupla teatral han desarrollado un estilo propio en el que el trabajo corporal se combina con una escritura que aborda temas existenciales y universales.
Entre sus obras se destaca “Inestable”, un espectáculo que explora el miedo y sus derivados—paranoias, fobias y obsesiones—. Con intensa carga física y gestual, fue presentado en múltiples temporadas en Buenos Aires y en festivales internacionales, y es considerado un punto de inflexión en el desarrollo del dúo, consolidando su sello de humor reflexivo y absurdo.
“Perdón”, otro de sus trabajos destacados, se adentra en la complejidad de la amistad, las expectativas y la mirada sobre uno mismo a través del vínculo entre dos amigos de la infancia. En una entrevista sobre esta obra, los propios Sutottos afirmaron que su humor busca “tocar temáticas existenciales de las problemáticas humanas que nos atraviesan a todos”.
Giras, premios y nominaciones
Además de su alcance artístico, el dúo ha sido reconocido por la crítica y en distintos circuitos de premios. “Feliz Día” fue nominado a los Premios Estrella de Mar 2026 en la categoría “Mejor espectáculo de humor”, tras una temporada con entradas agotadas en Mar del Plata y una gira por España que reforzó su proyección internacional. También obtuvo distinciones en el Festival de Teatro Vegas Bajas, en España, donde recibió los galardones a “Mejor obra” (premio del público) y “Mejor actor” para Andrés Caminos y Gadiel Sztryk.
La trayectoria de Sutottos suma otros hitos: “Inestable” fue ganador de la Bienal de Arte de Buenos Aires 2015 y nominado como “Mejor espectáculo de humor” en los Premios Estrella de Mar, mientras que “Perdón” recibió menciones y nominaciones en premios del teatro independiente argentino.
En una entrevista con Los Andes, Andrés Caminos habló sobre el recorrido de la obra, profundizó en el concepto de la felicidad obligatoria y relató detalles del proceso creativo.
—No es la primera vez que vienen a Mendoza con Sutottos, pero sí es la primera vez que traen este espectáculo, “Feliz Día”. ¿Es así?
—Sí, es así. Ya habíamos ido con otros dos espectáculos nuestros, “Inestable” y “Perdón”. Y ahora llegamos por primera vez con “Feliz Día”.
—Les fue muy bien en la temporada de verano en Mar del Plata.
—Sí. Este espectáculo lo estrenamos en España y ya lo hicimos en dos giras por allá. También estuvimos en Uruguay y recorrimos bastante Argentina. Hace poco estuvimos en Mar del Plata, donde nos nominaron a los Estrella de Mar. El año pasado hicimos temporada en el Teatro Picadero y también estamos nominados a los premios ACE. Nos viene dando muchas alegrías y estamos contentos.
Sutottos
Feliz Día-Sutottos, recibió nominaciones a distintos premios.
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—¿Qué les interesaba explorar con esta obra y la idea de la obligación de estar felices?
—Empezamos a notar que había mucha presión en la sociedad alrededor de la felicidad. Más preocupación por parecer felices que por estar bien. Nos causaba gracia la cantidad de frases como “un día sin sonreír es un día perdido” o “vive, ríe, ama y sueña”, mensajes vacíos de contenido. Entonces quisimos hacer, a nuestro estilo, una comedia que reflexione sobre esa exigencia permanente. La situamos en dos hermanos mellizos que cumplen 40 años, porque el cumpleaños parece ser el momento máximo en el que uno debería sentirse bien. Viven con su madre y eso tensiona el vínculo familiar.
—¿Los hijos se sienten especialmente obligados a ser felices para conformar a su madre?
—Sí, hay algo de eso. Además, uno de los hijos es el preferido, y eso pesa mucho. Esa idea apareció después en el proceso de escritura, pero terminó siendo central. Siempre algún espectador nos dice que se sintió identificado con ese lugar dentro de la familia.
—¿La historia surge de experiencias personales, de la observación o del juego escénico?
—Siempre parte de una necesidad de hablar de algo. En este caso, de esa exigencia constante de disfrutar todo el tiempo. Hay observación y registro de comportamientos. Llevamos más de 20 años como grupo y nueve espectáculos, así que tenemos una forma bastante consolidada de trabajar. Lo personal aparece, pero transformado en escena y exagerado para generar tensión y humor.
—¿Qué lugar ocupan los silencios?
—El teatro es un tiempo donde se sienten cosas. Más que escuchar o ver, se trata de experimentar. Buscamos que suceda una especie de catarsis grupal con el público, donde todos podamos reconocernos en esas conductas.
—¿Este humor se vuelve más crudo en algún momento?
—Nuestras comedias siempre tienen un fondo trágico. Nos reímos de cuestiones que nos pasan a todos. Ponerlas en primer plano nos parece necesario. A nosotros nos hace bien escribir y compartir eso.