Un jurado federal de Estados Unidos concluyó que Live Nation Entertainment, una de las principales empresas del mundo en el negocio del entretenimiento en vivo, incurrió en prácticas monopólicas ilegales en el mercado de venta de entradas y promoción de conciertos.
El veredicto se dio en el marco de un juicio antitrust impulsado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos junto a más de 30 estados, y determinó que la compañía utilizó su posición dominante para restringir la competencia y encarecer los tickets.
Cómo operaba el esquema monopólico
Según el fallo, la empresa —propietaria de Ticketmaster— consolidó su poder a través de un modelo de integración vertical, que abarca la venta de entradas, la promoción de eventos y la gestión de recintos.
Esta estructura le permitió condicionar acuerdos con artistas y espacios, dificultar la entrada de competidores y establecer condiciones desfavorables para otros actores del mercado.
Un jurado federal de Estados Unidos determinó que la empresa Live Nation Entertainment incurrió en prácticas monopólicas ilegales
Un jurado federal de Estados Unidos determinó que la empresa Live Nation Entertainment incurrió en prácticas monopólicas ilegales.
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Como consecuencia, el jurado determinó que los consumidores pagaron en promedio un sobreprecio cercano a 1,72 dólares por entrada, aunque el monto total de los daños será definido en una próxima instancia judicial.
Impacto global y presencia en Argentina
El caso no solo tiene impacto en Estados Unidos, sino también a nivel internacional. En Argentina, Live Nation tiene participación en el negocio de espectáculos en vivo a través de la productora DF Entertainment, adquirida en 2018.
Además, el grupo mantiene acuerdos para la organización de shows en el estadio de River Plate, uno de los principales escenarios de recitales en el país. El fallo abre una etapa clave en la que la Justicia deberá definir las medidas correctivas, que podrían incluir multas millonarias, cambios en el modelo de negocios e incluso la posible división de la empresa.
El caso ya es considerado uno de los litigios antimonopolio más relevantes de los últimos años en la industria del entretenimiento y reavivó el debate sobre la regulación del mercado de eventos en vivo y el impacto de la concentración empresarial en el precio de las entradas.