Hay algo en Martín Masiello que causa fascinación en la gente: ¿su notable voz, su carisma, su imagen de divo de pelo largo o, mejor, la conjunción de todo ello? Lo cierto es que hipnotiza: en su Instagram (@martinmasiello.cantante) lo siguen casi 230 mil usuarios y, aunque siempre está atento de dar buen contenido, dedica mucho tiempo a viajar para dar conciertos y sostener el pacto primordial de que la música, cuando es en vivo, llega al corazón de otra manera.
De hecho, ahora en charla con Los Andes recuerda que su golpe de popularidad en Mendoza se dio justo cuando él estaba cantando en Japón: las redes tienen vida propia y la viralización es algo que uno no puede controlar.
Esa cita de clásicos, memoria e intensidad emocional es la que propone Masiello a los mendocinos el próximo 16 de abril a las 21.30, cuando desembarque en el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz con un espectáculo de música un tanto inclasificable. Es que su propuesta no se restringe a las arias de ópera. Tomando la "enseñanza" de otros artísticas lírico pop, se anima al tango, la música española, las canciones napolitanas, el rock y más. Su preparación vocal le da la ductilidad de afrontar casi cualquier género.
Consultado sobre el contenido específico del show, Masiello adelanta una propuesta amplia y diversa: “Es un espectáculo muy variado: desde el 'Ave María' hasta canciones de Queen, pasando por tangos, clásicos internacionales, Sandro, canzonettas napolitanas y música española. Es un repertorio pensado para que todo el público pueda disfrutar y emocionarse”, afirma.
-Algo que llama la atención es la libertad con la que te movés en la música: desde la ópera al pop. ¿Cómo armás el repertorio?
-Se podría decir que mi repertorio está construido a partir de mi propia biografía musical. Incluye los artistas que me hicieron conectar con la música en distintas etapas de mi vida. Desde canciones de Los Plateros, que escuchaba con mi familia, hasta horas en mi habitación escuchando discos de Elvis Presley, cantando e intentando imitar sus bailes (eso último no muy bien, porque soy un pésimo bailarín, jaja). Todo eso lo llevo a mi interpretación con un enfoque lírico, que es donde me formé.
Una vocación de cantante temprana y casi inevitable
La historia de Masiello con la música empezó desde muy chico. Fue una revelación precoz y casi inevitable, atravesada por la herencia familiar. “A los 6 años fue la primera vez que esta música me atravesó profundamente, al escuchar a mi abuelo, Marcelo Appugliese, en el Teatro Colón de Mar del Plata", nos dice. "Desde ese momento recuerdo haber sentido que mi vida tenía que estar ahí, en el escenario”.
Ese abuelo, barítono marplatense, no sólo fue una figura afectiva sino también un modelo artístico. A los 12 años, Masiello ya interpretaba romanzas de populares zarzuelas acompañado por él. Fue cuestión de tiempo para que se lanzara a escenarios de forma profesional.
Más tarde, a sus 21 años comenzó una prometedora carrera, donde su talento lo llevó a presentarse en salas de Norteamérica, Europa, Oceanía y Asia. Tras siete años de trayectoria internacional ininterrumpida, el cantante regresó a su país natal, con una serie de recitales que agotaron funciones en distintas ciudades.
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Pero si hay algo que define su presente es el rigor con el que aborda su herramienta principal: la voz. Su trabajo está atravesado por la técnica y la constancia, como cualquiera puede comprobar en sus reels de Instagram: algunas de sus publaciones más populares, que llegan a los 200 mil likes, lo muestran en una pantalla dividida en cuatro y haciendo él mismo todas las cuerdas vocales que el arreglo demande. A veces es tenor, o barítono, o bajo, o soprano, mezzo o contralto, en hits como "The Sound of Silence" (Simon & Garfunkel) y "Chiquitita" (ABBA). Sus seguidores, boquiabiertos.
“En términos técnicos, soy un tenor spinto, lo que me permite tener un buen alcance tanto en las notas graves como en las agudas”, nos explica ahora sobre su vocalidad. Y añade: “Soy muy obsesivo con el cuidado de la voz: entreno un mínimo de cinco veces por semana cuando no tengo conciertos, con vocalizaciones específicas, y algo fundamental es respetar los días de descanso”.
- Algo que también te distingue es la relación que tenés con tu comunidad digital. ¿Qué importancia le das a las redes en tu trabajo como cantante?
- Las redes sociales son una parte fundamental del crecimiento que estoy teniendo hoy. Curiosamente, uno de mis momentos de mayor reconocimiento en Argentina fue mientras estaba en Japón dando conciertos. Hoy, plataformas como Instagram o Facebook son un puente enorme para mostrar lo que hago. Gracias a eso estamos cumpliendo el sueño de hacer una gira por Argentina y Latinoamérica, llegando a lugares donde nunca había estado, y permitiendo que el público me conozca y viva el concierto conmigo.
- ¿Qué puede aportar el show en vivo a quienes ya te conocen por Instagram?
- Bueno, en redes sociales suelo subir fragmentos de aproximadamente un minuto. En cambio, en el vivo se encuentran con un show de casi dos horas, con músicos, luces y toda una producción. Y sin desmerecer el contenido digital, creo que en vivo las canciones triplican su emoción y energía.
- ¿En qué proyectos estás, además de la gira?
- Sí, actualmente estamos trabajando en varias canciones originales, además de nuevos covers. La idea es seguir explorando la fusión entre el pop a lo lírico y música orquestal.