Hay que tener algo así como un fuego y también un afecto, un amor, una admiración que ejerza de aire que alimenta esas llamas: las del talento. Serú Girán fue, tal vez, la banda de rock argentina en el que más talento se concentró en pos de un objetivo artístico. El grupo fundado por Charly García en 1978, y para el que convocó a un "seleccionado" integrado por David Lebón (guitarras y voz), Pedro Aznar (bajo y coros) y Oscar Moro (batería) hizo historia gracias a ese talento y a los discos de esa primera etapa que se extendió hasta 1982 y por la que fueron catalogados, con tanta justicia como exageración, como "los Beatles argentinos".
Las esporádicas reuniones del grupo y las colaboraciones intercaladas entre algunos de sus integrantes a lo largo del tiempo hicieron que la estela de influencia de esta banda —que navegó por el rock progresivo, el jazz rock, el pop y el tango rock — flotara como una presencia unánime en el devenir del rock nacional. La muerte de Moro, en 2006, más el "retiro" de Charly de las interpretaciones en vivo hicieron, eso sí, imposible todo sueño de nueva reunión. Por esa razón, el proyecto emprendido por Aznar y Lebón para evocar la música de Serú ha causado tanta conmoción: porque se sabe que a ellos dos les da para revivir en el escenario ese legado magnífico, como lo viene haciendo desde que el año pasado emprendieron una gira que dejó los corazones encendidos.
David Lebón y Pedró Aznar, según el ilustrador mendocino Andrés Casciani.
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Serú Girán: la banda que siempre está
—Serú Girán parece la historia que siempre vuelve a empezar. ¿Cuántas veces han vuelto David y Pedro a reiniciar esta banda?
—Pedro Aznar (PA): Bueno, están los primeros cuatro años en la banda, de 1978 a 1982. Después estuvo nuestro regreso en 1992 y esta reunión de nosotros dos que se da ahora. Pero siempre estuvimos los cuatro tocando, invitándonos a discos, haciendo conciertos juntos. Hemos hecho discos a dúo... Hemos hecho de todo durante todos estos años. Nunca estuvimos del todo separados.
—Al verlos interactuar o tocar juntos se nota un amor profundo, un "enamoramiento de amistad" de muchísimos años. ¿Ustedes lo viven así también?
—David Lebón (DL): Sí, somos una familia. Vivimos cosas increíbles juntos. Si en algún momento no nos veíamos, igual nos veíamos: hablábamos por teléfono, nos juntábamos, yo iba a su casa o él venía a la mía.
—PA: Y toda vez que íbamos a tocar a Mendoza nos veíamos con él (N. de la R.: Lebón vivió un tiempo en Mendoza).
—DL: Él vino una vez, sí. Uno de mis hijos se cayó de un parapente mal y Pedro venía pasando un momento difícil también porque su padre había fallecido. Y me acuerdo de que cantábamos Nos veremos otra vez, del disco Serú 92, y decíamos: "¿Quién llora más? ¿Vos o yo?". Él en su momento lo fue a ver a mi hijo al hospital. Siempre nuestra relación ha sido así.
David Lebón, Pedro Aznar y la magia que renace
—¿Sienten que esa magia de las primeras veces (cuando tocaron por primera vez como Serú Girán en Brasil y se produjo esa fusión inmediata) renace cuando suben al escenario?
—PA: Sin duda. Eso está implícito. Tenemos una conexión que va más allá de las palabras, de todo lo que decidamos tocar una canción o nos pongamos a improvisar. Hay una confianza, un respeto y una admiración mutua que hace que eso se dé de manera espontánea.
—DL: Eso fue desde el principio. Me acuerdo, ahora que estamos diciendo esto, de cuando llegaron el Moro y Pedro a San Pablo. No hubo una sola palabra. Pero de verdad, creo que no dijimos ni "hola", no nos quedamos hablando un rato largo. Enchufamos todo de golpe y nos pusimos a tocar. Después nos miramos y dijimos: "Guau, esto se hizo".
—¿A qué creen que se debe esa conexión inmediata que se dio entre ustedes, considerando además que Pedro era apenas un adolescente en ese entonces?
—DL: Es mágico. Es magia.
—PA: A veces uno puede elegir y decir: "Sí, vamos a hacer esto". Yo creo que los motivos que te llevan a ser músico siempre son muy parecidos. Es la necesidad de comunicar un sentimiento y también por querer lograr lo que logran en vos tus músicos favoritos. David siempre cuenta lo que le dijo a su mamá cuando escuchó por primera vez a Los Beatles: "Yo quiero hacer esto". A mí me pasó lo mismo al tocar con ellos. Dije: "Acá está". No sé cómo se llama esto, pero ahí está. Yo quería ser parte de esa electricidad mágica. Y cuando te juntás con otros que comparten eso, espontáneamente se produce ese "clic". En el caso nuestro en particular, creo que teníamos muchos referentes en común, muchos músicos que nos gustaban en común. Además, en mi caso personal, como decías, yo era un adolescente, un poco tardío ya. Tenía 18 añitos, era muy jovencito. Yo había crecido escuchándolos a ellos tres y sabía las canciones de sus grupos, las tocaba en la esquina de mi casa con mi guitarra acústica. Entonces, de golpe encontrarme con ellos fue muy conmovedor y muy emocionante para mí. Yo era fan de ellos desde antes que ellos supieran que yo existía.
—Es curioso porque en el público uno sabe de bandas en las que juegan muchos egos, peleas y disputas, pero ustedes mantienen un amor intacto de amigos, colegas y un respeto mutuo.
—DL: Eso, respeto. Respeto. Acá, en esto que estamos haciendo ahora con Pedro, no hay premios especiales. No vamos a comprarnos mansiones ni Rolls-Royce. Nos juntamos para tocar con todo respeto a Charly y a Moro. Hicimos esto con un amor increíble. Con Carlitos, como le digo yo a Charly, siempre hablamos y él está contento con lo que hacemos.
David Lebón y Pedro Aznar, en el show del Movistar Arena dedicado a Serú Girán.
El repertorio de Serú Girán por Lebón y Aznar
—Respecto a las canciones que están tocando, ¿cómo trabajaron los arreglos para esta presentación?
—PA: Hay muchas canciones cuyos arreglos están conservados tal cual eran. En otras hemos hecho combinaciones de cómo lo tocábamos originalmente con Serú en vivo y cómo eran en el disco. Fuimos optimizando a partir de cuál era el mejor arreglo posible y algunas canciones tienen una nueva "vestimenta".
—DL: Vuelvo a repetir una cosa: fue un trabajo magnífico de Pedro de juntar a tipos que no conocía. Por ejemplo, uno de los pianistas (N. de la R: se refiere a Federico Arreseygor) es una cosa que es admirable lo que toca. También, el baterista (Matías Sabagh), el otro tecladista (Fermín Ferraris), el otro guitarrista (Fer Cosenza)… Yo en algunos temas toco la guitarra eléctrica y la acústica también, entonces hay otro guitarrista. El trabajo de formar la banda lo hizo Pedro.
—PA: Sí es una cosa hermosa este grupo que armamos. Los cuatro muchachos que están en la banda son fans de Serú. Y están muy contentos de ser parte de esto y muy emocionados. Están tocando esta música con un respeto y con un amor increíbles. Entonces, para nosotros es un gran alivio y una gran alegría, pues sabemos que esta música está en las mejores manos y que está siendo respetada y cuidada por ellos, además de por nosotros, por supuesto. Cuando terminamos de tocar, no es que cada uno se va a su camarín, sino que terminamos de tocar y nos abrazamos todos, porque ya somos parte de eso. Ellos ya son parte nuestra y nosotros somos también parte de ellos porque trabajaron mucho y muy duro para que esto saliera bien.
—Esta gira, además de Mendoza y Chile, ¿adónde más los va a llevar?
—PA: También a Córdoba, a Rosario y a los Movistar Arena de Buenos Aires, por supuesto.
—También estuvieron en Colombia, ¿verdad?
—PA: Sí, estuvimos en el Festival Cordillera, que es uno de los más grandes de allá, en octubre pasado.
—DL: Eso fue increíble. Divino. Gente de Buenos Aires fue allá, de toda la Argentina, fue a ese concierto a vernos.
—PA: Sí, de todo el continente, había gente de todos los lados. Más de 50.000 chicos y chicas que se sabían todas las canciones de punta a punta.
—Es que Serú es una banda que trasciende generaciones, aunque en su momento no pudieron recorrer toda Latinoamérica.
—PA: Sí, bueno, Serú no tuvo la oportunidad de llegar a esa apertura que se dio en toda Latinoamérica para el rock argentino un poco después. Y finalmente se dio ahora.
—DL: Ahora es… casi 50 años después. Pero "el tiempo nos dio un tiempo".
—Para Mendoza, ¿qué expectativas tienen, siendo que David es casi local y Pedro tiene sus vinos esperando?
—PA: Emoción. Eso es lo que esperamos y es lo que sabemos que va a pasar. Porque está pasando en todos lados y con la sensibilidad del público mendocino no tenemos duda que se va a dar.
Entrevista: C. B.