No se trata de una obra de teatro convencional ni de un concierto académico en el sentido estricto. Cuentos Sinfónicos es un formato híbrido que juega en la frontera entre la palabra y la música. Sobre el escenario, el locutor Sergio “Coco” Gras pondrá voz a textos de Mario Benedetti, Alberto Cortez, Liliana Bodoc y Sergio Martínez, entre otros, mientras el MendozArts Ensamble creará la atmósfera sonora con un repertorio que va de lo incidental a lo clásico. Todo esto ocurrirá en el Teatro Independencia este domingo, a partir de las 20.30 (las entradas ya están disponibles a través de EntradaWeb).
La idea nació de una pasión personal. “Desde siempre me gustó mucho leer, narrar cuentos, decir poesías o poemas”, confiesa Gras. Esa inclinación fue madurando hasta convertirse en la inquietud de unir la fuerza de la palabra con la coloratura sinfónica. “Un día me pregunté qué pasaría si a estas narraciones que yo hago les sumáramos una espalda musical fuerte, distinta. Y ahí apareció la chispa”, recuerda.
La chispa se transformó en proyecto cuando se cruzó con César Iván Lara, músico y director venezolano radicado en Mendoza, quien durante cuatro años estuvo al frente de la Filarmónica provincial y hoy dirige MendozArts Ensamble. “Un día charlando en un café, le conté de esta idea que yo tenía guardada, que nunca veía la luz. Fue César quien me incentivó a sacarla adelante”, relata Gras.
MendozArts Ensamble, explica, es una agrupación flexible que no responde al formato rígido de una sinfónica tradicional, pero sí tiene el poder de dar color orquestal a diferentes géneros. “Se puede hacer folclore, comedia musical o incluso experimentar con sonidos nuevos. Con César empezamos a ensayar ideas, a ponerle cabeza y corazón a un repertorio que nos convenciera a ambos. Yo propuse algunos cuentos, él sugirió otros, y fuimos ajustando los tiempos hasta que resultó en este espectáculo que llamamos Cuentos Sinfónicos”.
El trabajo no fue inmediato. Hubo largas reuniones, horas de conversaciones y ensayos que pulieron cada detalle. “Yo le leía los textos en vivo a César y él iba proponiendo músicas. Después le mandaba grabaciones en crudo y él me las devolvía maquetadas con música. Luego, en los ensayos, volvimos a ajustar todo porque no es lo mismo grabar que montar en vivo. La música tiene su propio ánimo, depende del ejecutante, del momento. Ahí descubrí la enorme sensibilidad de César para dirigir y para captar el tono justo”, cuenta Gras, admirado por el trabajo de su socio artístico.
Un repertorio que mezcla voces y mundos
El espectáculo está construido a partir de un mosaico de textos. Habrá un poema de Mario Benedetti, un cuento-poema de Alberto Cortez, un relato de Liliana Bodoc y microcuentos de Sergio Martínez, dramaturgo y director mendocino. También se suman leyendas adaptadas por el propio Gras, que prefiere mantener en secreto para preservar el factor sorpresa.
Uno de los momentos más singulares llegará con Stars, del compositor letón Eriks Esenvalds. “Parte de los músicos van a dejar sus instrumentos y, en lugar de ellos, tocarán objetos transformados en instrumentos musicales. Todo se combina con la narración de un cuento que desemboca en un cielo estrellado. Es una experiencia sensorial distinta, que rompe con lo esperado”, adelanta.
La música, además, se despliega en distintas capas: desde piezas creadas especialmente para acompañar los textos hasta obras clásicas como el célebre Claro de luna de Beethoven. En el cuento de Bodoc, por ejemplo, la voz de Gras se entrelazará con el piano del joven talento mendocino Julián Salcedo.
La alquimia de palabra y sonido
El cruce entre narración y música plantea un desafío particular: ensamblar tiempos, ritmos y climas. Para Gras, el proceso fue de aprendizaje constante. “El narrador también tiene que adaptarse al pulso de la música en vivo, que nunca es idéntica de un ensayo a otro. La interpretación depende de la temperatura del momento, del ánimo del músico. Esa vitalidad es parte de la magia del espectáculo”, señala.
Durante los ensayos, pudo ver de cerca la precisión y el oído de Lara. “César tiene una capacidad tremenda para aunar las cosas. Escuchaba, por ejemplo, un fagot y decía: ‘Suena muy arenoso ese sonido’. Los músicos corregían y de pronto se volvía angelical. Yo pensaba que las dos versiones estaban bien, pero él iba más allá, buscaba el matiz exacto. Descubrí que es un director que también dirige el ánimo, no solo la música”.
El clima de trabajo dentro del ensamble también lo sorprendió. “Así como yo estoy fundido en mis textos, los músicos lo están en sus partituras. Es una fiesta ver cómo celebran cuando algo sale bien, cómo sonríen y aplauden en los ensayos. Esa energía es la que queremos transmitir al público”.
MendozArts: innovación y cercanía
La propuesta se inscribe en el espíritu de MendozArts, un proyecto que reúne a destacados músicos de la provincia con un objetivo claro: acercar la música académica a nuevas audiencias. Lo hacen explorando cruces con otras disciplinas artísticas, desde la narrativa hasta el teatro y la tradición popular. Obras como Herencia y Canto Nuevo, El violín mágico y ahora Cuentos Sinfónicos dan cuenta de una búsqueda constante por innovar y tender puentes con el público.
Para Gras, esa misión tiene un valor especial: “Queremos que la gente se anime a escuchar, a soñar, a redescubrir la magia de lo sonoro. No hace falta ser un experto en música o literatura; alcanza con dejarse llevar”.
Una invitación a soñar
El domingo 7 de septiembre, cuando las luces del Teatro Independencia se apaguen y la primera palabra se mezcle con las primeras notas, comenzará un viaje donde la frontera entre lo narrado y lo musical se difumina. Será un espectáculo pensado para emocionar, imaginar y dejar que la música y la palabra se potencien mutuamente.
“Definitivamente tiene una coloratura y una fuerza exquisita”, resume Gras con entusiasmo. “Es la palabra entremezclada con la música, acompañada por un grupo vocal magnífico y por músicos que le ponen pasión y alegría a cada ensayo. Estoy convencido de que el público va a vivir algo único”.