El casamiento de Marianela Mirra y José Alperovich finalmente se concretó el jueves, después de varias horas de rumores cruzados sobre la organización y el nivel de reserva alrededor del evento. La pareja, que confirmó públicamente su relación en abril de 2025 tras más de dos décadas juntos, decidió formalizar el vínculo.
La boda y celebración fue en el departamento de Puerto Madero donde vive el exgobernador y donde la pareja convive actualmente. Además, es el mismo domicilio donde Alperovich cumple su condena a 16 años de prisión por el abuso sexual reiterado contra su sobrina, sentencia dictada en junio de 2024.
El marco judicial que rodea al ex funcionario sumó un componente inevitable al ambiente del casamiento, que se realizó en un clima extremadamente cuidado.
Durante las horas previas a la ceremonia, circularon versiones que mencionaban un supuesto evento con unas veinte personas invitadas y un catering preparado para la ocasión.
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Estas especulaciones generaron malestar en el entorno de la pareja y fueron desmentidas por la propia Marianela Mirra. En diálogo con Pamela David en Desayuno Americano, la ex participante de Gran Hermano buscó frenar las conjeturas.
"No hay mucho para decir: este casamiento está previsto hace tiempo, no hay nada extraño respecto al catering y la ostentación de la que hablan nos perjudica muchísimo. La verdad es un gusto que quisimos darnos: coronar este amor de tanto tiempo. Solo con los testigos requeridos y nunca hubo nada más", expresó.
Embed - Marianela Mirra y José Alperovich confirman su boda
Marianela Mirra y José Alperovich se casaron en Puerto Madero
La ceremonia se llevó a cabo en uno de los edificios más exclusivos de Puerto Madero, un complejo residencial que ofrece comodidades de alto nivel, como spa, microcine, piscina climatizada, gimnasio y seguridad privada.
Pese a las características del lugar, el casamiento se desarrolló en un ámbito reducido y sin despliegues ostentosos, según mostraron las imágenes que comenzaron a circular después de que se rompiera el hermetismo inicial. Allí se observó a la pareja en un espacio simple, en el que la intimidad dominó la escena.
Ángel de Brito describió una de las postales emitidas al aire: "Ahí está ella, rubia, vestida de novia y él con una camisa", una síntesis que reflejó el tono elegido por ambos para sellar un vínculo que atravesó más de veinte años y que ahora quedó formalizado con la firma ante los testigos requeridos.