La casa de Pablo Granados en Zárate se convirtió en algo más que un lugar para descansar durante los fines de semana. El actor y humorista dejó progresivamente la rutina urbana para instalarse en una propiedad rodeada de árboles, con piscina, caballerizas, huerta y sectores destinados a sus perros rescatados.
El hogar está ubicado en un club de campo de Lima, localidad del partido de Zárate situada cerca del río Paraná. Granados contó que tenía la propiedad desde hacía más de 20 años, pero comenzó a pasar períodos cada vez más largos allí durante la pandemia, hasta convertirla en el centro de una nueva forma de vida.
Es una vivienda de estilo campestre, remodelada y abierta hacia un gran espacio verde.
Una casa de campo remodelada sin perder su identidad
La propiedad combina terminaciones actuales con materiales asociados a las casas rurales argentinas. En el interior predominan la madera, los tonos cálidos, los muebles funcionales y los ambientes con entrada de luz natural.
Granados supervisó de cerca distintas reformas, entre ellas una transformación importante de la cocina. La intención no fue convertir el lugar en una vivienda urbana trasladada al campo, sino conservar una ambientación relajada y vinculada con el entorno natural.
El exterior ocupa un lugar central. Los jardines, la pileta y los rincones para permanecer al aire libre forman una continuidad con los ambientes internos y funcionan como escenario habitual de los contenidos que el humorista comparte en las redes sociales.
La huerta y la antigua caballeriza
Uno de los sectores que mejor resume este cambio de rutina es la huerta acompañada por árboles frutales. Allí cultiva parte de los productos que después utiliza en la cocina y muestra tareas relacionadas con la cosecha y el mantenimiento cotidiano.
La propiedad también cuenta con una antigua caballeriza recuperada. Ese espacio conserva parte de su estructura original y refuerza la identidad rural del lugar, donde los caballos forman parte del paisaje y de la vida alejada del movimiento de la ciudad.
Para Granados, el campo también ofrece la posibilidad de caminar, andar en bicicleta y realizar actividades que interrumpen la dinámica de las cámaras y los compromisos profesionales. “El campo tiene esa cosa de bajar a tierra”, explicó al hablar de la decisión de permanecer allí.
Un refugio adaptado para sus perros rescatados
Los perros ocupan una parte fundamental de la propiedad. El humorista preparó sectores amplios, zonas con sombra y recorridos seguros para que puedan correr y convivir con libertad.
Varios de esos animales llegaron después de ser rescatados. Por eso, el jardín no funciona solamente como un espacio decorativo: también es un entorno diseñado alrededor de sus necesidades y su bienestar diario.
La vida en Zárate no implicó que Granados abandonara por completo su trabajo. Desde allí continúa produciendo contenidos, realizando apariciones y manteniendo el vínculo con sus seguidores, pero dentro de una rutina donde el cuidado de los animales y las tareas del campo ganaron protagonismo.